Un día sin migrantes en Estados Unidos

Estados Unidos ha sido una sociedad de inmigrantes y continua siéndolo. Cada día de este año la población residente en ese país aumenta en 6 mil, 544 personas, de las cuales 2 mil 756 son inmigrantes: por cada 100 personas que cada día aumenta la población, 42 nacieron fuera de Estados Unidos. De cada 100 residentes en Estados Unidos, 13 nacieron en el extranjero, y la comunidad latina (nacidos en América Latina y su descendencia) representan 17 por ciento del total de población residente en ese país.

En el mercado de trabajo sucede algo similar: una de cada siete personas ocupadas es latina. Los antiinmigrantes racistas norteamericanos requieren del trabajo de los latinos, pero no desean visibilizarlos fuera de su jornada laboral ni aceptan su residencia permanente ni el derecho de los emigrantes a la reunificación familiar. Trabajas y te vas es el ideal de éstos xenófobos que hoy gobiernan en EU.

Por el derecho a la residencia y al trabajo, y en contra de las deportaciones, miles de inmigrantes latinos se visibilizaron y pararon las actividades económicas el jueves 16 de febrero en varias ciudades de Estados Unidos: Chicago, Washington, Boston, Filadelfia, Nueva York, Maryland, Virginia, Columbia, Detroit, Charlotte, Houston, Los Ángeles. La comunidad de origen mexicano residente en Estados Unidos es de 37 millones (12 millones nacidos en México) y es el principal contingente latino. Contra muchos latinos se practica una cacería para deportarlos si tienen una estancia migratoria no documentado en ese país, lo que ha generado incertidumbre y miedo entre la comunidad latina.


La adscripción a programas especiales que protegen a los indocumentados no se respetan (Familia Unida, Acción Diferida): se les detiene y deporta, ignorando el proceso judicial migratorio y la posibilidad de refrendo de residencia. La comparecencia del inmigrante indocumentado ante un juez migratorio permite su defensa, la cual es más exitosa si el inmigrante no documentado tiene una residencia mayor a 10 años, carece de antecedentes delictivos, tiene hijo nacidos en ese país o un hijo enfermo al que atender, o es un perseguido político en su país de origen. Este proceso les ha sido negado.

Los inmigrantes desarrollan actividades laborales vinculadas a la reproducción del capital y a la reproducción social de los individuos; la sociedad nortemericana no podría usufructuar el sueño americano sin su concurso. La deportación es contra aquellos que por el color de su piel, su religión o su país de origen Donald Trump los tilda de terroristas, criminales, violadores o narcotraficantes; para este personaje, si los inmigrantes carecen de una estancia migratoria documentada en Estados Unidos, esa es condición suficiente para fincarles cargos criminales y deportarlos: por decreto presidencial, pasan a ser ilegales, criminales y terroristas y eso incluye a los que actualmente residen en ese país como a aquellos que deseen ingresar.

Contra esta criminalización de los inmigrantes fue el paro de ayer y con el mismo propósito se ha programada un día sin mujeres el próximo 8 de marzo, y un paro nacional el próximo 1 de mayo en Estados Unidos. Un estatus migratorio irregular no convierte a nadie en ilegal, criminal o terrorista. Las redadas y deportaciones son un exceso de fuerza y de abuso de poder del presidente Trump y no corresponde al Estado de Derecho que dice preservar.