Es ilegítimo el gobierno que vendría con Rafael Moreno Valle y su esposa

Quisiera pensar que la esposa de Rafael Moreno Valle ganó limpiamente las elecciones a gobernador pero me resulta imposible creerlo. No solo porque los candidatos opositores, algunos incluso cuestionables candidatos que contendieron por Morena,  ganaron en todos los puestos de elección en los lugares donde él reprimió a los disidentes, destruyó patrimonio cultural y ambiental e invirtió dinero público endeudando al Estado en obras faraónicas e innecesarias; sino porque el electorado no perdonó siquiera a un poblano panista, arraigado y honesto, que contendió por la alcaldía de Puebla pero que no hizo campaña deslindándose de su tutela y sombra (Eduardo Rivera).

En Puebla, más que convencidos del candidato de Morena Luis Miguel Barbosa, estábamos convencidos de salir a votar en repudio a RMV y su control de las instituciones fiscalizadoras, el Congreso y el mismo instituto electoral del estado. En las Cholulas por ejemplo, los que defendieron el territorio cultural contra sus obras destructivas ganaron las alcaldías. Todos tenemos presente, o deberíamos tener presente, el puente vial a 500 metros de la gran pirámide Choluteca que él dijo costó 200 millones de pesos y que construyó violando leyes que protegen el patrimonio arqueológico y clausurando acuíferos que desde tiempos prehispánicos son sagrados y actualmente indispensables para proveer de agua limpia a futuras generaciones. Nos dejó la antigua ciénaga rellena de cemento y varilla y el paisaje arqueológico y cultural de la zona ceremonial protegido por ley desde 1993 convertido en paso de automóviles y en polideportivo. Y más grave aún con la indignación por los dos cholultecas encarcelados un año y dos meses (y otros diez perseguidos; uno de ellos aún con orden de captura vigente) por ejercer derechos constitucionales cuando protestaron en defensa de nuestro territorio cultural.

Apunten ustedes otros ejemplos sobre las obras faraónicas a favor del automóvil que intervinieron sus barrios y pueblos, los millones de dinero público, por ejemplo, invertidos en una ciclovía en su mayoría inservible y hasta peligrosa así como todas las otras trapacerías que éste gobernador impuso como “obra de utilidad pública” en su carrera por acumular recursos para la candidatura de su señora. Solo los que se enriquecieron con él, debo asumir, le pudieron dar su voto y/o aquellos que recibieron su tajada con el ejercicio patrimonial y discrecional de los bienes del erario público. Yo fui a votar recordando que destruyó el aviario y mil doscientas aves están desaparecidas. Que persiguió y culpó al hombre que los cuidaba; fui a votar recordando la muerte violenta del muchacho José Luis Tehuatle Tamayo de San Bernardino Chalchihuapan , preguntándome si tuvo responsabilidad en el asesinato de Mextli Sarabia, indignada porque mandó encarcelar a Enedina Rosas Velez y sin perdonar su insensibilidad ante tantos feminicidios en Puebla. Fui a votar en su contra sabiendo de las irregularidades, el daño ambiental y fiscal que permitió a AUDI–VW aprovecharse hasta de un cerro en Nopalucan. Fui a votar a sabiendas que su consorte nunca levantó la voz ante tanto atropello a la cultura y el medio ambiente de los poblanos.


