Drogas

El Opio es la substancia básica de los narcóticos, se obtiene del desecado del jugo de adormidera verde, una vez seco forma una masa obscura dura, degradable en granos, que al ingerirlos producen: sopor, sueño, sedación, desaparición de dolor y espasmos musculares
El Opio es la substancia básica de los narcóticos, se obtiene del desecado del jugo de adormidera verde, una vez seco forma una masa obscura dura, degradable en granos, que al ingerirlos producen: sopor, sueño, sedación, desaparición de dolor y espasmos musculares

Las drogas inducen el estado del alma en unión mística, sentimiento de felicidad o gozo; exteriormente expresan inmovilidad, suspensión de dominio y uso de los sentidos, condición de cuerpo y alma embargados por intenso sentimiento de admiración o alegría. De alguna de estas maneras se ha intentado entender el significado no fácil de definir de la ingesta de substancias inductoras, que desde hace tiempo se han usado en la medicina para calmar el dolor físico, modificar anormalidades psíquicas, inducir sensaciones placenteras, hasta convertirse en un motivo de tráfico ilícito, más como no todas son iguales ni proporcionan los mismos efectos, se han clasificado por varios conceptos básicos pretendiendo ubicarlas por orden; así se agruparon los narcóticos como substancias que suprimen dolor a partir de producir euforia, pero que al comprobarse que son inductores de dependencia física, entre las que quizá el mejor ejemplo sea el Opio y sus derivados: Morfina, Papaverina, Heroína, Codeína y más, cada uno con manejo independiente donde el Opio es la substancia básica de los narcóticos, se obtiene del desecado del jugo de adormidera verde, y ha sido usada desde siglos atrás, previos a la cultura romana y griega; su obtención se hace de una planta papaverácea, angiosperma, dicotiledona, en nuestro medio semejante a la amapola, da frutos granulosos con capullos con varios capelos, que al incidirlos producen un jugo acre y fétido que una vez seco forma una masa obscura dura, degradable en granos, que al ingerirlos producen: sopor, sueño, sedación, desaparición de dolor y espasmos musculares.

En el siglo III a.C. Teofrasto describió su mecanismo de obtención, junto con su uso terapéutico y adulteraciones. Avicena en la Edad Media lo señaló como un anti–diarreico. En el siglo XVI Paracelso, Helmont y Sydenham refirieron que su uso crea hábito y es toxico. En 1803 se dio inicio  a su estudio químico a partir del secado al aire por calor del jugo, del que se forma una masa parda de la que se obtiene un 20 por ciento de diferentes bases orgánicas o alcaloides entre los que destacan: Morfina, Codeína, Tabaína, y su composición bioquímica es parecida al alquitrán de hulla.

La Morfina derivó su nombre de Morfeo, el dios griego del sueño; es un alcaloide es un producto nitrogenado cristalizable, amargo, obtenido del Opio a manera de látex, desecado al aire del fruto inmaduro que se extrae de la adormidera verde que crudo se consume en Medio y Extremo–Oriente, donde se convirtió en problema de salud por exceso de consumo, donde muchos habitantes lo ingieren como Morfina a fin de buscar bienestar o alucinaciones; lo grave es que aún se desconoce la cantidad de consumo que es tóxica, lo que motivó la suspensión de venta comercial.


China en 1839–42 interrumpió el comercio de Opio a los ingleses, se originó una guerra que culminó en el Tratado de Manking que abrió cinco puertos al comercio y cedieron Hong Kong. Estados Unidos y Europa son concentradores de drogas embriagantes, alucinógenas, para aburridos, tristes, enojados, inadaptados, buscadores de placer, su uso aparta a quien los toma del medio ambiente, reinventa su conducta, los hace sentirse como Fox: inteligente, superior, despistado, expresivamente tonto e incongruente, lo que demuestra que al igual que muchos políticos, se droga al menos con marihuana.