Exponen objetos obtenidos tras más de 20 años de excavaciones en la zona de Cantona

La muestra está integrada por alrededor de 50 piezas que aluden a la tecnología, costumbres, características arquitectónicas y aprovechamiento de recursos de la antigua urbe ■ Foto Abraham Paredes

Cantona, cuyo significado en español deriva de la palabra náhuatl Caltonal, la casa del Sol, está enmarcada por altos y gruesos muros hechos de piedra volcánica que conducen a un área ceremonial, lo que le da la connotación de ciudad–fortaleza. Parte de los objetos recuperados durante más de 20 años de excavaciones en este lugar, conforman la exposición temporal Cantona. Espacio, tiempo y materiales, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Abierta en el Museo de Sitio de la zona arqueológica Cuicuilco, la muestra está integrada por alrededor de 50 piezas que aluden a la tecnología, costumbres, características arquitectónicas y aprovechamiento de recursos de la antigua urbe que se desarrolló en lo que hoy es el noreste del estado de Puebla.

Cantona fue descrita por el arqueólogo Ángel García Cook (1937–2017) como una ciudad enorme, ubicada al pie de una loma, de mil 453 hectáreas, con numerosas estructuras y donde se han encontrado 27 juegos de pelota.


La población, al parecer de clase media y alta, vivía en unidades cerradas que se comunicaban por calles construidas. Tuvo una ocupación desde el año 1000 antes de esta era y hasta el 900 de esta era. Cabe mencionar que toda su vida dependió de la producción de obsidiana.

Javier Martínez González, director del Proyecto Especial Cantona, informó que la colección que se exhibe en esta ocasión está integrada por vasijas cerámicas; cuchillos y puntas de proyectil, desechos de talla, núcleos y navajas de obsidiana; punzones, agujas y espátulas, y también ornamentos elaborados con huesos de distintos animales; herramientas de molienda y azadas utilizadas en trabajos agrícolas.

Asimismo, añadió, se muestran modelos de esculturas y la recreación de uno de los muchos enterramientos humanos que se han descubierto en las zonas habitacionales del sitio prehispánico. Dividida en tres módulos temáticos, la muestra abre con información de la ubicación geográfica del sitio, localizado en una zona volcánica al norte de la Cuenca de Oriental, entre los municipios de Tepeyahualco de Hidalgo y Cuyoaco, Puebla.

El segundo apartado describe la arquitectura de la ciudad, sus principales características y etapas de desarrollo. Para representar gráficamente la arquitectura que caracteriza a Cantona, se muestran varias imágenes aéreas obtenidas mediante un dron, en las que se aprecian diferentes conjuntos intervenidos y otros aún sin restaurar.

El tercer módulo explica la forma como los habitantes de Cantona aprovecharon los recursos existentes en su entorno. Se exhiben piezas de diferentes industrias, como la cerámica, lítica y ósea, así como de basalto, toba, tezontle y pómez.

Entre la cerámica hay floreros y jarras de los tipos Xaltipanapa Poleo y Mancuernas, pertenecientes a la fase Cantona I Tardío (circa 300 a 50 de esta era.), cajetes tipo Poleo de la Fase Cantona II (circa 50 a 600 de esta era) y un vaso con soportes de botón tipo Xaltipanapa esgrafiado, también de la fase Cantona II.

De obsidiana, además de artefactos como grandes cuchillos bifaciales y puntas de proyectil, se muestran piezas de diferentes momentos de la secuencia extractiva para obtener navajillas prismáticas, que inicia desde el trabajo sobre un bloque natural, su transformación en un núcleo, la presencia de desechos de diferente clase y las navajillas.

Asimismo, se presenta una serie de instrumentos elaborados con huesos largos de diferentes especies animales, entre las que destacan –por su número– punzones y agujas, trabajados por técnicas de corte, pulido e incisiones. Otros objetos que destacan son los realizados sobre toba o cantera, roca suave que facilita su labrado, entre ellos un vaso ritual y pequeñas esculturas.

La muestra es organizada por la Dirección de Estudios Arqueológicos (DEA) del INAH, a través de la Subdirección de Investigación y Conservación, en conjunto con la Zona Arqueológica Cuicuilco. La curaduría es de Javier Martínez González y del arqueólogo Ramón López Valenzuela, apoyados por Arturo Talavera González de la Dirección de Antropología Física, y los arqueólogos Denia María Sandoval de la zona arqueológica de Cuicuilco, Cuauhtémoc Domínguez Pérez y Laura Castañeda Cerecero, de la DEA.

El diseño gráfico corrió a cargo del arqueólogo Álvaro Laurel Valencia, mientras que la investigación fue hecha por el director del Proyecto Especial Cantona, Javier Martínez, con base en los trabajos realizados a partir de 1993, fecha en la que el profesor Ángel García Cook, quien falleció en 2017, dio inicio con las investigaciones en este sitio arqueológico. Cantona. Espacio, tiempo y materiales permanecerá hasta el 18 de mayo próximo, en el Museo de Sitio de la zona arqueológica Cuicuilco, que se ubica en avenida Insurgentes Sur, esquina Periférico, en la Ciudad de México, con entrada libre.