En el año 2010, cuando RMV se había destetado de Melquiades Morales y el PRI y contendía como un panista oportunista a la gubernatura, yo fui escogida como jefe de casilla en mi barrio cholulteca. Empeñados en sacar a Mario Marín y su mafia del gobierno RMV se ofrecía como una oportunidad para la alternancia. Entonces, en mi casilla, maestros enviados por su sindicato entraban y salían fiscalizando cualquier intento de los priistas por alterar las votaciones. Las dos mujeres a quienes nos habían encargado las casillas estábamos identificadas con los miles de ciudadanos que queríamos un castigo electoral para Mario Marín y su candidato. Yo estuve decidida, sin embargo, de velar por la voluntad libre y soberana de mis vecinos sea quien sea el ganador. Y mi voto personal, lo hago público ahora, no se lo cedí a RMV porque desconfiaba y desconfío de la intolerancia racista, homofóbica y clasista que exhiben la mayoría de los militantes del PAN en Puebla. Desde que fui llamada a ser jefe de casilla; sin embargo, empecé a tener dudas sobre el procedimiento mismo que llevó a mi nombramiento (y a otros) y si éste fue del todo limpio, equitativo y transparente. Para nadie era un secreto que yo llevaba muchos años en la defensa del patrimonio cultural y ambiental cholulteca y publicando artículos periodísticos denunciando las obras de Mario Marín y su mafia en las Cholulas. Debo añadir que el ambiente entonces estaba cargado de un rechazo generalizado, con una fuerte condena moral, que nos contagiaba a todos porque Mario Marín y su mafia quedaron exhibidos e impunes ante delitos graves que implicaban pederastía y prostitución y la violación de los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho. En esa ocasión, una vez terminada la votación en mi casilla, a pesar de la inconformidad de algunos comisionados, no permití que sellen las urnas hasta que todas las impugnaciones de los observadores de los partidos políticos fueran clarificadas. Nos alcanzó así la noche y el cansancio; hubo enojo de algunos también que ya querían retirarse a sus casas. Cuando colocamos finalmente los resultados que favorecían a Rafael Moreno Valle para gobernador en la puerta de la casilla aguardamos todavía un tiempo para que y el encargado del instituto electoral nos llevara con las urnas selladas al centro de cómputo en San Pedro Cholula. Cuando arribamos al lugar de acopio la cola y los gritos llegaban a la calle. El local aparentaba caótico y estaba abarrotado. Ya habíamos colocado los resultados en las puertas así que no pensé dos veces cuando el encargado de nuestras casillas primero nos dijo que las tendencias mostraban que el PRI había sido derrotado y que no había necesidad que nos quedáramos más tiempo en la calle. Procedió a recogernos las urnas y nos dijo: “Yo me hago cargo. Yo las entrego. Están las urnas selladas y firmadas. No hay problema”. Yo le entregué la mía con ingenuidad, inexperiencia y contando con que ya habíamos colocado los resultados para que el público comprobara el resultado en las puertas de la escuela donde fue la votación. Nada me dice sin embargo, si lo pienso hoy, que si hubiera sido necesario unos cuantos votos ilegales ante una contienda cerrada éstos no se hubieran podido agregar, discretamente, en nuestras urnas.

En esta elección la gente cargando teléfonos pudo filmar en una casilla de Puebla a una muchacha que marcaba boletas a favor del PAN y alguien lo subió a la red. Esto debió ser práctica ensayada en varias otras casillas como también la compra de votos. Esta denunciado por testigos que en 14 casillas de Puebla predominó alguna modalidad de robo descarado, y/o despojo de urnas y hubo media docena de intimidaciones con armas de fuego y violencia diversas en otras más. Hubo candidatos asesinados y cinco heridos; votaron ciudadanos sin credencial en varias casillas. Y también que fue en la Sierra Norte donde operó la mayor violencia, con pérdidas de vidas al momento de votar. En la Sierra Negra la casilla 1887 fue secuestrada por 10 encapuchados que según descripciones se parecen a los dos que aguardaban en una esquina ¿esperando instrucciones? a una cuadra de nuestra casilla en Cholula. Saldo blanco insisten en decir las autoridades electorales pero fue saldo blanco solo para RMV o el rafaelmorenovallismo que representa su esposa. La votación se sabía cerrada desde muchas encuestas previas y Rafael Moreno Valle con su larga experiencia y habilidad política solo necesitaba unos cuantos votos para romper un probable empate. Y en ello se concentró. En Puebla el candidato de Morena asociado al PRD y también un tiempo a RMV no iba a atraer una profusa votación como la que consiguió Andrés Maniel López Obrador; unas boletas aquí, otras desaparecidas allá, intimidaciones en lugares estratégicos, no demasiados como para anular la votación, fue la manera fácil y violenta para trampear las elecciones. Ese día de las votaciones a su esposa se le vio en el confesionario. Si el cura confesor nos pudiera contar los pecados que admitió seguramente estarían las calculadas y programadas estrategias para inventarse una pequeña cantidad mayor de votos y así RMV podría continuar gobernando Puebla.

No en mi nombre.