Durante seis años no se han rendido cuentas del fondo de ahorro del SNTE 51

El temor que ha invadido a las secciones 23 y 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación es que para nadie es un secreto que los millonarios fondos de ahorro y los fideicomisos que tienen ambas organizaciones no pasarían una auditoría. En el caso del SNTE 51, tiene seis años que no se rinde cuentas de manera periódica del fondo de ahorro, del que informalmente se sabe que movería unos 800 millones de pesos anuales.

Dicho miedo se ha expandido ante la posible caída del líder nacional del SNTE, Juan Díaz de la Torre, y la demanda de maestros de que se auditen las finanzas del sindicato.

A lo largo de las gestiones de los secretarios generales del SNTE 51, Jorge Luis Barrada de la Rosa y Jaime García Roque, es decir en los últimos seis años, se dejó de rendir un informe anual que detalle los montos de dinero que se pagaron por defunciones de profesores, así como cuánto se utilizó en préstamos a los docentes y la ganancia obtenida por el pago de intereses que erogan los maestros que reciben el beneficio de un empréstito.


Durante la gestión de Guillermo Aréchiga Santamaría, como secretario general del SNTE 51, en los años 90, había un enorme malestar de los abusos que cometían empresas con el pago de pólizas de seguros de vida. Por eso, el entonces dirigente magisterial y ahora diputado federal de Morena decidió que el dinero destinado a las compañías aseguradoras mejor se canalizara a la creación de un fideicomiso que indemnizara a los familiares de profesores fallecidos.

En la siguiente dirección del sindicato, encabezada por Ignacio Rossainz Carrillo, dicho fideicomiso estuvo a punto de fracasar porque se intento financiar la adquisición de viviendas, pero no funcionó ese esfuerzo.

A lo largo de los periodos de Leticia Jasso Valencia y Gustavo Espinosa Vázquez el fideicomiso se convirtió en un fondo de ahorro, que sirve para financiar el pago de un seguro de servicios funerarios, pero sobre todo para hacer préstamos a los más de 33 mil trabajadores del SNTE 51.

A lo largo del mandato de ambos secretarios generales, es cuando más creció la bolsa global de fondos que se utilizan para otorgar ayudas económicas.

Siempre se ha tenido la idea de que dicho fondo ha sido utilizado como fuente de enriquecimiento de algunos dirigentes.

Cuentan que en una ocasión estaban documentados abusos financieros del fondo de ahorro. Y que un dirigente sindical, a punto de terminar su gestión, acudió a la sede nacional del SNTE, en donde la entonces líder gremial Elba Esther Gordillo Morales, a la hora de saludarlo, le tomó la mano, frente a toda la plana mayor de la organización y le dijo, palabras más, palabras menos:

“Sería muy triste para la imagen del sindicato que un secretario general acabe en la cárcel. Por eso no acabó usted en la cárcel”.

Luego de eso, la dirigente se dio la vuelta y le dio la espalda a la persona que le dijo esa frase.

Nunca se sancionaran las anomalías, que en ese entonces, se estimaban de por lo menos unos 100 millones de pesos.