El espíritu de hombres como el poblano Luis Cabrera deben perdurar, afirma su nieto

El embajador ofreció una conferencia sobre su abuelo, uno de los principales ideólogos de la Revolución Mexicana y fundador del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México ■ Foto Abraham Paredes

El espíritu de hombres como Luis Cabrera (Zacatlán, Puebla, 1876–Ciudad de México 1954), deben perdurar y vivir durante muchos años para que se conozca entre las nuevas generaciones de mexicanos; por tanto, conocer su obra los inducirá a tomar ejemplos de patriotismo, talento y generosidad, consideró su nieto Luis Cabrera Cuarón.

El embajador ofreció una conferencia sobre su abuelo, uno de los principales ideólogos de la Revolución Mexicana y fundador del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).

Periodista, declarado abiertamente antirreleccionista y crítico del régimen porfirista, Luis Cabrera firmaba sus ensayos políticos con los pseudónimos de Lic. Blas Urrea y Lucas Ribera.


“Intelectual e ideólogo de la Revolución, con destacado patriotismo luchó por impulsar las mejores causas de México y fue precursor de reformas sociales fundamentales que serían bandera de la Revolución”, expuso el diplomático.

Luis Cabrera Cuarón recordó que el 20 de julio de 1911, su abuelo publicó un artículo titulado La Revolución es la Revolución en donde señalaba estar convencido de que las reformas verdaderamente trascendentales para la vida de los pueblos nunca se han logrado sino en las épocas de lucha por medio de la fuerza. “Y decía: hagamos primero las reformas, implantémoslas y más tarde las incorporaremos a la Constitución. Así pensaba Cabrera, así lo dijo Madero y así actuó Carranza posteriormente”.

Durante el gobierno de Francisco I. Madero, recordó que Luis Cabrera fue nombrado director de la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la Universidad de México. También fue el ideólogo que fundamentó las bases para la Ley Agraria promulgada el 6 de enero de 1915 por Venustiano Carranza.

De igual forma, refirió que el 30 de enero de 1931, pronunció el discurso: El balance de la Revolución, condenando el Pacto de Sonora, lo que le costó que el presidente Pascual Ortiz Rubio ordenará su captura y destierro a Guatemala.

Cabrera Cuarón dijo que años después, en 1945, fue postulado como candidato a la presidencia de la República por el Partido Acción Nacional, sin embargo, declinó su candidatura el 5 de febrero de 1946.

Mencionó que en 1953 se integró al Patronato del INEHRM, junto a otros intelectuales revolucionarios como Francisco L. Urquizo, Pedro de Alba, Diego Arenas Guzmán, Jesús Romero Flores y Antonio Díaz Soto y Gama, bajo la dirección de Salvador Azuela.

Luis Cabrera Cuarón, quien actualmente funge como consejero comercial de ProMéxico en la Embajada de México en Cuba, aseguró que la amplia obra de su abuelo está escrita en tres clases: jurídica, política y literaria.

El poblano Luis Cabrera cursó la carrera de abogado y destacó como periodista crítico del régimen porfirista. Como periodista colaboró en medios como El diario del hogar, El Dictamen”, La Patria y El Colmillo Público, entre otros.

Fue electo diputado en la 26 Legislatura, donde encabezó al denominado grupo renovador, y director de la Escuela Nacional de Jurisprudencia en 1912. Después del asesinato de Madero, se unió al constitucionalismo y se convirtió en el principal asesor de Venustiano Carranza.

Colaboró en la elaboración de las Adiciones al Plan de Guadalupe en diciembre de 1914 y redactó la Ley Agraria del 6 de enero de 1915. Más tarde, fue secretario de Hacienda en el gobierno de Carranza y lo acompañó en sus últimos momentos, cuando el antiguo Primer Jefe fue asesinado en Tlaxcalantongo por seguidores de la rebelión de Agua Prieta.

Luis Cabrera se retiró de la vida política y se convirtió en crítico del régimen encabezado por los sonorenses Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Además de su dimisión como candidato presidencial en 1946, también lo había hecho en 1934. En sus últimos años continuó con su labor periodística.