El miedo: un boomerang

Quien piense que la guerra sucia ha terminado por el simple hecho de que AMLO se entrevistara con la élite del poder, léase Consejo Coordinador Empresarial o Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, se equivoca. Y una prueba es que al día siguiente, auxiliados por sus “intelectuales orgánicos”, repetidores de consignas, incrementaron la invasión de la privacidad telefónica de los ciudadanos para levantar una imagen completamente deformada de Andrés Manuel López Obrador: “Que si está de acuerdo con amnistiar a narcotraficantes” o “que si estás de acuerdo con retirar a la Marina y al Ejército en el combate antidrogas”, y así hasta Venezuela… luego dice la voz robótica distorsionada, “si estás de acuerdo marca uno” y de inmediato se interrumpe la comunicación. Antes de esto, durante los meses de abril y mayo inundaron en los medios con 2 millones 401 spots con la consigna “Elige: miedo o Meade” y la gente concluyó: “Ni miedo, ni Meade: AMLO”.

Viperinamente predicen la catástrofe y buscan, a toda costa, trasladar al elector de lo que en el fondo tienen: el miedo, ese miedo que se les vuelve un bumerang que pone de relieve sus incontables mentiras y fobias irracionales proclamadas por ellos y sus corifeos; ese miedo a perder sus privilegios de magnates explotadores de los trabajadores empleados precariamente.

En las próximas elecciones se decidirá entre la continuidad neoliberal o el rescate de la República que ha sido vorazmente capturada por la corrupción y el tráfico de influencias, condicionado instituciones, leyes, presupuestos, órganos de justicia, medios de comunicación, árbitros de competencia y todo lo que pudiera garantizarles mayores privilegios y ganancias.


El modelo neoliberal, expoliador de las mayorías, se contrapone con la necesaria opción para definir reglas provenientes desde abajo y con la indispensable ética justiciera que, para los de arriba, es un aberrante desafío, pero que carecen de calidad moral para rechazar un modelo que busca el buen vivir para todos.

A López Obrador le sobra calidad moral y honestidad intelectual, pues desde hace más de dos décadas se ha mantenido cerca de los explotados y ha dado voz a quienes el poder se las arrebató. Su lucha está plasmada en el Proyecto de nación, que estamos seguros dará a Morena millones de votos de ciudadanos conscientes de la necesidad de un cambio de rumbo. Con ellos se podrá constituir el primer gobierno de alternancia efectiva e iniciar el cambio verdadero.

Esos empresarios, no más de 17 que concentran 12 por ciento de la riqueza nacional, que creen ser dueños del país, intentaron, tal como están acostumbrados a hacerlo, imponer su voluntad, pero se toparon con el dirigente millonario de voluntad ciudadana, que expuso y mantuvo sus diferencias frente a ellos.

En México se gesta un cambio de magnitud insospechada, alentado por un nuevo gobierno que profundizará la democracia y garantizará el buen vivir social, para que todos encontremos condiciones para fortalecer la esperanza en el luminoso porvenir que se avizora, porvenir que es responsabilidad de todos construir sin regateos de ninguna especie.