El libro La Iglesia en el México colonial, un aporte a la historia del arte: Gali

Además de ser una obra integral que da una perspectiva laica y científica de la Iglesia y su funcionamiento en la Colonia, el libro La Iglesia en el México colonial representa un aporte a la historia del arte, debido a que refiere a episodios históricos que deben ser tomados por los especialistas, ya que no se puede concebir el arte novohispano sin la presencia de esta institución social, como señaló la investigadora Montserrat Gali Boadella.

El texto editado por Educación y Cultura y las universidades Nacional Autónoma de México y Autónoma de Puebla fue presentado en pasados días en Puebla en el auditorio de la Aduana Vieja de la UAP.

Dicho libro es resultado de dos años de trabajo entre los investigadores Rodolfo Aguirre, Francisco Javier Cervantes, Brian Connaughton, Iván Escamilla, Enrique González, Óscar Mazín, Leticia Pérez, María del Pilar Martínez, Gabriel Torres y Antonio Rubial García, quienes trabajaron haciendo capítulos breves, consensuados, con un lenguaje coloquial y sin notas al pie de página, constituyendo un ejemplo de trabajo académico horizontal.


Asimismo, el texto refleja la labor de 13 años del Seminario de historia política y económica de la iglesia en México, que impulsan dichas universidades, y que es coordinado por Francisco Javier Cervantes y María del Pilar Martínez.

Durante la presentación, la historiadora del arte Montserrat Gali destacó el trabajo colectivo de los especialistas quienes para lograr el cometido de la “alta divulgación” cumplieron con el sentido más amplio de las ciencias sociales que es el “ser útiles” sin demeritar la calidad científica de sus investigaciones.

También señaló que si bien el libro no es sobre historia del arte, algunos de sus apartados permiten comprender a la iglesia no solo como un edificio, sino como centro creador de obras y rituales que obedecen a la liturgia y a la devoción expresada a través del arte.

“En América el papel de la iglesia fue eficaz por el poder económico, político, social y civilizatorio que tuvo, ya que significó la difusión de la cultura, de la ideología y de un modo de vida que se reflejó en las formas artísticas que permitieron que los indígenas lo integraran a su sensibilidad. Su éxito fue su capacidad de seducir por su arte y su ritual, no por su poder económico”.

Como ejemplo de ese nexo que el libro La iglesia en el México colonial establece con el arte, Gali Boadella mencionó las referencias que hay hacia la vida conventual, las devociones, los centros de peregrinación o el momento de contacto y la etapa fundacional, sobre los que se podría hacer una lectura en general o acaso selectiva.

Otro asunto, concluyó la historiadora del arte, es que desde el libro podrían atenderse otros temas, como el patrocinio y el mecenazgo del arte.

Por su parte, Rosalva Loreto, reconocida por su trayectoria en estudios sobre conventos femeninos en la Nueva España, recalcó la utilidad de este libro como herramienta importante de trabajo para los estudiosos del tema, pues se trata de una obra de carácter general y hasta didáctico, cuyo último precedente se remonta al año 1946 con el escrito La historia de la Iglesia en México del jesuita Mariano Cueva.

“Han pasado 67 años para que, con nuevos ojos y por primera vez, con intentos de un ordenamiento explicativo, se volviera a presentar una obra de tales alcances”, agregó.

Para finalizar, Antonio Rubial García, coordinador del proyecto y participante del seminario comentó, desde la perspectiva antropológica, la importancia de la presencia eclesiástica en México es resultado de la evangelización cristiana sobre América, rubro que constituye parte fundamental de la construcción política y social del país.

“Una obra colectiva implica la necesidad de un receptor (…) y ustedes forman parte de esa recepción. El libro únicamente se va a ver terminado cuando ustedes lo lean para completar este acto comunicativo”, finalizó.

La publicación La iglesia en el México colonial puede ser adquirida en las librerías de la UAP, ubicadas en el centro histórico y en el Complejo Cultural Universitario, así como en las librerías comerciales.