Estudia historiadora un oficio que da identidad a una comunidad: la herrería de Amozoc

Águilas, símbolos patrios como el escudo nacional, figuras religiosas y personajes de la historia conforman el repertorio de imágenes de la herrería artesanal, un arte con varios siglos de antigüedad que forma parte de la identidad y la cultura de una población como Amozoc.

Amozoc y su patrimonio. La herrería artesanal para cabalgadura (1940–2015), es el título del libro en el que la historiadora María Merced Rodríguez Pérez da una mirada histórica sobre este oficio con apuntes geográficos, anclajes territoriales, lo artesanal de su manufactura, su organización social, su comercialización y el papel de cohesión social que tiene en la región.

Publicado con apoyo del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (Pacmyc) de la Secretaría de Cultura federal y su similar estatal, en coedición con Ediciones de Educación y Cultura, el volumen cuenta con la colaboración de. Fernando Romero Zepeda, Javier Romero Zepeda y José Miguel Valencia Márquez.


La historiadora por el Colegio de Historia de la UAP señaló que la herrería artesanal para cabalgadura es un elemento importante del patrimonio de este municipio, a la par de una actividad económica y artesanal.

Dicho oficio, agregó durante una entrevista hecha en el marco del Festival Pacmyc 2018: encuentro de saberes, consiste en la elaboración de las guarniciones para sillas de montar y arneses de la cabalgadura de los equinos.

La maestra en Ciencias sociales con especialidad en estudios rurales del Colegio de Michoacán y doctorante en la misma disciplina señaló que a Amozoc, el oficio fue traído con los españoles tras la Conquista, adoptado y adaptado por los propios artesanos.

Así, continuó Rodríguez Pérez, si bien la herrería traía sus propios diseños españoles en lo que se dejaban ver influencias árabes, en Amozoc tomó su propio estilo adquiriendo rasgos propios de la cultura popular y religiosa.

La originaria de Amozoc refirió que el anclaje territorial de este oficio se debe a la posición geográfica que tiene la población respecto al llamado camino real, que va de la Ciudad de México a Veracruz, siendo en este trayecto que los artesanos prestaban sus servicios a los viajeros, a la par de la instalación de haciendas y ranchos en los que había caballo, burros y mulas.

“Esta actividad no solo es un elemento de identidad sino para las familias que se dedican al oficio, sino para los habitantes de todo el municipio”.

María Merced Rodríguez agregó que el anclaje territorial también ha hecho que se conserven las modelos tradicionales y se creen nuevas especialidades, como ha sido la incursión en joyería y la elaboración de artículos religiosos. “Frenos y espuelas de fierro y acero, ahora son conocidos como artículos de lujo en la charrería, aunque tienen que ver más con el uso cotidiano. Existe una demanda limitada porque hay un mercado específico, además de que las piezas son únicas y durables, que se pueden incluso heredar”.

Por último, dijo que si bien el Inegi identificó 120 unidades económicas en el último censo, en un taller puede haber de cinco a ocho personas, además de que hay traspaso generacional: de padres a hijos, no obstante las mujeres no son incluidas.