El Consejo Ciudadano de Cultura pide a los aspirantes a la alcaldía ciudadanizar el tema

Consejo Ciudadano de Cultura hace un llamado a candidatos a la alcaldía de Puebla

El Consejo Ciudadano de Participación de Cultura de la ciudad de Puebla hizo un llamado a los aspirantes a la alcaldía capitalina concerniente a la cultura y el arte: que estos se deben ciudadanizar. En voz de su presidente Mariela Arrazola Bonilla, los miembros de este consejo se pronunciaron por la construcción de una agenda pública para orientar y vigilar los recursos a la par de trazar un horizonte para el desarrollo del área y devolver la credibilidad sobre la gestión pública.

Dicho posicionamiento está visible en las cuentas oficiales del consejo como @CculturaPue y será entregado de manera directa a cada casa de campaña de los candidatos Claudia Rivera de la coalición “Juntos Haremos Historia”; Eduardo Rivera, de la coalición “Por Puebla al Frente”; Gonzalo Juárez, de Movimiento Ciudadano; Paola Migoya, del PVEM; Guillermo Deloya Cobián, del PRI; Ernestina García Chávez, de Nueva Alianza y Víctor Gabriel Chedraui, del PSI.

“Lo más importante es la voluntad política de cada uno. Si bien es un acto hasta ingenuo es cierto que las cosas están cambiando: ahora ya te enteras y es imborrable lo que pasa. Por tanto, va a ser hasta una cortesía el llevárselos a cada casa de campaña”, señaló Arrazola Bonilla cuestionada sobre qué tan efectivo o no puede ser el pronunciamiento.


Durante una rueda de prensa acompañada de los consejeros Noé Agustín Castrillo, Dasein Rosario Flores y Filiberto Cortés, la también directora del Museo del Tecnológico de Monterrey expuso que la ciudadanización de las instituciones tiene que ver con construir una agenda pública acompañada de la sociedad civil.

Estimó que debe ser así, pues la cultura es un campo de expresión de su historia y un espacio donde se manifiesta la complejidad, por lo que supone un terreno natural de expresión y crítica de la realidad y un espacio de reinterpretación.

“Los integrantes del consejo manifestamos nuestra convicción de que tales condiciones solo pueden ser construidas y acompañadas a través de la intervención comprometida y rigurosa de la ciudadanía en la gestión de lo público… Hacemos un llamado a los candidatos para hace público su compromiso de dar continuidad y profundizar en el proceso de ciudadanización…Ofrecemos nuestra colaboración para construir el proyecto de gestión cultural para los próximos tres años”.

Además de hacer este posicionamiento, el Consejo de Cultura instaurado en marzo de 2017 para ser vinculatorio hizo un diagnóstico sobre el trabajo del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), acéfalo tras la salida de Anel Nochebuena Escobar, ahora candidata a la diputación local por el PSI.

“Es un diagnóstico de cómo hacer que los ciudadanos participen de manera activa en la vida pública. Actualmente hay tres maneras en que se administra la cultura a nivel mundial: el patrocinio como en Gran Bretaña con expertos del arte que reciben fondos públicos; el facilitador como Estados Unidos para que la iniciativa privada de recursos; y el arquitecto, como Francia y México, en donde el poder político define hacia donde se van los fondos públicos excluyendo a la ciudadanía, pues 90 por ciento de las decisiones son burocráticas”, dijo Mariela Arrazola.

Entre los aspectos que analizaron “hermenéuticamente”, añadió, del reglamento interno del IMACP está la gestión de fondos públicos que solamente recae en el instituto y excluye al ciudadano; la exclusión de los grupos indígenas y la expresión de la cultura popular; y la ausencia de trabajo en la línea de la preservación del patrimonio cultural tangible.

Por tanto, los consejeros hicieron varias propuestas: crear una junta de gobierno con igual proporción entre funcionarios y ciudadanos; el considerar un presupuesto participativo donde no se deje a una sola persona la opción de acceder a ellos de manera discrecional; el adoptar los términos de cultura para el desarrollo de la Unesco; el definir el puesto del director del IMACP por su perfil, basado en su experiencia y con la firma de un código de ética para que se asuma como un servidor público y no un juez de la calidad artística; el incluir en el reglamento un porcentaje presupuestal para grupos indígenas, las artistas mujeres y el rescate del patrimonio cultural tangible; y sobre todo, el negar fondos públicos en donde los contenidos con antivalores como el sexismo, la homofobia, el racismo o el clasismo, pues debe privar la ética sobre la estética.