Dirigentes del SNTE buscan que MEAH los salve de perder sus cargos

Los secretarios generales de las secciones 23 y 51 del SNTE, Alejandro Ariza Alonzo y Jaime García Roque, respectivamente, sabedores de que sus dirigencias penden de un delgado hilo que se puede romper en cualquier momento, han buscado la protección de Martha Érika Alonso Hidalgo, la candidata panista a la gubernatura, para mantenerse en el cargo.

Los dos dirigentes han echado mano de todos los recursos a su alcance para intentar frenar “la ola elbista” en Puebla, ya que lo mismo el sindicato ha organizado rifas, que la repartición de beneficios sindicales y masivos descuentos en diversos establecimientos comerciales. Por esa razón los secretarios generales se pasan la mayor parte del tiempo recorriendo el interior del estado para acercarse a las bases del magisterio.

Sin embargo, saben que no es suficiente, el regreso de Elba Esther Gordillo Morales a la escena pública y la posibilidad de que retome el control del sindicato, los pone medio cuerpo fuera de la organización gremial, ya que son parte del grupo de dirigentes sindicales que se apresuraron a desconocer el liderazgo de la maestra cuando fue detenida en el año 2011 y se convirtió en presa política del gobierno de Enrique Peña Nieto.


Además, en Puebla se ha calculado que nueve de cada 10 maestros que votaron el pasado 1 de julio lo hicieron a favor de los candidatos de Morena, pese a que las cúpulas locales del sindicato operaron directamente a favor de la campaña de Martha Érika Alonso Hidalgo.

El error que cometieron Ariza Alonzo y García Roque es que avalaron las amenazas y presiones que hubo –desde la Secretaría de Educación Pública estatal– contra miembros del magisterio que fueron identificados apoyando a Morena, en este año, y al PRI en los comicios de gobernador del año 2016.

Un segundo error es que actuaron contra la pluralidad política del magisterio y el SNTE se declaró abiertamente enemigo de Morena y partidario de Martha Érika Alonso, en lugar de organizar eventos para que los delegados sindicales se reunieran y escucharan las propuestas de todos los candidatos a la gubernatura del estado y la alcaldía de la ciudad de Puebla.

Esa situación ha generado un fuerte malestar en su contra de parte de la base magisterial y ello ha derivado, que tanto en la sección 23 y en la 51, se tenga conciencia de que el grueso de los maestros no están dispuestos a defender a los actuales secretarios generales, quienes son vistos como parte del aparato represor del morenovallismo que ha agraviado a los profesores poblanos.

Ante ese panorama, se dice que Jaime García Roque y Alejandro Ariza Alonzo han intensificado su acercamiento a Martha Érika Alonso, bajo el entendido de que si la panista logra librar la impugnación a la elección de gobernador, ella sabrá recompensar el respaldo electoral que le dio el SNTE y los podría proteger contra un movimiento de inconformidad magisterial.

Tal situación cambia la ecuación: antes el SNTE era una organización que hacía valer su poder para dar el respaldo y legitimidad a los titulares del Poder Ejecutivo.

Ahora los dirigentes del sindicato de maestros quieren que una candidata a la gubernatura del estado los salve de perder sus cargos.

Un grave error, porque si se anula la elección de gobernador por parte de los tribunales electorales y los comicios extraordinarios los gana Morena, entonces serán fulminados en sus endebles posiciones de secretarios generales.