Enrique Peña Nieto y su defensa por el modelo fracasado de más mercado y menos Estado

El presidente Enrique Peña Nieto (EPN) en su participación en la III Cumbre Empresarial de las Américas en Lima Perú, dijo que “México debe mantenerse en la ruta de dejar atrás los modelos fracasados del pasado que sólo llevaron a sobreendeudamientos y a crisis económicas”. Dijo que “México hace ya muchos años abandonó el modelo intervencionista para migrar a uno que le ha dado al país mayores niveles de desarrollo y de crecimiento, insistió”. Asimismo, el presidente reiteró su defensa a la apertura comercial, dado que “no cree en el aislamiento ni en el proteccionismo, sino en la apertura y en la competencia con el mundo”. Y añadió que “ese es el modelo que permite que haya más empleos, crecimiento económico y oportunidades para la sociedad”.

Al respecto hay que señalar que la política de menos Estado y más libre mercado y privatización y extranjerización de la economía que ha venido predominando desde la década de los años ochenta, nos llevó a la crisis de 1995, al estancamiento de 2001–2003, a la crisis de 2008–2009, y al bajo crecimiento en todo este periodo, donde la economía no crece arriba de 2.4 por ciento promedio anual, así como a aumentar el desempleo y subempleo y la economía informal, donde 57 por ciento de la población se ubica sin salarios seguros y remuneradores, ni prestaciones laborales. En lo que va del periodo de EPN, la economía solo ha crecido a 2.1 por ciento promedio anual y la deuda se ha incrementado significativamente. De estar en niveles de 32 por ciento el PIB en 2012, ha pasado a nieles de 48 por ciento en 2017. Las políticas de más mercado y menos Estado que EPN defiende, han actuado a favor del sector financiero, y en detrimento del sector productivo (industrial y agrícola) y de la generación de empleo y de los salarios, lo que ha acentuado la desigualdad del ingreso, y la mayor dependencia de la entrada de capitales. Ello nos ha hecho más subdesarrollados de lo que estábamos cuando la economía era regulada por la participación del Estado en la economía, ya que desde fines de los años treinta hasta 1981, la economía creció a 6.4 por ciento promedio anual y México llegó a ser la novena economía del mundo y ahora es la número 16.

El presidente también señaló que dejamos de ser el Estado muy dependiente del ingreso petrolero… y hoy exporta manufacturas complejas, tiene mano de obra calificada y genera productos que compiten en el mundo. Sin embargo, ello no ha representado mayor desarrollo industrial, ni mayor crecimiento económico, ni menor déficit de comercio exterior, dado el alto componente importado de dichas exportaciones, que a su vez son comandadas por empresas transnacionales, cuyas ganancias son remitidas a su país de origen.


En su crítica al regreso al Estado a la economía (ya que EPN cree que ese es el planteamiento económico de López Obrador) dijo que “son pasos en reversa acelerados”, y que “retroceder es muy fácil” cuando las políticas son equivocadas y se toman además de un “pasado fracasado”. Enrique Peña Nieto no se da cuenta que la intervención del Estado en la economía fue lo que permitió la salida de la crisis que se dio de 1929 a 1933 a nivel mundial y creó las condiciones de crecimiento desde entonces hasta 1981 en nuestro país y a nivel mundial. Es la política de libre mercado y menos Estado, defendida por EPN la que representa el pasado del pasado, y que configuró la Gran Depresión de 1929 a 1933.

Para EPN “el Estado debe estar presente donde hace falta y donde tiene que generar los sanos equilibrios para el desarrollo de una sociedad”. Es decir, debe abocarse a alcanzar el equilibrio fiscal, que trata de alcanzarlo disminuyendo el gasto e inversión pública, como vendiendo los sectores estratégicos, tal como lo ha logrado con las reformas estructurales que ha impulsado. Concibe al Estado solo para reducirse y servir y subordinarse a favor del gran capital. A pesar que dijo que “el Estado debe estar presente donde hace falta”ello no ha acontecido en su gobierno, ni en los gobiernos que defienden la reducción al libre mercado. El Estado no ha estado presente para generar pleno empleo, ni para incrementar salarios, ni para distribuir el ingreso, ni desarrollar el sector industrial y agrícola, ni para alcanzar una dinámica económica sostenida. Es esto lo que no pasa por la mente de EPN, y se opone a que el Estado desempeñe dichas funciones, es decir, que sirva a lo público, a la sociedad.