En riesgo la seguridad alimentaria en México por libre comercio y nuevas prácticas de consumo: Somas

El libre comercio, el capitalismo salvaje y nuevas prácticas de consumo están minando la agricultura familiar y sostenible en México, que mitiga el hambre a miles de mexicanos y que pone en riesgo la seguridad alimentaria en el país, advirtió Juan Antonio Villanueva, director General de Investigación del Colegio de Postgraduados (Colpos) y recién nombrado presidente de la Sociedad Mexicana de Agricultura Sostenible (Somas).

Explicó que no se trata de no tener ingresos por la agricultura, sino de tener un equilibrio en esta actividad y actitud de vida, entre el dinero y el ambiente, con total respeto a la convivencia entre las especies.

Este fue el mensaje de la Somas y las instituciones participantes en el 12 Simposio Internacional y el 7 Congreso Nacional de Agricultura Sostenible, el cual quiere sea retomado por las nuevas generaciones que habitan la ciudad y el campo.


Lo anterior fue declarado durante una rueda de prensa que se llevó a cabo la mañana de este martes, donde se hizo un balance del buen resultado de ambas actividades académicas, que organizó la Somas, el Colpos y la Universidad Autónoma de Puebla.

En ese sentido, el presidente de la Somas exhortó a construir una nueva sociedad, ladrillo por ladrillo, con nuevos impulsos para realizar cambios desde una nueva tendencia en la producción agrícola.

“Hay mucho desconocimiento profundo de lo que significa la sostenibilidad agrícola, por eso quien establece las políticas públicas es importante que las realice acorde a las necesidades y con metas a mediano plazo”, propuso.

En su intervención, José Francisco López Olguín, profesor investigador de la UAP, expuso que la agricultura se ha visto amenazada por la utilización desmedida de agroquímicos, como sucede en la región de Acatzingo, con las hortalizas, y en Atlixco, con la producción de flores.

“En Puebla hay focos de atención por el uso de agroquímicos, donde se debe tener cuidado y realizar estudios en sus aplicaciones ambientales que trae perjuicio a la salud; por ejemplo en la producción de hortalizas y flores se utilizan cantidades desmedidas de químicos, muchos de ellos tóxicos y de alto riesgo”, precisó el académico.

Destacó la importancia de concientizar a los productores para realizar un cambio en el manejo de plaguicidas en los cultivos mencionados, así como en jitomates y acelgas, alimentos que se consumen en fresco con los residuos que pueden traer químicos.

Además, dijo, algunos agroquímicos desarrollaron resistencia, a tal nivel que los costos de producción se elevaron al grado que dejó de ser redituable, como sucedió en algunas regiones con el maíz.

“Hay insecticidas que deberían estar prohibidos por sus efectos negativos en la salud, y aun así seguimos utilizándolos cuando la mayoría de las especies de plagas han desarrollado resistencia a estos productos, aunado al uso de técnicas agrícolas inadecuadas que provocan erosión de la tierra y agravan la pobreza”, explicó López Olguín.

No obstante, refirió que hay una tendencia de cambio a la agricultura orgánica en comunidades indígenas donde se realizan prácticas que heredaron de antepasados, y que se pueden incorporar a un nivel extensivo.

 

Conclusiones

 

El doctor Ignacio Ocampo, investigador del Colpos y miembro del comité organizador tanto del Simposio Internacional como del Congreso Nacional, dio lectura a las conclusiones de ambos actos académicos.

Enfatizó que la agricultura campesina e indígena se sustenta en prácticas sostenibles, por lo que es importante revalorarla y potencializarla, con el propósito de continuar produciendo alimentos suficientes y sanos; además, recalcó la importancia de fortalecer el diálogo de saberes entre investigadores y productores.

Entre las conclusiones también mencionó la importancia de implementar prácticas tecnológicas para que la agricultura industrial pueda transitar hacia lo sostenible; impulsar la agricultura local, y generar conocimientos e innovaciones hacia la sostenibilidad de los recursos naturales, además de gestionar políticas públicas.

A manera de recuento, informó que en los eventos participaron mil 117 personas de 25 estados de la República, quienes presentaron 286 trabajos de investigación y 187 ponencias, lo cual rebasó las expectativas de los organizadores.

Estas experiencias, dijo, fueron integradas en un libro electrónico Agricultura Sostenible Volumen 9, de más de 3 mil páginas.

El investigador destacó que el objetivo de ambas actividades académicas fue intercambiar los resultados de investigaciones científicas y experiencias empíricas generadas sobre agricultura sostenible en México y otros países.

Precisó que las reflexiones enfatizaron sobre la producción sostenida de alimentos para la seguridad alimentaria de la población, sin deterioro de los recursos naturales, en una relación armónica hombre–naturaleza.

Con el lema: “Las experiencias campesinas origen de la Agricultura Sostenible”, dijo, se resaltó la importancia del conocimiento y saber campesino e indígena sobre las prácticas tecnológicas conservadores de los recursos naturales, así como los procesos sociales autogestivos que han permitido la reproducción social y productiva de las comunidades rurales. Muchas de estas prácticas son la base para la agricultura sostenible.

Finalmente, informó que dentro del Simposio Internacional se reconoció al doctor Sagar Krupa, investigador de la Universidad de Minessota, EU., por su destacada labor en la Somas; además, agregó, se premió al ganador del Concurso Nacional de Tesis en Agricultura Sostenible.