El Puebla revive la épica

Pareció cosa de otros tiempos. Tiempos en que la Franja ligó diez liguillas consecutivas en torneos largos con cuatro títulos como cosecha, dos de liga y dos de copa. Tiempos en que era capaz de remontar un 0–2 o de eliminar a Chivas en semifinales con diez en la cancha y Poblete –que esa noche hizo triplete– como portero emergente. Tiempos en que el Monterrey no vencía en el Cuauhtémoc ni por equivocación.

Sucedió el viernes, con tribunas semivacías, clima frío y lluvioso, juego animado por ciertos arranques voluntaristas de la franja pero, en el fondo, un partido más. Rayados, que de ganar sería líder, se limitaba a administrar la ventaja adquirida por medio de Madrigal tras gran jugada de Avilés Hurtado y chambonada de ¡Bryan Angulo!, que no se movió a tiempo para provocar el fuera de juego del anotador (41’). Hubo un gol anulado a Tabó a los 62’ –el abanderado marcó salida previa por la lateral, dudosa–, pero fuera de eso el Puebla continuaba peleado con la red y el Monterrey lo apostaba ya todo al contragolpe (Vikoni le ganó el mano a mano a Avilés en la única ocasión franca de los regios). Ni el empate a uno despertó la Pandilla, tanto concretado por Tabó a servicio de Acuña, luego que Loroña desarmara dentro de su propia área a Pizarro (68’).

Así estaban las cosas cuando, con el último suspiro, llegó la victoria poblana. A gusto con su puntito el aspirante a líder –Diego Alonso, su DT, había sido expulsado por reclamar—, preparándose para pitar el final Fernando Guerrero, los de Meza sufrieron un repentino ataque de inspiración. O de vergüenza profesional. O simplemente de futbol–coraje: forzaron una escaramuza por la punta derecha del ataque, partió desde ahí el centro corto que Cavallini le hurtó de inglesa a Basanta en las narices de Balovero, y ajustó su remate a la base del poste más cercano. Se cumplía el minuto 93, sin tiempo para más, y una explosión de júbilo sacudiendo de repente el despoblado estadio. El júbilo que saluda una victoria que ya nadie esperaba.


El Puebla acababa de derrotar al sublíder y Enrique Meza le había dado una lección a Diego Alonso, bien respaldado esta vez por la buena disposición de sus jugadores.

Salvo Cruz Azul, el resto, un lío. Dentro del sube y baja que es cada semana la pomposa liga MX, algunas observaciones mínimas: 1) Que el líder Cruz Azul es, por ahora, el único equipo consistente del circuito; 2) Que si el Monterrey es sublíder, cómo estarán los demás; 3) Que la urgencia del VAR es ya clamorosa, vistas las perlas arbitrales que padecemos, mismas que hicieron crisis en el Cruz Azul–Veracruz, pero sin que dejara de regarse tepache en cantidades industriales en el Cuauhtémoc y la Bombonera; 4) Que el estado de la cancha del Azteca es una vergüenza nacional, consentida por los mismos dueños y federativos que tan flamencos se pusieron con los estadios de Primera A para cerrarles el paso a Primera; 5) Que los supuestos repuntes de Guadalajara, Toluca y León quedaron en llamarada de petate; 6) Que Rafa Puente del Río tiene todo para llegar a ser un excelente DT, la duda estriba en la mentalidad de la gavilla dirigente; 7) Que la vacilada ésa de los 730 minutos no es otra cosa que demagogia barata.

Para colmo –¿o para alivio?–, ya está aquí la siguiente fecha FIFA.

El Celta bate al Atlético en Vigo. Antonio Mohamed emigró a España y con él llegó al Celta de Vigo Néstor Araujo, el lateral santista. El sábado recibían nada menos que al Atlético de Madrid, y el caso es que le dieron un repaso, lo mandaron a casa con un 2–0 a cuestas (López y Aspas los anotadores), el árbitro les anuló mal un gol más, Néstor jugó los 90’ y Mohamed le ganó el duelo en todos los terrenos al cotizadísimo Cholo Simeone. Y además, fue el partido más entretenido de la segunda fecha de la liga española. ¿Qué tal?

El sorteo de la Champions. Que la UEFA sabe hacer las cosas, ni duda cabe. El jueves, una vez resueltos los últimos nombres que entrarían en el tercero y el cuarto bombos, efectuó su sorteo anual para conocer la formación de las ocho cuartetas que romperán a jugar el 18 de septiembre, iniciando la versión 2018–19 de la Liga de Campeones. También se dieron a conocer los ganadores del trofeo anual que se entrega, por posiciones, a lo mejor del futbol europeo durante la temporada anterior (por cierto que los sinodales le robaron a Umtití el reconocimiento al mejor defensa, otorgado al rudo madridista Sergio Ramos; menos mal que se le hizo justicia a Keylor Navas y que la presea al jugador del año fue para Luca Modric).

