¿El proteccionismo es el causante de la falta de inversión, o las altas tasas de interés y la austeridad fiscal?

Agustín Carstens, director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), ex gobernador del Banco de México, señaló el domingo 24 de junio, que hay indicios de que el aumento de las presiones sobre el proteccionismo a nivel mundial ha perjudicado la inversión, por lo que podría poner en peligro la actual expansión económica. Al respecto cabe señalar que no se presenta una expansión económica mundial, que ésta es débil y no es superior a las dinámicas que se han dado después de otras crisis. En la mayoría de los países persisten altas tasas de desempleo y los salarios no han crecido por años, evidenciando que al continuar las mismas políticas que originaron la crisis los resultados no pueden ser otros.

El gobierno de Estados Unidos ha optado por colocar aranceles a las importaciones provenientes de países con los cuales tiene déficit de comercio exterior, debido a que éste ha frenado su crecimiento y lo ha llevado a perder hegemonía mundial frente a China que ha incrementado su presencia en el comercio mundial y ha llegado a ser la segunda economía del mundo.

Carstens señaló en discurso en la Asamblea General Anual del BPI, que las medidas proteccionistas minan el sistema comercial multilateral predominante. Tal economista es defensor del libre comercio y del sistema comercial multilateral, que ha favorecido a las empresas transnacionales y los países han sido perdedores. Las economías de mayor crecimiento en los últimos 30 años han sido China e India, y ellas mantienen regulado su comercio, como el movimiento de capitales. En cambio, han perdido los países que ha procedido al libre comercio y en el caso de Europa, la economía victoriosa ha sido Alemania.


Los que defienden el libre comercio, comúnmente hacen referencia a que en la Gran Depresión de 1929–1933 se establecieron aranceles a las importaciones y que ello profundizó la recesión. Si ello aconteció, fue debido a que en ese periodo predominaba el Patrón Oro, es decir, la oferta monetaria estaba circunscrita a las existencias de oro en las reservas internacionales, lo que limitaba la política monetaria y la política fiscal. Predominaban altas tasas de interés, restricción crediticia y no había participación del Estado en la economía. El mercado interno estaba restringido por el desempleo derivado de la crisis y porque el gasto público era insignificante 3 por ciento del PIB en el caso de Estados Unidos. Ello impedía que hubiera respuesta a las políticas arancelarias de mayor inversión para sustituir importaciones e impulsar el crecimiento.

Si ahora, como señala Carstens, las inversiones están siendo perjudicadas por el proteccionismo que Estados Unidos está estableciendo, es porque los países afectados no están reaccionando con políticas de baja tasa de interés, de mayor disponibilidad crediticia, y expansión del gasto público para dinamizar el mercado interno e impulsar la inversión para sustituir importaciones para impulsar el crecimiento y reducir el déficit de comercio exterior. El gobierno de Estados Unidos ha bajado los impuestos a las corporaciones, para que aprovechen la ventaja competitiva que establecen los aranceles a las importaciones, para que incrementen la inversión para impulsar la producción internamente de dichos bienes.

Si en México el banco central sigue aumentando la tasa de interés, como lo hizo el jueves 21 de junio y si el gobierno continúa con sus recortes presupuestales para alcanzar la llamada austeridad fiscal, contraerán más el mercado interno, e impedirán que la inversión productiva crezca para producir internamente los bienes que el país importa y que no tendremos condiciones de seguir comprando ante la caída de exportaciones que se derivará de los aranceles que Estados Unidos está estableciendo hacia nuestros productos. Es decir, a la caída de exportaciones se le sumará la disminución del mercado interno por las altas tasas de interés y por la restricción del gasto público. Por lo tanto, no es la política proteccionista la causante de la menor inversión, sino el predominio de políticas monetarias y fiscales restrictivas.

Las autoridades nacionales y la mayoría de los tomadores de decisiones a nivel mundial, no se han dado cuenta que los aranceles y el proteccionismo, llegaron para quedarse, dado que el libre comercio no volverá a predominar en Estados Unidos, debido a que este país terminó siendo perdedor y ahora está determinado a retomar su crecimiento y hegemonía a través de la política proteccionista y del resto de la política encaminada a incrementar la inversión.

La política económica en nuestro país debe priorizar objetivos de crecimiento de la esfera productiva y de empleo para todos los que lo buscan, y no continuar con políticas de libre comercio, de altas tasas de interés y de austeridad fiscal que son las causantes de los problemas de bajo crecimiento, de desempleo, de creciente desigualdad del ingreso, de alta fragilidad y vulnerabilidad y de violencia que se vive en el país.