Estados Unidos socialista, Rusia capitalista

Al igual que la tiendita de la otra cuadra, la General Motors resiente los efectos de la crisis. La compañía estadounidense, considerada la más grande del mundo, dedicada a fabricar y vender automotores, pasa por un momento difícil y el Estado estadounidense le tiende una manita de millones de dólares. ¿Y a la tiendita de la otra cuadra? Le promete una avalancha de compradores. Y el Estado pasa así a ser socio de la GM y de la tiendita de la otra cuadra, anunciando, para estimular al mercado, que, por cada kilo de azúcar que compre en la tiendita, el cliente se lleva gratis un carro último modelo.

Mientras tanto, al otro lado del mapa, Rusia, profundamente arrepentida de alguna vez haberse llamado soviética, no sabe cómo hacer para volverse capitalista.

¿Cuál es la lección?  Que un país no puede aspirar al socialismo sin antes pasar por el capitalismo. Y que un país no puede pasar por el capitalismo sin al mismo tiempo marchar al socialismo.


O, lo que es lo mismo, cada país se define por su contrario: si es capitalista, va al socialismo. Y, si se hace llamar socialista y no ha pasado por el capitalismo, debe retroceder y pagar esa deuda.

¿Y nosotros? Dicen los chinos intentando el capitalismo sin dejar el modelo socialista. Uno sirve para hacerse rico y el otro para que la gente se quede quieta. ¿Qué tal?