Falta de historicidad y la colección original, pérdidas del Museo Casa de Alfeñique

■ Foto Abraham Paredes

Falta de historicidad y de su colección original, esas son las dos pérdidas primordiales del Museo Casa de Alfeñique tras el proceso de remodelación hecho por el gobierno estatal semanas atrás. Con ello, el que fuera el primer museo de Puebla, abierto en 1926, ya no conserva su concepción original: ser un recinto que daba cuenta, a través de sus objetos, de la historia de esta ciudad.

El señalamiento proviene de especialistas en el área que han preferido mantener el anonimato debido al contexto de persecución que existe en contra de aquellos que emiten una opinión contraria al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Por medio de un documento enviado a esta reportera, explicaron que el Museo Casa de Alfeñique contenía una serie de obras que daban una concepción original sobre Puebla, concepción que ya “no existe más”.


En dicho recinto, ubicado en la esquina que forman las calles 6 Norte y 4 Oriente, en el Centro Histórico de Puebla, que se caracteriza por su decorado de argamasa blanca que imita a los alfeñiques, dulces típicos poblanos, se contenían códices, el vestido de la China Poblana, la sala dedicada a la Batalla del 5 de mayo e, incluso, como refiere una antigua fotografía, el espejo baleado de la Casa de los Hermanos Serdán.

Parte importante de esta pérdida de historicidad, señalan los especialistas en temas de curaduría, museografía, públicos y museos, es que “la planta baja ya no tiene cara de museo”, pues fue retirada la sala que refería a la fundación de la ciudad y en su lugar fue abierta una cafetería privatizando con ello un espacio de origen público.

En dicha sala recordaron que se exponía el Códice Quauhquechollan, un mapa del siglo XVI en el cual se pueden identificar personajes de la historia como Hernán Cortés, la Malinche, Pedro de Alvarado y Jorge de Alvarado.

El Códice Quauhquechollan, como expuso en una entrevista la directora del recinto, Patricia Vázquez, “no está? físicamente” en dicho inmueble, ya que formará parte del nuevo museo de sitio de Cholula que se ubicará en el antiguo Hospital Psiquiátrico Nuestra Señora de Guadalupe.

Apuntan que en su lugar ahora hay unas cuantas piezas de talavera –de las cuales no se sabe su procedencia, ya que el Museo Casa de Alfeñique nunca se destacó por tener este tipo de objetos–, además de una sala de usos múltiples de la cual no se ve utilidad.

Mientras la sala de carruajes es lo único que se preserva de la distribución original, notaron la colocación de un “fotomural” que refiere a la antigua penitenciaría de San Javier, donde actualmente se encuentra un Centro Integral de Servicios, y que no tiene que ver con la naturaleza del museo. En lugar de esta imagen –consideraron– pudieron haber ampliado cualquiera de los mapas o de las vistas antiguas de la ciudad.

Faltantes y falsedades

Otra faltante notada por el grupo de especialistas, tiene que ver con la desaparición de la Pinacoteca ubicada en el entrepiso del Museo Casa de Alfeñique, ya que no se exhiben los cuadros que la conformaban y en su lugar se muestra la serie Indumentaria Mexicana, con una serie de vestimentas donadas por Rosamelia de la Parra que tienen que ver más con una lectura etnográfica de Puebla.

Otro espacio “desaparecido”, acotaron, es el dedicado al 5 de mayo. De él ya no se encuentran los cuadros referentes a la batalla que son autoría de Patricio Ramos, los cuales eran “el tesoro de la sala”. Perdido también está el óleo que retrataba al joven Porfirio Díaz que de manera relevante hacía una iconográfica del personaje.

Expusieron que una decisión cuestionable es la introducción de fotografías que pretenden dar cierta ambientación –como aquella serie que muestra los productos con los que se confecciona el mole poblano–, pues es un desperdicio de espacio, debido a que el Museo Casa de Alfeñique es poseedor, en su origen, de una colección digna de mostrarse.

Saquear para rellenar

Otro error que notó el grupo de expertos es la forma en que recintos como el Museo Casa de Alfeñique ha sido intervenido de manera curatorial: saqueando las colecciones de otros espacios estatales, como es el caso del Museo José Luis Bello y González, del cual fueron sustraídas decenas de piezas para rellenar una vitrina.

Lo anterior se puede ver en la sala dedicada a la Vida cotidiana de los siglos XVII y XIX en donde se exhiben aproximadamente 50 piezas del acervo, entre ellos objetos decorativos, artísticos y utilitarios, como platos y jarras de cerámica, bolsos y espejos finos y daguerrotipos, así como un retrato del propio Bello.

Los especialistas señalaron que la mala decisión puede deberse a una razón: que el proyecto de rehabilitación del inmueble no consideró un programa de conservación y restauración de piezas, así como un proyecto curatorial sobre la propia colección.

“Lo anterior habla de una total carencia de un programa de restauración y en términos generales es evidente que no tienen idea de lo que significa el concepto curaduría, ya que no hay una secuencia lógica ni un serio guión curatorial”.

Justificar recursos

Las obras de remodelación del Museo Casa de Alfeñique hechas por el gobierno estatal tuvieron un costo de 15 millones 355 mil 581 pesos con 70 centavos; de los cuales, 9 millones 856 mil 201 pesos fueron destinados a la obra y 5 millones 499 mil 380 pesos a la museografía.

Al respecto, los especialistas consideraron que “lo que se le hizo al museo no refleja el presupuesto” que se indica, pues hay muchas cosas de mala calidad que no son especializadas y otras que son innecesarias.

Un ejemplo de la forma en que se “justificaron” recursos fue la colocación de rieles en el techo utilizados para tensar cables desde los cuales se pudieran colgar cuadros y con ello evitar algún daño en las paredes; pero en vez de usarlos optaron por planchas de tabla roca colocadas sobre los muros originales, tapando con ello las trampas de humedad existentes.