Exigen la clausura del Museo Viviente Puebla por lastimar a diversas especies animales

Un grupo de activistas, defensores y ciudadanos de a pie piden que, por ser un espacio que lastima a diferentes especies animales en un dolor provocado por el hombre, se clausure el llamado Museo Viviente Puebla, un recinto que, según su propia definición, llama a “reflexionar sobre el cuidado de las especies animales y del medio ambiente en un entorno educativo”.

En una lista firmada por casi un centenar de personas, en la que resaltan personajes como las activistas y artistas Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe, así como el antropólogo Julio Glockner, se pide que los animales que ahí se contienen, principalmente anfibios, reptiles y arácnidos, sean devueltos a sus hábitats.

Asimismo, se exige que el Museo Viviente Puebla, cuyo eslogan es “Aprende y asómbrate en un mundo natural” sea clausurado, a la par que las “cédulas profesionales de los veterinarios sean retenidas”, es decir, de aquellos profesionales que pertenecen a la Asociación Veterinaria de Reptiles y Anfibios A.C.


Si bien el museo se anuncia “como un espacio de conocimiento y encuentro con la naturaleza, que ofrece “siete salas de exhibición con más de 70 especies de animales”, la comunidad que se pronuncia en su contra señala que los animales están “inútilmente presos e inútilmente alejados de su vida”.

Mencionan que dichas formas de trato hacia estas especies animales tienen que ver con el especismo, un término acuñado en 1970 por Richard Ryder que entró al diccionario de la Real Academia Española el 20 de diciembre del 2017, que se define como una forma de discriminación: aquella que se da por especie, de hombre hacia animal.

“Racismo es discriminación por raza, sexismo es discriminación por sexo, especismo es discriminación por especie”, escriben Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez en el texto Especismo: una nueva palabra para una injusticia muy vieja, que está disponible en la cuenta de twitter: @amoranimalmx.

En dicho texto, se indica que “aun cuando es evidente que los animales y los humanos sentimos y pensamos, amamos y sufrimos, la discriminación y la injusticia persisten y actualmente ocurre el más grande holocausto de la historia, cuyas víctimas son los animales no humanos”.

Ello, añaden, porque se “sigue creyendo que los humanos somos superiores y que los animales están ahí para ser utilizados por nosotros”, una actitud que deja ver al hombre como “un discriminador aliado a la violencia”.

En el texto Especismo: una nueva palabra para una injusticia muy vieja se indica además que “hasta hace 500 años la tierra era plana, los indios no tenían alma y los esclavos eran objetos; que hasta hace 50 años los negros eran esclavos y las mujeres no podían votar; que hasta hace 40 años los homosexuales no tenían derechos, y que hasta hoy los animales son considerados inferiores, esclavizados en granjas industriales, torturados en espectáculos públicos y asesinados masivamente para alimentar a los humanos, sin ningún tipo de remordimiento y sin ninguna necesidad de hacerlo”.

Los firmantes, por tanto, consideran que en espacios como el Museo Viviente Puebla “el Especismo está a todo lo que da, en pocos metros, invisibilizado y normalizado”. Asimismo, que hay “animales metidos en jaulas /cajas de por vida para ‘educar’ según estos ‘monstruos’”.

De paso, señalan que la oficina de atención de la Secretaría de Cultura y Turismo estatal, recibe al visitante con una exhibición particular: “tres espuelas, con las que se lastima a los caballos”, con lo que de manera institucional se “promueve la tortura a los animales”. Conciben, a manera de deseo, que “algún día los hombres tendrán que aprender a divertirse sin torturar a nadie”.

El Museo Viviente Puebla, el cual se ubica en la calle 7 Oriente número 211, en el Centro Histórico, forma parte de la red de recintos que participan en el programa Noche de museos que promueve la Secretaría de Turismo municipal.