El periodismo cultural, una forma de mirar desde la complejidad: Angélica Abelleyra

“Hacer carne, dar emoción al oficio porque para eso se viene a vivir”, fue la recomendación que hizo la periodista cultural Angélica Abelleyra (Ciudad de México, 1963) a un grupo de universitarios que transitan entre la arquitectura, el arte y diseño, quienes estuvieron reunidos en torno al encuentro cultural “Diálogos tras la cortina de humo. Pasión, estudio, mentira” que organizó el Universitario Bauhaus.

La periodista cultural que pasó por las redacciones del periódico Unomásuno y La Jornada, diario donde permaneció durante 15 años y le enseñó “todo lo que es”, fue la encargada de cerrar la edición 15 de dicho encuentro cultural universitario.

Su oficio, narró, empezó en el Unomásuno al cual entró como “huesito” con el deseo y el ímpetu de formar parte de uno de los diarios más importantes en la década de los 80 del siglo anterior, sobre todo en el área cultural.


“Entré ahí sin más brújula que el deseo de ganar una apuesta”, contó, en referencia a aquel juego establecido con sus amigos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), de donde egresó.

Relató que tras un año y medio, provocada por una escisión interna, se unió al grupo de amigos que ya había hecho en el Unomásuno, para salirse y formar lo que sería La Jornada.

“Era parte de un clan y lo seguí. Entré como auxiliar en el segmento de Cultura, que era casi como un castigo, como el escalón para pasar a otras secciones. Pero no fue ni política ni economía, sino esta sección por el halo de creatividad que había” dijo Abelleyra, en referencia al trabajo hecho por hitos del periodismo cultural como Fernando de Ita, Víctor Roura o Adriana Malvido, “autores de textos juguetones”.

“Fueron 15 años y no me equivoqué. Cubrí mi cuota de diarismo que compensa pero a la vez aletarga”, expuso la autora del libro Mujeres Insumisas. Entonces, tras 16 años y pico de labor periodística en aquellos diarios, decidió caminar de manera independiente.

Esa decisión de convertirse en periodista cultural independiente, la cual tiene que ver con su cercanía con el maestro Francisco Toledo y con los 11 meses que pasó en Oaxaca charlando o tratando de charlar con él, fue algo difícil porque el “no tener aval” de algún medio hace que el profesional se vuelva autocomplaciente y con poca disciplina.

Por ello, agregó, el reto es que el camino independiente se transite entre la libertad y el rigor, la disciplina y la pasión, además de la autoformación y la profesionalización continuas.

Lo mismo, dijo la aún colaboradora de La Jornada Semanal, el periodista independiente tiene que “hacer conversación, escuchar, estar atento al otro, porque eso funciona en el periodismo y en todas las ciencias sociales, incluido el diseño”.

Angélica Abelleyra señaló que ese camino la ha llevado a trabajar en diversos lugares y medios: lo mismo para la Cámara de Diputados en San Lázaro, que para el Canal 52 o Círculo Rojo al lado de Carmen Aristegui, o en la Fundación Jumex y el Canal 22.

También a cruzar su ruta con la vida académica como profesora y miembro del grupo de Reflexión de economía y cultural de la UAM, y como cofundadora del Museo de Mujeres Artistas Mexicanas, al lado de la fotógrafa Lucero González.

De manera reflexiva, la también autora del libro Espejos y espejismos, expuso que algo importante en el oficio es preguntar, escribir e investigar, porque el periodismo cultural es una vocación, con tantas puertas y ventanas abiertas como se puedan considerar.

También, agregó Abelleyra, en el periodismo cultural hay improvisación y apuesta por ponerse al día en el tema de las redes sociales, así como hallar las maneras para trabajar de manera colaborativa, dado que en el periodismo hay mezquindad e individualidad.

Algo importante, recomendó la periodista, es que lo mismo artista que periodista, que diseñador o arquitecto, tenga un proyecto paralelo, “un proyecto alterno al que darle vida y la misma vida”. Ello, porque el ritmo del día a día, a veces dejan poco tiempo para desarrollar proyectos que a la larga den más satisfacción y provecho personal.

Para Abelleyra, uno de los retos más importantes tienen que ver con la profesionalización que ayudará al periodista a ampliar y a polemizar la información, para no cerrarse a una sola versión oficial   –la de la institución, del hecho o el artista mismo–, sino para amalgamar opiniones y detectar mentiras o plagios.

Posicionándose en la actualidad, criticó además la forma en que los medios de comunicación han cercenado las secciones culturales, ya sea por menosprecio o por dinero. No obstante, resaltó los espacios virtuales gestados en el internet que enaltecen el oficio y a la vez llaman a una mayor disciplina para no caer en la autocomplacencia.

“El periodismo y el periodismo cultural son meras formas de diferenciar a este oficio, porque se trata de un mundo amplio y complejo en donde lo cultural es una forma de abordaje y una manera de mirar desde la complejidad.

“Es para que el periodista se cuestione y construya escenarios que se puedan ir desentrañando, mirando económica, política, antropológica, sociológica y artísticamente cada suceso, cada desastre natural o social, para humanizarlo y darle cuerpo, para multiplicarlo y darle emoción, no desde lo snob o con ligereza, sino como todo un reto”.

Por último, inspirada en una colega argentina que señala que el periodismo producido en América Latina es apenas la mitad de lo que se puede producir –en referencia a lo hecho sobre política o crimen–, Angélica Abelleyra afirmó que es en el periodismo cultura donde se halla la otra mitad, porque es éste subgénero el que debe de relatar las otras historias para que, desde la honestidad y la persistencia, se tengan ejemplos a seguir.