El Pintor y la Policía Internacional: Acerca del nuevo disco de Interpol

Interpol

Desde hace seis años sigo la carrera de la banda Interpol. Cada disco, cada canción, cada acorde siento que es una parte afectiva mía. Ahora entre esos colores negros con rojo, esas letras azules, y las letras con el mismo espacio entre ellas, por encima de unas manos que se acarician se oculta la portada de un nuevo disco. El sábado ha salido un video sobre lo que significa el nuevo disco. Mi posición al respecto.

Muchos músicos me dirán: es una banda simple, repetitiva, que todas las canciones se parecen, que los acordes son simples, que la técnica es repetitiva y simple. Y sí, todos los adjetivos son ciertos pero es que aquí no importa nada de eso. La música de Interpol tiene una elegancia, simpleza y pulcritud minimalista. No son el hilo negro, son post punk. Son letras con complejidad, con historias entre metáforas que se abruman por el mundo actual y lo relatan. Son acordes que se copian, se repiten constantemente y te llevan por el mar de la letra. La batería es un sin par de movimientos, o destiempo, la batería le da ritmo y nos lleva por giros al interior de nosotros. Mientras que la voz de Paul Banks nos transporta a nuevas historias, pero también nos hace navegar por lugares inesperados.


Ellos son un viaje profundo hacia nuestros sentimientos o pensamientos más cotidianos, la ciudad, el estrés, el amor o el desamor, la pérdida, la ganancia, el pesar, lo que nos impulsa, lo melancólico o lo más intenso. Sin embargo también son un mar de calma. Hacen música para aquellos que queremos encontrar un faro al final del camino pero que bien sabemos que el deseo nos llevará a otros senderos y, al final, tal vez esa luz no sea lo esperado.

También son un concepto, independientemente del concepto que manejen en cada uno de los discos o las relaciones que se puedan encontrar entre los mismos; como banda son un concepto. Sonidos obscuros, simples, fuertes y a la vez tranquilizadores, así como una elegancia que nos lleva a sus peinados, ropas negras, gafas y la elegancia que tienen para hablar sobre su música.

Siempre me ha causado curiosidad su sonido aún con las influencias –tales como Nirvana, New Order, Depeche Mode o Jane’s adicction que aseguran tener– ¿Cómo es que logran ese sonido con los instrumentos que utilizan? El sonido de Interpol no es vintage, es un sonido que se perpetúa en el tiempo, en la canción. Aún con las baterías para jazz, las guitarras con sonidos vintage, los pedales, no tienen aires viejos. Son una banda que tiene un sonido específico y que tienen la idea clara de lo que quieren a cada paso.

Este lunes sale a la venta la nueva obra de la banda: El Pintor. Recordemos que Paul Banks, mientras estudiaba literatura comparada, estuvo en estancias en Madrid y México; es posible que a partir de ahí hayan decidido que el nuevo disco tenga el título en español. Tal vez también existan frases en español tal como lo hicieron para el último disco. Recordemos que ahora las líneas de bajo son grabadas por Paul Banks y los teclados por Sam Fogarino. Esto nos indica que la banda no quiere cambiar la línea creativa. Me parece completamente acertado, de esta manera el concepto se arraiga y no se pierde.

Puedo decir que no sólo espero un buen disco, sé que lo tendremos. El día sábado 6 de septiembre salió un breve documental en el que narran la forma en la que ha sido grabado el nuevo material. Vemos que en instrumentación Daniel Kessler tocó algunas partes con una guitarra Yamaha, que se ocuparon más procesadores, y que los bajos fueron creación de Banks. Aún así hay una base solida, pero lo más importante es recordar lo que puede ser Interpol: Una hermosa manera de interpretar la vida, la muerte, el asesinato, la ciudad y el acontecer; una forma sublime de nuestro tiempo.