En el Museo Amparo inicia el proyecto “Forasteros” para reflexionar sobre migración y migrantes

Forasteros es un proyecto para reflexionar sobre qué es la migración, cuáles son sus causas, cómo cambia y afecta a la sociedad, de quienes se cuestionará quiénes son y por qué se van ■ Foto Abraham Paredes

Nueve conferencias, nueve películas, nueve imágenes y nueve historias serán parte del proyecto Forasteros. De migrantes, refugiados y exiliados que se desarrollará hasta agosto próximo en el Museo Amparo para reflexionar sobre qué es la migración, cuáles son sus causas, cómo cambia y afecta a la sociedad, y en particular a los migrantes, de quienes se cuestionará quiénes son y por qué se van.

Coordinado por el artista visual Rafael Ortega, este proyecto busca para plantear dudas y buscar respuestas sobre un fenómeno complejo que afecta múltiples aspectos económicos, sociales y de seguridad impactando la vida cotidiana. Se trata, de reflexionar sobre una realidad humana que abarca una amplia variedad de movimientos y situaciones, que involucra a personas de todos los ámbitos de la vida y de todos los antecedentes posibles.

Para ello, como advirtió Rafael Ortega durante la presentación del proyecto Forasteros, éste se despliega como un programa de conferencias y proyecciones de cine en el auditorio Pedro Ramírez Vázquez, así como intervenciones gráficas en el vestíbulo del museo con datos y frases que contextualizarán el proyecto cada semana.


La migración, señaló el curador, es “un tema caliente, con un nivel de desinformación grande”, por lo que esta serie de acercamientos buscan precisamente acercarse al problema desde la academia y la práctica.

“La mayoría de quienes trabajan el tema tienen las manos en la masa en el problema, en general está trabajando desde un lugar académico y de campo”, dijo respecto a la participación de los investigadores, académicos y artistas Adriana Sletza Ortega Ramírez, Dainzú de Lara Espinosa, Marianne Marchand, Alejandra Carrillo Soubic, Marco Polo Álvarez Domínguez, Gustavo López Ángel, Leticia Calderón Chelius, Juan Carlos Gachuz Maya y Josh Begley.

Rafael Ortega precisó que dicho proyecto se nutriría de varios datos: de las nueve conferencias, de las nueve intervenciones en el lobby, de la obra de nueve fotógrafos que darán una imagen cada semana, de la entrevista por semana a migrantes y a quienes trabajan el tema.

Migrar es parte de la condición humana

Para iniciar con el proyecto Forasteros…, la académica de la Universidad Autónoma de Puebla, Adriana Sletza Ortega Ramírez, impartió la conferencia Migraciones, refugio y desplazamiento forzado. En ella, señaló que las migraciones siempre han estado presentes en la vida del hombre, ya que el planeta mismo y su condición actual tiene que ver con ellas.

Migrar, explicó la especialista en relaciones internacionales, es salir del lugar de origen para residir de manera permanente en otro espacio. Dijo que la migración siempre está basada en una supuesta mejora que implica un riesgo, además de una serie de esperanzas y expectativas.

Ahondó que un refugiado es aquel que huye y tiene un temor fundado, como lo puede ser por su vida, que es protegido por un marco internacional reconocido por la Organización de las Naciones Unidas bajo el que se tiene que mostrar que se está huyendo por un temor fundado, sufriendo un desplazamiento forzado, por algo que obliga a salir, que hace ser un desplazado. Así, cuando no se logra cruzar la frontera internacional se es un desplazado interno, mientras que al cruzar se puede tener la condición de refugiado.

Ortega Ramírez indicó que las situaciones de salida están cambiando. Por ejemplo, hay refugiados por el cambio climático y los desastres naturales. Asimismo, se habla de la era de las migraciones, pues especialistas refieren que el fenómeno se asemeja a lo sucedido a finales del siglo XIX, con la diferencia que actualmente hay un mayor volumen de personas moviéndose.

Expuso que un mayor desplazamiento se da en Asia y en Europa, aunque cada continente se diferencia por su extensión territorial. Acotó que en el caso de América del Norte, es uno de los espacios que recibe a más migrantes: si en 1980 se movían 18 millones en 1980, en 2017 se contaron a 57 millones de personas.

Mencionó que según un reporte de 2013, de los 20 corredores más grandes del mundo uno de ellos es el que va de México hacia Estados Unidos. Del volumen total de migrantes que recibe dicho país, un tercio son mexicanos. Así, mientras Estados Unidos tiene la mayor cantidad de inmigrantes, México es el mayor país expulsor de migrantes.

La investigadora señaló que de 2009 a la fecha, México está siendo cada vez más señalado pues los migrantes son los más vulnerables en sus derechos por la alta inseguridad y violencia: desde la llamada guerra contra el narco, los secuestros, las masacres, las fosas comunes, el tránsito de drogas, el tráfico de personas, la trata y delitos asociados, así como la crisis de niños migrantes.

Destacó que reconocer las diversidades, el prevenir y combatir el racismo y la discriminación, el mediar y solucionar los conflictos, así como propiciar el trabajo con organizaciones, son vías para reducir los problemas que conlleva la migración en el país.