El duopolio digital

Algo sabemos en México de Duopolios. En los últimos años, periodistas, académicos y activistas hemos puesto el dedo en la llaga –y no lo hemos quitado– sobre los excesos del duopolio televisivo conformado por Televisa y Televisión Azteca. Hemos recorrido un largo y tortuoso camino para garantizar que las audiencias accedan a una información televisiva cabal, en la que no predominen los intereses de los empresarios con apellidos como Azcárraga Jean o Salinas Pliego.

Hace 11 años, los académicos poblanos convocamos a los senadores a que no votaran en favor de la llamada Ley Televisa. Logramos con argumentos sólidos y en un ejercicio inédito, que los senadores poblanos votaran de acuerdo con lo solicitado por sus representados, es decir, los ciudadanos reunidos en un espacio académico.

Muchas batallas se han librado. Hemos ganado algunas y hemos perdido otras, pero no nos hemos cansado de alzar la voz en favor de las audiencias. En esta década, muchas cosas han cambiado y el escenario de la batalla pasó de los televisores a las computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes. Cambiaron los actores y cambió el país. El enemigo sigue siendo un capitalismo galopante.


En la mañana del martes 11 de junio, el periódico La Jornada dio su titular principal a un acontecimiento histórico: “Medios de EU se rebelan contra Google y facebook”. El noticiario de televisión que acostumbro ver para monitorear las primeras planas es el de canal 11. Javier Solórzano, conductor de esta versión matutina de los noticiarios del Instituto Politécnico Nacional, inició el recuento de los periódicos “llamados de circulación nacional” con este medio.

¡No es para menos! La nota principal de La Jornada reseña que “La agrupación de medios de comunicación de Estados Unidos News Media Alliance advirtió ayer sobre el duopolio que forman Google y facebook, por lo que pidió negociar con esas empresas que dominan la difusión de noticias y publicidad en Internet.

“En un comunicado difundido ayer, la asociación consideró que el dominio de ambas compañías ha obligado a los medios de comunicación a jugar según sus reglas respecto a cómo se despliegan, jerarquizan y monetizan las noticias y la información. De acuerdo con la asociación, que integra a casi 2 mil grupos de medios, esas reglas han comercializado las noticias, abriéndole paso a las noticias falsas, que no se pueden diferenciar de las verdaderas.”

No lo podía creer. Reconozco que por sobre todos los temas mediáticos que rondaban en mi cabeza, este me sacudió. Son continuos los debates con mis colegas comunicólogos sobre la situación híbrida que estamos enfrentando. Los jóvenes que acceden por decenas a las licenciaturas en Comunicación, son consumidores de redes sociales. Los medios tradicionales son para ellos objetos lejanos. Por lo tanto, constituyen el perfil promedio del ciudadano que consume noticias falsas.

El documento de News Media Alliance dice con elegancia que el dinero se está yendo para otro lado. Ahí hay dos mil grupos, unos grandes y otros chiquitos, pero dicen bien clarito en su comunicado, que las empresas de comunicación “están muy limitadas en poder de negociación contra el duopolio formado de facto y que absorbe el siempre descendiente segmento de ingresos publicitarios”. En cortas y breves, tienen una gran preocupación por que los ingresos se están dirigiendo al duopolio digital.

La voz de David Chavern pudo leerse en un periódico que de ninguna manera es pequeño, The Wall Street Journal. Ahí escribió que “las plataformas de Internet distorsionan el valor económico que se obtiene haciendo buen periodismo.” Siguiendo la nota de La Jornada, Chavern “dijo que ambas compañías se llevan más de 70 por ciento de los 73 mil millones de dólares que se gastan anualmente en publicidad en la web. Pero esos dos gigantes digitales no emplean reporteros. No hurgan en los archivos públicos para descubrir corrupción, ni envían corresponsales a zonas de guerra ni cubren el juego de anoche, escribió. Ellos esperan que la económicamente exprimida industria de noticias haga por ellos ese costoso trabajo, añadió.”

Como era de esperarse, Aristegui Noticias dio un espacio privilegiado al tema, pese a que la agenda noticiosa incluía temas tan graves como el nuevo capítulo de espionaje con el software Pegasus. Al inicio de semana, el Citizen Lab denunció cómo espiaron a los expertos del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que investigaban el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

Si bien el abordaje en Aristegui fue hacia la parte final de su programa, la lectura detallada del comunicado, se articula con la primera plana de La Jornada. Vale destacar que la periodista leyó cuidadosamente las siguientes líneas: “Tanto facebook como Google han mostrado interés en ayudar a las editoriales; esta semana, de acuerdo con el New York Times, los ejecutivos de la compañía de Mark Zuckerberg se reunirán con algunos editores para ‘introducir nuevas formas de vender suscripciones en el sitio’, tomando éste como el último de varios movimientos que durante los últimos meses la empresa ha implementado para ‘mejorar la exposición de noticias locales en el feed de noticias del sitio”.

En la medida que avanzan las horas y releo La Jornada, Aristegui Noticias, Homo Zapping –de Jenaro Villamil–, la columna de Enrique Galván Ochoa (en La Jornada), no dejo de sorprenderme por la fuerza de la organización de los medios estadounidenses frente a un enemigo común, de tamaño descomunal. Sus ingresos están en predicamento y la viabilidad de las empresas está en un momento crucial.

En los próximos días, meses y años seremos testigos de la manera en que se resolverá esta batalla. Mientras tanto, tengo la certeza de que en este día, una minoría es la que ha leído la noticia en un ejemplar de papel impreso con tinta. Los consumidores de información jóvenes darán click, quien lo dijera, a través de su facebook o por haber hecho una búsqueda en Google…