El pueblo se organiza contra el terror del Estado

El sábado 9 de abril la brigada de búsqueda de desaparecidos comenzó a trabajar en el poblado de Amatlán en el estado de Veracruz, sus integrantes vienen de otros estados del norte del país Coahuila, Sinaloa, Chihuahua, y Baja California son personas que también sufren la desaparición de sus familiares. El pueblo, e sus lugares de origen durante mucho tiempo exigieron a las autoridades que investigaran y dieran con el paradero de sus desaparecidos, pero la práctica les ha enseñado que el estado no va a buscarlos. Más aun, los sucesos de Iguala en Guerrero y Tierra Blanca en Veracruz, confirmaron que el Estado es participe de las desapariciones, en estos casos los policías detuvieron a las personas, y los entregaron a miembros de la delincuencia organizada. Con razón el Estado no encuentra a los desaparecidos, vaya, ni los busca.

Cansados de esperar  que las autoridades cumplieran con lo que se supone es su función,  los deudos de los desaparecidos decidieron buscarlos por su cuenta, así fue como se encontraron con otros y se fueron organizando, actualmente apoyan a otros deudos. Esa es la razón por la cual la brigada de búsqueda de desaparecidos se trasladó a Veracruz.

No tuvieron que buscar mucho, en varias poblaciones de Veracruz, Córdoba ,Orizaba, Xalapa y otras encontraron fosas clandestinas con restos humanos, mismos que entregaron a las autoridades de Veracruz, quienes  con un cinismo que raya en la idiotez, dijeron que los restos no eran humanos, sino residuos de madera. Indignados y encabronados los miembros de la brigada manifestaron, que no volverían a tener trato con el gobierno veracruzano y exigieron la participación de la federación , claro que con la observación de la brigada, de la red de enlaces, el Centro de derechos humanos Miguel Agustín Pro Juárez, y la Coordinación de Atención a Víctimas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos entre otros.


El Estado no busca a los desaparecidos, es más, no quiere encontrarlos y ha sido cómplice de las desapariciones, como parte de su campaña de terror contra el pueblo para mejor oprimirlo, en beneficio del capital, implementando una supuesta guerra contra las drogas.

Por otro lado, los familiares de los presos políticos y de conciencia, se han echado a cuestas continuar con las diferentes luchas que sus detenidos realizaban, además de luchar por su liberación, en varias comunidades del estado de Guerrero y Michoacán, ahí donde  la policía comunitaria o las rondas comunitarias casi acaba con la delincuencia organizada; a la vez, los Zapatistas tienen más de 20 años ejerciendo el poder en sus comunidades, los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos no han dejado de buscarlos y hoy los deudos de los otros desaparecidos se unen para encontrarlos.

Solo el pueblo unido y organizado podrá detener la campaña de terror, la falsa guerra contra las drogas, que ha costado más de130 mil muertos y más de 20 mil desaparecidos. Sólo el pueblo trabajador organizado desde abajo, podrá terminar con la miseria, podrá procurarse salud, seguridad, educación y bienestar para todos  ya estamos viendo algunos ejemplos.

Paramilitarismo en Colombia

Fragmento extractado de la entrevista de Trochando Sin Frontera con el profesor Alfredo Molano Bravo,  en el contexto actual de Colombia.

Trochando Sin Fronteras: ¿Cuál es el contexto histórico del paramilitarismo en Colombia y cómo se ha expresado,teniendo en cuenta que es una realidad latente y actual del país?

Alfredo Molano: El paramilitarismo en Colombia tiene una larga historia vinculada a la violencia en los años 50. Con los chulavitas, los pájaros del Valle y las guerrillas de paz en los llanos orientales, fueron todos grupos paramilitares. En el Tolima hubo grupos paramilitares armados por el gobierno que eran los liberales limpios, los liberales de orden, los liberales vinculados a la dirección nacional del partido.

En el año 1948, Colombia tiene pactos militares con el ejército de Estados Unidos. Eso nos hizo entrar en la guerra fría. Durante el gobierno de Laureano Gómez la estructura general de las fuerzas militares fue impuesta por los Estados Unidos que convirtió al ejército nacional en un apéndice del ejército Norteamericano.

En el año 1968, con la idea de parar la influencia de Cuba en América Latina, se hizo la Alianza para el Progreso, se impulsó la reforma agraria, pero se fortalecieron paralelamente las guerrillas. A mediados de los 60 aparecen el ELN, las FARC, el EPL y el señor Carlos Lleras Restrepo dicta unos decretos que le permitieron a las fuerzas militares armar civiles para combatir a las guerrillas. Este fue el primer acto legislativo de creación los paramilitares, pues esos decretos fueron convertidos en ley. Se crearon grupos paramilitares legalmente a mediados de los 60.

Cuando la guerrilla se fortalece y cuando el ejército se ve limitado por la legislación de los Derechos Humanos para seguir fusilando por la espalda con la ley de fuga; cuando le impiden legalmente las bestialidades que hacían en épocas de la violencia, comienzan aparecer los grupos que le hacían el trabajo sucio al ejército, amparados por los decretos, la impunidad y los Estados Unidos que permiten la creación de esos grupos.

Con el narcotráfico en los años 80 comienza un enfrentamiento más claro, pues parte de las fortunas que los narcotraficantes consiguen se invierten en tierras baldías en zonas de colonización donde había cultivos de hoja de coca. De ahí viene otro enfrentamiento muy fuerte donde evoluciona hasta convertirse en un trágico negocio y se permite a los narcotraficantes organizar grupos armados para atacar a las guerrillas a condición de que se les permita a esos grupos traficar con drogas.

Hay un negocio monstruoso que se ha venido haciendo calladamente, la facultad o autorización que ha permitido que el narcotráfico se arme para atacar a las guerrillas. Eso actúa de manera muy nítida en la masacre de la Unión Patriótica en el año 1985. La UP fue masacrada por sicarios pagados por narcotraficantes a cambio de que éstos pudieran narcotraficar y habían ayudas institucionales, unas calladas, otras más evidentes, con la impunidad absoluta para detener ese acuerdo de paz de la Uribe.

Luego que la guerrilla se iba fortaleciendo, también el estado iba permitiendo el fortalecimiento del paramilitarismo, como se vio en los años 1990 cuando impidieron en última instancia la negociación del Caguan. Ya que el gobierno de Pastrana le soltó las manos a los paramilitares para hacer matanzas que venían haciendo ya desde el gobierno anterior, desde el gobierno de Samper. Esas masacres horribles que se dieron en la década de los 90 y se continuaron en la época del gobierno de Uribe

Hoy, ante las posibilidades de paz que se vienen desarrollando con el ELN y las FARC, los paramilitares quieren prenderse a esos acuerdos o sabotearlos; llegar a un punto donde la sangre corra a tal magnitud que los acuerdos empiecen a aplazarse. Lo que yo tengo como una certeza lógica es que el ELN y la FARC no firmarán mientras el estado no controle el paramilitarismo.

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