El Año 25

La guerra también me enseñó que,

a largo plazo, la verdad siempre

triunfa. Podría parecer que el


periodismo fracasa en su cometido

diario de proporcionar material a la historia, pero ésta jamás naufragará

en su empeño, siempre que el

periodista escriba la verdad.

Herbert Matthews.

 

Con el número de hoy de La Jornada de Oriente empezamos nuestro Año 25; este periodo finalizará el 6 de junio de 2015 y haremos una fiesta y otros muchos actos para celebrarlo. Entre tanto, nuestra matriz, La Jornada, cumplirá sus 30 años el próximo 19 de septiembre.

Este periódico regional para Puebla y Tlaxcala es el fundador del modelo de diarios de La Jornada editados fuera de la capital de la República; hoy existen nueve más. Constituimos un conglomerado que guarda identidad a la vez que marca las diferencias de los lugares y las personas que los hacemos.

En nuestra región, a la que Héctor Azar llamaba el eje poblano–tlaxcalteca, nos propusimos desde el diseño original crear y desarrollar un instrumento de narrativa social que diera cuenta del acontecer cotidiano desde nuestra óptica, desde nuestras causas, y así lo hemos tratado de hacer. No queremos ni creemos ser un periódico convencional que vende una supuesta objetividad, una neutralidad que es imposible de llevar a cabo. Menos aun si estos eslogans son el velo que trata de ocultar intereses comerciales.

Para nuestra fortuna y la de quienes recurren a nosotros podemos dar fe de esta afirmación en el registro de nuestras páginas, en años recientes de manera digital.

No ocultamos nuestra identificación con el trabajo como centro de la acción humana, con el respeto hacia él; reivindicamos los derechos a la identidad y a la diversidad; la cultura originaria y la actual; defendemos los territorios porque ellos son la historia misma, y los tratamos de defender de la codicia que se expresa hoy en día con la intención de abrir la tierra destruyendo su vida para sacarle los minerales que engordarán las arcas de los que no saben ya dónde poner más su riqueza individual. Nos preocupan los procesos de representación social, sobre todo hoy día en que la clase política es una casta de privilegiados alejada de la inmensa masa de supuestos representados. Buscamos de dónde salen y a dónde van a parar los dineros públicos, porque revueltos por las políticas económicas han devastado a los pueblos y enriquecido a sus élites, cada vez más pequeñas.

No queremos contar todo, no podríamos. Contamos lo que nos toca, lo que buscamos a partir de una formación comprometida. No aspiramos a ser el diario de todos, sino de quienes quieren conocer una visión integral de los problemas y un punto de vista desde este lado de la mesa. No somos un periódico de partido y mucho menos de candidato; somos, queremos ser, un diario de causas.

Hemos conocido en cada estado a 5 gobiernos estatales y un sinnúmero de municipales. Nunca hemos sido favoritos de nadie, más bien al contrario. Hemos hecho y hacemos crítica y análisis o simplemente narramos los hechos. Nos hemos encontrado con todos los partidos políticos gobernando y pretendemos siempre favorecer a la ciudadanía con nuestras publicaciones. Pero no habíamos conocido un gobierno que se opusiera tanto a la crítica como el de Rafael Moreno Valle.

Tengo la convicción, y la comparto con no poca gente, de que el gobernador de Puebla quisiera que en la entidad solo se escucharan dos voces: la de él y la de quienes se dedican a elogiarlo. Esto se refleja, desde luego, en la preferencias en el gasto en comunicación y en el trato a los medios y sus periodistas.

Pero con todo y esta inequidad que aplican todos los gobiernos ante la ausencia de normatividad, lo más grave es que Moreno Valle persigue a quienes no le son afines o, incluso, simpáticos. Ha procurado que a sus críticos nadie les compre publicidad, con la evidente intención de exterminarlos. Las órdenes de persecución chorrean hacia abajo y se manifiestan en actos de hostilidad o franca represión, como los protagonizados por empleados de una de las compañías constructoras del gasoducto, evidentemente ligados a algún cuerpo de operación política, que acosaron violentamente a nuestra compañera Yadira Llaven; o a la arbitraria detención, por tomar fotos de un inconstitucional operativo de revisión de mochilas, hecha por la Policía Municipal contra el compañero fotógrafo Ángel Flores.

La Jornada de Oriente aquí está y aquí seguirá viendo pasar políticos por el estado y los municipios, a los que luego la historia va poniendo uno por uno en su lugar, y la historia, como bien dijo Matthews, está hecha en buena medida desde el periodismo que escribe la verdad.