Esos gringos

Desde la creación de sus Doctrina Monroe/Destino Manifiesto, allá en el siglo XIX, los yanquis han hecho y, han intervenido en cualquier parte del mundo, pretextando luchar por la “democracia y la libertad”. Así, han realizado guerras–invasiones y golpes de Estado, derribando con estas acciones a cualquier gobierno que se interponga a sus intereses, que son los del capital financiero. México fue una de sus primeras víctimas en el año de 1847, cuando pusieron en marcha su política expansionista. El país sufrió la pérdida de más de la mitad del territorio en una guerra injusta y desigual.

Hace algunos años se publicó, en un diario de circulación nacional, que los expresidentes de México, Gustavo Díaz Ordaz (1964–1970) y Luis Echeverría (1970–1976), habían trabajado a cuenta de la CIA, según documentos desclasificados de ésta organización. La intromisión de diversas instituciones de ese país en asuntos de la vida nacional, quedó mayormente aseguradas cuando en el gobierno del espurio Felipe Calderón, autorizó que varias dependencias policiacas yanquis tuvieran representaciones oficiales en México.

Todo esto viene a colación, porque recientemente el secretario de Estado, John Kelly, se aventó una ocurrencia sobre las elecciones a celebrarse en 2018 nuestro país, afirmando que “un presidente de izquierda, no sería bueno para Estados Unidos, ni para México”. Según el aprendiz Videgaray, en reunión sostenida con posterioridad a ésta declaración, el señor Kelly, le aseguró “el mayor respeto por parte de las autoridades estadounidenses a las elecciones a celebrase en nuestro país, el próximo año” ¿Usted qué cree?


En otro orden de ideas, Kelly tocó el tema de las relaciones entre México y su país, destacando el amplio apoyo recibido por parte del gobierno mexicano, en diversos asuntos “estamos obteniendo un monto enorme de cooperación de los mexicanos (sic)… una muy, muy buena relación con los mexicanos tanto sobre su frontera sur, donde el año pasado detuvieron a 160 mil inmigrantes ilegales de Centroamérica, y de ahí hasta la frontera norte”. Lamentable que el gobierno de Peña Nieto, en materia de migración, les esté haciendo el trabajo sucio a los “primos”.

Bien lo dijo en su momento el dictador Porfirio Díaz, quien, al momento de entregar buena parte de los recursos petroleros de nuestro país a las empresas estadounidenses, afirmó: “Pobre de México, tan lejos de dios… pero tan cerca de los Estados Unidos”. México ha sido intervenido cuantas veces han querido los gringos, y todo parece indicar que no estamos lejos de una agresión por parte de éste país. Nos han ofrecido su “ayuda” en los problemas económicos, poniéndonos en manos de los oscuros designios del FMI/BM. Lo peor del caso es que seguimos unidos a ellos.