Pues bien, los grupos quedaron así: A) Atlético de Madrid, Borussia Dortmund, Mónaco y Brujas; B) Barcelona, Tottenham, PSV Eindhoven e Inter de Milán; C) PSG, Napoli, Liverpool y Estrella Roja de Belgrado; D) Lokomotiv de Moscú, Porto, Schalke 04 y Galatasaray; E) Bayern, Benfica, Ajax y AEK de Atenas; F) Manchester City, Shakhtar, Lyon y Hoffenheim; G) Real Madrid, Roma, CSKA y Victoria Pulzen; H) Juventus, Manchester United, Valencia y los suizos del Young Boys, recién calificados lo mismo que PSV, Ajax, AEK y el resto del cuarto bombo.

¿Favoritos…? No más de seis. Dentro de un panorama dominado por el gran dinero –ése es el futbol actual– hay que suponer que el próximo campeón surgirá del círculo de los multimillonarios, con el Real Madrid dispuesto a pelear por su cuarta Copa consecutiva y el Barcelona, la Juve y el Bayern Múnich como aspirantes a forzar su caída, y el Atlético de Simeone, el City de Guardiola y el PSG en plan de outsiders. Ojo, si acaso, con el Tottenham de Pochetino, pues no cuentan por ahora ni con el United de Mourinho –inició la Premier a tropezones– ni el resto de la abundante tropa de los sorteados.

Mexicanos. En mal lugar cayó el PSV del Chuky Lozano –y desde el miércoles anterior también de su amigo Erick Hernández–, un grupo B que parece diseñado por el enemigo (Barça, Tottenham, Inter, nada más), aunque vistos con ojos optimistas, tales cruces podrían servirle de escaparate con vistas a su futuro europeo. Más halagüeño se presenta el horizonte para el Héctor Herrera y Jesús Corona, pues el grupo D opone al Porto puros equipos segundones (Lokomotiv, Schake y Galasaray, nada del otro mundo), aunque hace ya tiempo que el futbol portugués no consigue despuntar en Europa.

Hasta ahí la presencia de mexicanos en la ChL. Más paisanos habrá en la UEFA Europa League, el otro torneo continental que efectuó asimismo su sorteo. Allí figuran el Villarreal de Layún, el Betis de Guardado, el Standard Lieja de Memo Ochoa, el Eintracht Frankfurt de Salcedo y el Fenerbahce de Diego Reyes (club turco que acaba de rechazar la contratación de Marco Fabián aduciendo su vieja lesión costal para dejarlo en el desempleo). No es gran cosa, sobre todo si se compara la discreta presencia azteca con la nube de extranjeros de todas las procedencias que inundan las distintas formaciones europeas. Pero algo es algo y, además, los equipos hispanos suelen llegar lejos en la justa.

GP de Italia: magistral Hamilton. Antes de la arrancada, con los dos Ferrari por delante –primero Raikkonen, segundo Vettel, luego los Mercedes–, Monza se preparaba para festejar el posible y anhelado 1–2. Pero nada más empezar, Hamilton y Vettel se tocaron, el alemán perdió parte del alerón delantero y tuvo que ir a fosos a que se lo cambiaran, entró el auto insignia y todas las esperanzas de los tiffosi quedaban en las manos del finlandés, que la víspera había batido todas las marcas históricas de velocidad sobre un auto de F–1. No le bastó, sin embargo, para resistir la presión de Lewis Hamilton, que lo rebasó en la vuelta 45 –un lance maestro, en plena chicana– y se encaminó a una victoria más, sexta suya del año. El inglés contó con la inestimable ayuda de su escudero Valteri Bottas, que con neumáticos blandos contuvo cuando pudo al Ferrari de su paisano, posibilitando la remontada de Lewis. Vettel, viniendo de muy atrás, arribó quinto, pero una penalización a Max Verstapen le permitió clasificarse cuarto detrás de Bottas, que arribó tras el holandés pero alcanzó podio merced al castigo de cinco segundos que pesaba sobre Verstapen.

Checo Pérez, que tuvo un sábado nefasto, terminó octavo detrás de su coequipero Ocon, Grosjean fue sexto, y se completaron los puntos con Carlos Sáinz y lance Stroll, cuyo padre acaba de adquirir Force India, rebautizada como Racing Point, con puesto seguro para el hijo la próxima temporada, de modo que Pérez u Ocon perderán su lugar allí. El cálculo financiero se presenta desfavorable al francés, ya que Checo aportaría más dinero en patrocinios, Slim mediante. No le busque otras razones, así están las cosas en el deporte profesional.