Especialistas del INAH y UNAM atienden la pintura mural de Huaquechula y Tochimilco

“La restauración y restitución de los murales será un proceso a largo plazo que correrá a cargo de las instancias de conservación y restauración del INAH”, explicó Arroyo Lemus ■ Foto Abraham Paredes

Los ex conventos de San Martín de Tours en Huaquechula, y La Asunción, en Tochimilco, aquí en Puebla, forman parte de un programa nacional de intervención mural encabezado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto con estudiantes y académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Mediante un comunicado, se informó que ante la emergencia causada por los recientes sismos, en el proyecto implica el resguardo, la catalogación y la investigación; con él, se atienden un total de 10 conjuntos conventuales del siglo XVI, ubicados en los estados de Morelos y Puebla.

Elsa Arroyo Lemus, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, encabeza este proyecto que fue aprobado y supervisado por la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) que encabeza Liliana Giorguli Chávez. En él, participan investigadores reconocidos del IIE como Clara Bargellini, Renato González y Eumelia Hernández; así como la restauradora Magdalena Rojas, adscrita a la CNCPC.


El proyecto, presentado al INAH a finales de noviembre de 2017, suma hasta ahora dos temporadas de trabajo in situ con una duración de dos semanas cada una; mismas que se llevaron a cabo en diciembre y enero, respectivamente, con el apoyo voluntario de prestadores de servicio social y estudiantes de licenciatura y posgrado especializados en historia, historia del arte, arquitectura, restauración y artes visuales.

Liliana Giorguli precisó que de los 10 conjuntos conventuales que esta iniciativa del IIE comprende, ocho forman parte del grupo de 14 inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, bajo la denominación de Primeros monasterios del siglo XVI en las laderas del Popocatépetl.

Destacó que si bien en dicho universo de arquitectura histórica ya se han realizado labores de apuntalamiento, resguardo y conservación preventiva, el trabajo del IIE en la pintura mural es de gran importancia, toda vez que tales elementos estéticos en los monasterios fueron reconocidos por la Unesco como parte de las características únicas de estos bienes culturales.

Los exconventos en los que se atiende la pintura mural son: Santo Domingo de Guzmán, en Oaxtepec; San Juan Bautista, en Tlayacapan; San Guillermo, en Totolapan; Santiago Apóstol, en Ocuituco; San Matías Apóstol, en Atlatlahucan; San Agustín, en Jonacatepec; San Francisco, en Tlaquiltenango, y Asunción de Nuestra Señora, en Yautepec, en el estado de Morelos; así como los poblanos San Martín, en Huaquechula, y La Asunción, en Tochimilco.

La investigadora Elsa Arroyo comentó que, en una primera etapa, el trabajo de las brigadas consistió en la realización de un diagnóstico preliminar y en la jerarquización de los inmuebles con mayor pintura mural fragmentada, desprendida o en riesgo de desprendimiento.

Posteriormente y en diálogo directo con especialistas del INAH, dijo que se decidió iniciar los trabajos de rescate en los conjuntos conventuales de San Juan Bautista y San Guillermo, en Tlayacapan y Totolapan, respectivamente.

“Las acciones de la brigada universitaria estuvieron encaminadas a garantizar que los fragmentos de pintura mural fueran registrados fotográficamente, se catalogaran y quedaran resguardados de manera ordenada y estable por tiempo indefinido. En función de que la restauración y restitución de los murales será un proceso a largo plazo que correrá a cargo de las instancias de conservación y restauración del INAH”, explicó Arroyo Lemus.

Ahondó que el proceso de rescate en la pintura mural ha sido similar al armado de un rompecabezas. Ello, porque una vez armados los fragmentos y agrupados cromáticamente, son embalados para su mejor conservación. Asimismo, su catalogación busca facilitar la posterior identificación y colocación en su lugar original.

La restauradora del IIE comentó que, lamentablemente, en sitios como Tlayacapan y Totolapan, el sismo del 19 de septiembre ocasionó pulverizaciones y, por lo mismo, faltantes en la pintura mural. Sin embargo, indicó que incluso estos elementos pulverizados se han resguardado, ya que su análisis permitirá ahondar en el comportamiento físico–químico de los materiales de cara a una óptima reintegración de los fragmentos mejor conservados a su arquitectura de origen.

“Para los restauradores, estos polvos son de gran valía, dado que su análisis incluso podría dar pie al agregado de aditivos a, por ejemplo, la cal, que garanticen una mayor preservación de la pintura mural”.

Elsa Arroyo agregó que la próxima temporada de campo, que igualmente contará con la supervisión y el acompañamiento de expertos de la CNCPC, se realizará a mediados de abril, durante el periodo intersemestral de la UNAM, con el apoyo de voluntarios de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Morelia, la Facultad de Filosofía y Letras, prestadores de servicio social e integrantes del Posgrado en Historia del Arte. Los trabajos se concentrarán en el conjunto conventual de San Guillermo, en Totolapan.