El distribuidor vial de Cholula “no va a pasar”, dice el colectivo Cholula en bici

Definidos como “ciudadanos que sí quieren formar parte del diseño de su ciudad” por lo que trabajan de manera horizontal y comunitaria atendiendo a la naturaleza y a las costumbres sociales de movilidad de la población, son los miembros del colectivo Cholula en bici que se manifestaron en pasados días en contra de la construcción del distribuidor vial que construye el gobierno estatal en la recta a Cholula, entre el cruce de San Andrés y San Pedro.

Giovanni Zayas Franzoni, fundador, miembro activo y organizador de la pasada rodada, señaló que “proyectos de este tipo estropean nuestro trabajo, que busca hacer de Cholula una ciudad más humana y caminable. Es claro que nadie quiere al distribuidor y no lo vamos a aceptar por los daños al patrimonio cultural y arqueológico de esta ciudad. No vamos a permitir esta obra, no va a pasar, la vamos a parar”, sentenció el ciclista.

Durante una entrevista explicó que el movimiento integra lo mismo a usuarios de este transporte no motorizado que a transeúntes, ya que tienen en común que son pobladores preocupados por su ciudad.


“Un puente elevado y una rotonda son para los automóviles; uno, dos o hasta tres puentes peatonales son también para los autos, para que no disminuyan su velocidad, y para que el gobierno se lave las manos ante cualquier percance. Simplemente, el distribuidor vial que se construye no está a la altura de las exigencias urbanas de Cholula”, dijo.

Cholula en bici, explicó, promueve la campaña “Pueblo mágico sin tráfico #SinDistribuidorVial”. Con esa frase, los activistas alertan sobre el doble discurso del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, en el que primero impulsa que ciertos municipios obtengan dicha denominación, para luego atentar contra el enfoque turístico que tienen este tipo de proyectos.

A la par de su preocupación por los daños ecológicos y de movilidad que causará la vialidad, así como los perjuicios en contra del patrimonio cultural y arqueológico de una ciudad de ocupación prehispánica como lo es Cholula, mismos que ya fueron alertados por la antropóloga Anamaría Ashwell y la arquitecta Sonia Espinosa (La Jornada de Oriente, 17 de febrero de 2014 ) ; al colectivo Cholula en bici le preocupa un aspecto esencial: ¿a dónde está la licitación?, ¿quién la ganó?, ¿a dónde está el proyecto ejecutivo?, ¿cuál será el impacto ambiental, económico y social?.

Asimismo, obras de este tipo, continuó Zayas Franzoni, demuestran lo retrasado y obsoleto de los gobiernos en materia de infraestructura, ya que siguen manejando conceptos como “modernidad” y “vanguardia”, caducos desde la segunda mitad del siglo XX.

“Discursos de los años 50 hablaban de los puentes y grandes vialidades cruzando la ciudad; ahora, no existen proyectos así en Europa o en Estados Unidos, donde las obras van encaminadas a recuperar el espacio público para el peatón”, señaló el entrevistado.

El arquitecto aclaró que la postura y las acciones del colectivo no van en contra de los automóviles ni de sus usuarios, sino contra la prioridad que tienen para los gobiernos, sobre todo en poblaciones como Cholula en donde la mayoría de los habitantes camina o hace uso de la bicicleta.

 

Zona 30 y Turborotondas

 

Si un transeúnte fuera impactado por un automóvil que va a una velocidad de unos 70 kilómetros por hora, tendría un 95 por ciento de probabilidades de morir; en cambio, si el auto fuera a tan sólo 30 kilómetros por hora, el ciudadano tendría 95 por ciento de posibilidades de vivir, pese a tener algunas lesiones.

Bajo esa lógica, el colectivo Cholula en bici trabajó en el proyecto Zona 30, que consiste en la reestructuración de las vialidades por medio de una traza con forma de zig–zag, así como en la colocación de cojines reductores y la apertura de nuevos espacios verdes.

La idea, explicó Giovanni Zayas, forma parte de un proyecto denominado “Pacificación del tránsito”, misma que se intentó aplicar en San Andrés Cholula, pero no tuvo éxito debido a que el gobierno municipal del ex alcalde Andrés Coyotl no cumplió con la primera etapa.

Ahora, continuó el activista, ya se está en pláticas con el edil José Juan Espinosa Torres para que la propuesta se realice en San Pedro Cholula.

Por último, Zayas Franzoni explicó que la “turborotonda” es un invento holandés que colocaría a Puebla como la única ciudad en el país en realizar este tipo de obras, que se caracterizan por su diseño redondo, orgánico y útil, en las cuales los carriles determinan el flujo ágil de los automóviles, además de que es amigable con el peatón y el ciclista.

“Si ya estos tres años del gobierno de Rafael Moreno Valle  han sido dedicados al transporte, le invitamos a que los tres que restan sean para el transeúnte y el ciclista. Puebla, de verdad, podría ponerse a la vanguardia urbana”, finalizó.




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