Experto: frente a contingencias, los catálogos históricos ayudan a recuperar el patrimonio

El investigador de la Dirección de Estudios Históricos comentó que los catálogos dan información de materiales, técnicas constructivas, antigüedad y contexto histórico, entre otros ■ Foto Abraham Paredes

Frente a contingencias como la causada por los sismos de septiembre de 2017, los catálogos han cobrado importancia y tienen un impacto en la recuperación del patrimonio edificado, a través de la fotografía y el levantamiento arquitectónico, señaló el historiador José Manuel Chávez Gómez.

El miembro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señaló que tanto la fotografía como el levantamiento arquitectónico, son recursos ofrecen precisión en los procesos de conservación y restauración, en tanto dan detalles de las características y ubicación de cada espacio de una edificación.

El investigador de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) comentó que los catálogos dan información de materiales, técnicas constructivas, antigüedad y contexto histórico, entre otros. “Los edificios tienen vida y son el alma de muchos pueblos”, afirmó el historiador.


Asimismo, Chávez Gómez señaló que uno de los catálogos más recientes elaborados son el del estado de Puebla, hecho en 2008, y el de la ciudad de Puebla, en 2010, los cuales han servido para trabajar en torno a la reconstrucción de los edificios dañados por el sismo del 19 de septiembre, principalmente.

Distinguió que una de las primeras vocaciones del INAH, desde su nacimiento en 1939, fue la de registrar y catalogar los monumentos históricos del país. No obstante, el primer antecedente data por lo menos de 1908 cuando la Secretaría de Gobernación le cedió al antiguo Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, las casas históricas de Hidalgo, de Morelos y Cerro de las Campanas, para su estudio, conservación y registro de los objetos que se encontraran en ellas.

A partir de entonces, dicho museo se encargaría de ellas y comenzaría el estudio de inmuebles históricos a lo largo del territorio. En seguida se organizó dentro del mismo museo, la Inspección de Monumentos Históricos.

Otros antecedentes son los inspectores de monumentos que funcionaron de manera previa a la gestación del INAH de 1908 a 1939, y luego los avances de la década de 1980 del siglo XX, con el Catálogo de la Frontera Norte, que innovó la manera de registrar los inmuebles y estableció un criterio homólogo; en la época actual, con la conformación de la Secretaría de Cultura, sirvieron para el reto de atender miles de edificios dañados por los terremotos de 2017.

En el contexto actual, los catálogos cobran vigencia como para apuntalar, dar mantenimiento o documentar y evaluar daños, así como para evitar la destrucción, en algunos casos, por considerar que una edificación histórica son sólo muros caídos.

El historiador José Manuel Chávez advirtió que la tarea de registro ha sido constante, pues a la fecha el INAH tiene catalogados alrededor de 100 mil edificios en el país.

En este sentido consideró necesario comenzar a discutir sobre la inclusión de datos acerca del patrimonio intangible y natural, este último denominado como paisaje cultural, pues no solo contempla árboles míticos, como la ceiba o el ahuehuete, sino montañas sagradas, ríos, manantiales, cerros que forman parte del patrimonio intangible de la cosmovisión de las comunidades indígenas, campesinas o rurales, además de fiestas y tradiciones. El Catálogo Nacional de Monumentos Históricos en realidad es un inventario, dice el miembro de la DEH.

“Es un registro y un directorio de diferentes construcciones; contiene fotografías, una breve descripción del edificio, sus antecedentes históricos, información arquitectónica, planos, el estado de conservación, e integra un levantamiento arquitectónico, ubicación geográfica con base en los datos del Inegi, y ubicación en el tiempo”, dijo el especialista.

Asimismo, la ficha de catálogo puede incluir ligas de artículos y libros sobre el edificio y la zona donde está; si tiene declaratoria federal, estatal o mundial como Monumento Histórico o si pertenece a una Zona de Monumentos Históricos o un Centro Histórico, es decir, no sólo se aborda la arquitectura, sino que se contextualiza en el espacio y tiempo. Toda esa información se integra a una base de datos para consulta, con motivos de conservación o investigación.