En dos años hasta los Objetivos del Milenio se cumplieron

El presidente Enrique Peña Nieto en su discurso, frente a delegados de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), afirmó que México ha logrado “reducir a menos de la mitad, el número de personas por debajo del umbral de la pobreza, definido por la ONU” y que “con el Programa de Inclusión Social Prospera, se atiende a más de 6.1 millones de familias en situación de pobreza extrema para que, una vez superada esta condición, se integren a la vida productiva”. Además, refirió que la Cruzada Nacional contra el Hambre, reforzó las políticas de desarrollo social a partir de 2013, reconociendo que en el país había más de siete millones de personas que padecían hambre y el haber casi alcanzado las metas sobre el hambre de los Objetivos del Milenio, nos muestra que podemos realmente eliminar este flagelo en el curso de nuestras vidas”. Resumió algunas cifras a dos años y medio de haber iniciado la Cruzada Nacional contra el Hambre, definiéndola “como una estrategia transversal de inclusión y bienestar social que opera en todo el país para asegurar el derecho a la alimentación de quienes viven en pobreza extrema”.

Según las cifras vertidas por Peña Nieto, 4.3 millones de personas reciben el apoyo de al menos uno de los programas de la Cruzada Nacional contra el Hambre; 4 mil 300 comedores comunitarios atienden cada día a más de 430 mil beneficiarios, niños, mujeres embarazadas y en lactancia, adultos mayores y personas con discapacidad. Más de 730 mil familias cuentan con una tarjeta denominada Sin Hambre, que les permite adquirir productos básicos a precios preferenciales.

Para asegurar la oferta de alimentos que el país requiere estamos fortaleciendo al sector agroalimentario, aseguró en su discurso disponible en el portal de internet de la Presidencia, que en México, el sector primario tiene una importante dimensión social: 6.5 millones de personas laboran en él, y uno de cada cinco mexicanos vive en el campo. Para reducir la pobreza rural debemos lograr que su actividad sea más rentable, y que brinde mayores ingresos. El acceso a insumos básicos, como el crédito, el riego y la tecnificación, permitirán hacer del campo una actividad más productiva y, al mismo tiempo, fortalecer la seguridad alimentaria del país. Y aseguró que se está promoviendo una verdadera transformación del campo centrada en los pequeños productores y la agricultura familiar, facilitando su inserción en los mercados locales y regionales. Esas afirmaciones contrastan hasta el momento con las políticas de gobierno hacia el campo, donde sigue prevaleciendo una visión sólo empresarial frente a las necesidades de los campesinos.


Por otra parte, en este mismo espacio referíamos en días pasados que la propia Secretaría de Desarrollo Social había reconocido que los niveles de pobreza entre los mexicanos, según datos de 2012 que eran los más recientes, son similares a los de 1992, a pesar de los programas de transferencias como Solidaridad, Oportunidades, Progresa y Prospera. Según datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto, entre 1992 y 2012, el poder adquisitivo promedio de los mexicanos disminuyó y los ingresos de las familias no crecieron en más de dos décadas. Lo anterior se indica en el Informe de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2014, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y se señala que ello “no sólo implica una falla en el desarrollo económico y social del país, sino también demuestra que la pobreza no puede reducirse a pesar de los relativamente buenos resultados en el incremento de las coberturas básicas de educación, salud y vivienda”. Se menciona también en ese informe en materia de alimentación que entre 2008 y 2010, la carencia alimentaria se incrementó por la crisis financiera que el país enfrentó y la volatilidad del precio de los alimentos, entre otras causas.

De 2010 a 2012 hubo una ligera mejora; la carencia alimentaria llegó a 23.3 por ciento de la población en 2012 y la desnutrición crónica entre infantes menores de cinco años fue de 13.6 por ciento. La meta del hambre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio mide los progresos hechos por los países entre 1990–1992 y 2015, implica reducir a la mitad la proporción de personas que sufren desnutrición o reducir esta proporción por debajo de 5 por ciento. Lo anterior supondría que en 2013 y 2014 (año de estancamiento y devaluación) se habría logrado lo que hasta 2012 era una aspiración.