El efecto Earl en los medios informativos

El sábado 6 de agosto llovió, llovió y llovió. En la Sierra Norte de Puebla, particularmente en los municipios de Huauchinango y Tlaola, la población sufrió los estragos de esta lluvia atípica y de la falta de una intervención oportuna de parte de los gobiernos estatal y federal, es decir, los esquemas de prevención que deben ocurrir años antes de un diluvio de esta magnitud. Las cadenas de televisión especializadas en noticias iniciaron con la difusión de las imágenes sobre el drama de la población en la noche del domingo 7. Los relatos y las fotos impresas aparecieron en los diarios hasta el lunes 8 de agosto y marcaron agenda a lo largo de los siguientes días.

En Puebla tenemos el antecedente de las lluvias torrenciales del 4 de octubre de 1999. Numerosos periodistas en activo, cubrieron aquel acontecimiento que devastó el otro lado de la Sierra, es decir, el territorio que corresponde a Cuetzalan y los municipios circunvecinos. Así que fue notable la evocación de las coberturas y los dramas reporteados hace 17 años. En la medida que los equipos informativos actuales se desplegaron a la actual región afectada, la evocación del 99 desapareció y en su lugar, los medios oficialistas se dedicaron a justificar la inacción del gobierno en tanto que los medios críticos, señalaron las omisiones gubernamentales y expresaron su preocupación de lo que puede ocurrir en las semanas restantes de la actual temporada de lluvias: la confluencia de los fenómenos El Niño y La Niña.

La denuncia hecha por los especialistas se publicó en medios que trascienden el ámbito local. El lunes 15, pudimos leer en la sección de opinión de La Jornada, El desastre por Earl y los gobiernos, texto de Aurelio Fernández y de Jesús Manuel Macías. El artículo hace agudos señalamientos con base en el conocimiento de años y del trabajo de campo de los académicos especialistas en la valoración de este tipo de acontecimientos. Por la noche también los pudimos ver en la entrevista que les hizo Carmen Aristegui en su programa de CNN en Español.


Al hurgar en los resúmenes informativos de la segunda semana de agosto de 2016, podemos constatar los efectos que acarrean los convenios gubernamentales: los medios culpan a la naturaleza y deslizan la responsabilidad de los gobernantes al ámbito de las fuerzas sobrenaturales. Los medios cómplices también son corresponsables con las autoridades omisas de los efectos perniciosos en la población más vulnerable. El acopio para ayudar a los damnificados por Earl es solo un paliativo. El verdadero reto es aplicar los recursos en estrategias de prevención y no en campañas propagandísticas para mantener el poder.