Extraviado, el representante de la campaña de Meade en Puebla

Como un claro reflejo del rezago electoral en que se ubica José Antonio Meade Kuribreña, en Puebla se encuentra extraviado el representante de la campaña del candidato presidencial del PRI, Carlos Barragán Amador, pues nadie percibe su labor o sus propuestas para crear campañas de promoción a favor del abanderado del tricolor, quien lleva tres semanas pidiendo el voto ciudadano sin mucho éxito.

Luego de su designación en el inicio del mes de marzo pasado, lo único relevante fue que nombró a su hijo Carlos Barragán Ortiz como coordinador de los jóvenes que apoyan a Meade, cuya agrupación tampoco ha hecho nada notable para promocionar al candidato priista, quien tiene en el sector juvenil del electorado su mayor problema de penetración, pues seis de cada 10 ciudadanos menores de 28 años no quieren al tricolor repitiendo en la presidencia de la República.

En los últimos 20 días, Barragán Amador ha estado ausente de las labores que debería encabezar como es reunirse con empresarios, organizaciones populares o agrupaciones de mujeres para promover la figura de Meade e impulsar el voto a favor del PRI. Fuera de algunos encuentros con militantes priistas, no se le conoce nada destacado.


Dentro del PRI poblano, una opinión que domina es que todos los encargados de impulsar la campaña de Meade ya no están actuando bajo la idea de que van a disputar la presidencia de la República en los comicios del 1 de julio, sino su preocupación se centra en cómo van a sacar provecho al presupuesto que se ha destinado a Puebla para el trabajo de movilización de votantes a favor del aspirante tricolor.

A nadie debe sorprender el mal desempeño de Carlos Barragán, pues es un personaje que nunca había tenido bajo su responsabilidad una campaña electoral relevante, fuera de aquella que le llevó en el pasado a la presidencia municipal de Xicotepec de Juárez.

Lo que si resulta sorprendente es que desde el equipo central de Meade no se perciba el pobre trabajo que se hace en Puebla a favor de la campaña del candidato presidencial.

Y no solamente esa observación se tendría que hacer sobre el trabajo de Barragán Amador, sino también del presidente estatal del PRI, Jorge Estefan Chidiac, el candidato a senador Juan Carlos Lastiri Quiros y la mayoría de los aspirantes a diputados, cuyas labores para obtener el voto no impactan –hasta ahora– en lo más mínimo en el ánimo del electorado.