EN CONTRA DE TODOS

En 2018 no habría que votar por esas organizaciones, ya que escogieron el camino de darle una fuerza sin paralelo al ejército en su cruzada contra el hampa. Foto: Pablo Ramos

Como la inmensa mayoría de organizaciones nacionales e internacionales temían, el viernes por la mañana fue aprobada la Ley de Seguridad Interior (LSI), por el PRI, el PVE y algunos senadores del PAN. Estos últimos fueron dejados supuestamente “en libertad” de elegir lo que quisieran. Tiene razón, por tanto, el actor Diego Luna, quien señaló: en 2018 no habría que votar por esas organizaciones, ya que escogieron el camino de darle una fuerza sin paralelo al ejército en su cruzada contra el hampa, que también agrede a ciudadanos inocentes.

La citada ley abre el camino para que el ejército pueda hacer y deshacer a su antojo, sin ninguna posibilidad que las autoridades civiles le paren el alto. Por lo tanto, serán más frecuentes los episodios oprobiosos como los de Tltatlaya, Apatzingan y los 43 de Ayotzinapa.

Pero además, las fuerzas armadas podrán espiar a los ciudadanos sin que tengan que pedir autorización para ello, lo que limita la privacidad de los mexicanos, quienes de ahora en adelante sabrán que no pueden tener vida íntima.


También, el presidente en turno, podrá llamar a los militares para que sofoquen lo que considera una actividad que ponga en riesgo la seguridad del país. Algo que se hacía muchos años atrás con el derogado artículo 145, el cual posibilitó que las cárceles se llenaran de presos políticos. Uno de ellos, por cierto, Valentín Campa Salazar, recientemente fue homenajeado ya que sus restos descansarán en el panteón de las Personas Ilustres.

El operador de este despropósito en el Senado fue el conocido Emilio Gamboa Patrón, quien le hace favores legislativos a muchos personajes de malísima reputación, como el pederasta Kamel Nacif, quien exigió echar para atrás una ley que le perjudicaba, a lo cual Gamboa hizo todo el numerito, incluso dijo: “va pa atrás Papá”.

En vano se hicieron manifestaciones y pronunciamientos de decenas de ONG mexicanas, de comisionados de las Naciones Unidas y de agrupaciones en favor de la vida y la democracia. Para EPN ninguna de ellas tiene la menor importancia. Lo único es tratar de protegerse para cuando deje el cargo. Sexenio de sangre, corrupción, impunidad y autoritarismo.

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