El despotismo iletrado

Cuando señalamos que el diálogo es la facultad humana para resolver nuestros conflictos, nos referimos a la ejecución de una discusión auténtica y provechosa, sin condiciones previas y tomando en consideración las posiciones y puntos de vista opuestos.

No es así para el secretario de Educación, Aurelio Nuño, nombrado por Peña Nieto con el único fin de imponer la mal llamada reforma educativa, quien cancela la posibilidad de modificarla y no acepta reconocer su carácter punitivo de y quiere reducir las reuniones con los maestros a simple charlas anecdóticas, sin tomar en cuenta los argumentos del magisterio.

Y como la soberbia gana, el “problema”, se traslada con Osorio Chong, secretario de Gobierno, quien al igual que Nuño, se muere por estar presente a la hora de los “tapados” en 2018 y en un acto de reparto de responsabilidades Osorio rompe el silencio de Nuño, pero al primer encuentro con los maestros muestra su carácter despótico, característico de personeros del sistema capitalista. Negado para el ejercicio político como medio para la conciliación, Osorio prefiere la amenaza de la violencia, se muestra ajeno a la tolerancia y no acepta disidencia alguna.


Su política se videncia en los hechos represivos del 1 de diciembre de 2012 en la toma de posesión de Peña Nieto; las ejecuciones extrajudiciales a los defensores de derechos ambientales y comunitarios que suman 82 casos; la represión en el Valle de San Quintín en marzo de 2014 a los jornaleros por exigir mejores condiciones laborales; la masacre de Apatzingán en enero de 2015 cuando policías dispararon contra integrantes de la Fuerza Rural con un saldo de 16 muertos y decenas de heridos; la masacre de Iguala a los estudiantes de la normal de Ayotzinapa y la desaparición forzada de 43 de ellos en septiembre de 2014. En fin, el propio sistema capitalista se contradice y se arrincona, pretendiendo justificarse desde el poder, utilizando a sus compinches mediáticos, a los que ya no les quedan argumentos para engañar a la opinión pública. Menos aún, cuando dicen, que la masacre de Nochixtlán se les “salió de control” (aunque la tenían preparada un día antes) y que ahora reconocen que son culpables, al reparar los daños causados a los familiares de los asesinados con dineros que son del pueblo, y no de ellos.

Ante las declaraciones de Osorio Chong, “el tiempo se ha agotado”, con tufo diazordacista, y la del gobernador de Chiapas, Manuel Velazco, “hemos sido tolerantes a excesos criticables”, los maestros han dado una cátedra de enseñanza en las calles, junto al pueblo, por la defensa de la educación pública, de la exigencia del diálogo como vía pacífica para resolver la nefasta imposición del despotismo iletrado, se está llenando de solidaridad por decenas de organizaciones democráticas que también luchan por cambiar en nuestro país hacia condiciones de vida humanitarias y su estrategia en las negociaciones como un movimiento de masas y no de líderes. El desgaste de Peña es inminente, a quien el pueblo lo valora con 66 por ciento de rechazo a su gestión.

La movilización solidaria convocada por Morena, y la movilización nacional, permiten vislumbrar un futuro esperanzador. Para nuestros maestros, toda la solidaridad en su lucha, que es también nuestra lucha.