Diputados quieren dejar sin sus últimos ingresos económicos a trabajadores legislativos

Un enorme malestar envuelve a los asesores y demás trabajadores que laboran con los diputados federales, entre ellos los que colaboran con los 21 legisladores de Puebla, ya que por un lado en sus estados contables han aparecido enormes pagos que nunca recibieron –y quieren que lo reporten al Sistema de Administración Tributaria (SAT) como si hubiera sido reales– y a muchos de ellos, pretenden despedirlos tres meses antes de que concluya la actual legislatura, como una manera de que alguien se quede con sus salarios caídos.

Se dice que han sido escasos los diputados federales que han mostrado solidaridad con sus trabajadores para evitar que sufran atropellos a sus derechos.

Pero en el caso de los legisladores poblanos, del PRI, el PAN, Morena y el PVEM, hasta ahora ninguno se ha puesto a defender a sus asesores y demás asistentes, quienes este día firmaran un documento colectivo pidiendo al Poder Legislativo federal que no les finiquiten la relación laboral tres meses antes de los previsto.


Y es que para nadie es un secreto que un vicio de la Cámara de Diputados es que cuando se acerca el fin de una legislatura, los representantes populares deciden despedir a mucho del personal para acabarse repartiendo los salarios que ya no se entregan a sus colaboradores.

Es decir, muchos diputados están en una actitud de poderse llevar todo lo que puedan, sin importar a quien atropellen.

Los dos principales abusos que han ocurrido son los siguientes:

Entre enero y febrero de este año, algunos trabajadores al revisar sus estados contables se percataron que habían recibido pagos extras hasta por 200 mil pesos cada uno.

No es una cifra menor, ya que cada diputado tiene por lo menos un asesor y un asistente, lo cual daría como resultado que unos 200 millones de pesos estarían apareciendo como pago a esos trabajadores, sin que nunca lo recibieran.

El tema se regó como pólvora, ya que los trabajadores se ven afectados porque ante el SAT tendrían que pagar los correspondientes impuestos por esos 200 mil pesos que nunca pasaron por sus manos.

Pese a que el problema se detectó desde principios de año, hasta la fecha no hay una solución a ese excedente, que los diputados justifican como “un error de dedo”.

El segundo asunto es: los actuales trabajadores y asesores se supone que están contratados para laborar hasta agosto próximo, cuando concluya la labor de los actuales representantes populares.

Sin embargo, muchos diputados –con engaños– buscarán que el próximo mes sus colaboradores firmen un finiquito laboral, con lo cual se ahorran el pago de tres meses de salario.

Y ese dinero no se regresa a la Cámara de Diputados, sino ha trascendido que se repartiría entre los legisladores.

La mayoría de los 21 diputados poblanos, han guardado silencio sobre dicha maniobra sucia.

Tal parece que frente a la rapacidad, las diferencias ideológicas o partidistas de los diputados se borran y todos, o casi todos, lo entran a llevarse lo que puedan.




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