Destrucción, migración y exclusión, temas de la exposición de Urs Jaeggi en Puebla

La propuesta en Sin fronteras de la artista Urs Jaeggi empata con el que ha sido su afán artístico en las últimas décadas.

La destrucción que han generado las guerras locales, la migración y la exclusión de los pobres, entre muchas otras formas de violencia. También, la movilidad de masas humanas y de los transportes que éstas utilizan. Todos, temas expresados por el artista visual de origen suizo alemán Urs Jaeggi como parte de la exposición Sin fronteras.

Desde este fin de semana y durante los próximos meses, el escritor nacido en Solothurn, en 1931, exhibe un total de 13 proyectos  –instalaciones, intervención directa a muro, pintura, fotografía y collage – que habitan interiores y exteriores de la segunda sección del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos (MNFM).

Sin fronteras forma parte del Programa de arte contemporáneo para sitio específico Cambio de vía, que el museo impulsa desde 2004 y en el que han participado Ivan Edeza, Carla Herrera, Dee Williams, Helen Escobedo y Alberto Gutiérrez Chong.


En este proyecto, que incluye piezas realizadas de manera ex professo para Puebla, el sociólogo, escritor y artista reflexiona sobre las problemáticas sociales y la crisis humanitaria que se vive actualmente en el mundo.

Por tanto, sin permanecer estático, el artista propone que los visitantes participen de forma directa creando y reinventando a partir de esta exposición, “despertando” su curiosidad y mirando desde otra perspectiva la colección e incluso las ruinas que se resguardan en el museo Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero.

“¿Por qué algunos podemos fascinarnos con detalles estéticos de los viejos vagones y en el mismo predio mirar con la misma fascinación un montón de fierros y maderas destruidas y colocadas en aparente caos, como si constituyeran instalaciones artísticas?”, pregunta Urs Jaeggi e instala esta cuestión en su muestra.

Destaca que la propuesta en Sin fronteras empata con el que ha sido su afán artístico en las últimas décadas. “Ha sido claro en mi carrera que no soy prisionero de una sola técnica ni de un estilo o de una dirección única en mis procesos de creación”, declara el artista.

Agrega que su trabajo lo ha hecho “sin trabajar para el mercado” y que su intención “varía de acuerdo con los problemas que me acosan, me invaden, me sorprenden”. Por tanto, dice que su trabajo es “buscar, transformar, arriesgar, cuestionar, realizar” y afirma que “los artistas habrían de ser más que ejecutantes públicos”, comprometiéndose con la sociedad y, al exponer, construir el marco de la muestra. “Habrán de tener en cuenta las posibilidades del visitante y ver, discutir, participar”.

Jaeggi, artista que desde hace 20 años comparte su residencia entre México y Berlín, ha tenido múltiples exposiciones y publicaciones. En 2004, en el mismo MNFM, presentó la exitosa muestra Mirada viajera. Otras fueron en el Museo de Arte Contemporáneo, en el Museo de Historia de Tlalpan, en la Casa de la Primera Imprenta de la UAM y Un pájaro en la lengua, esta última una acción poética realizada en el zócalo de la Ciudad de México.

Descubrió a temprana edad su veta artística; no obstante, la muerte de su padre cuando él tenía 12 años de edad lo hizo trabajar como empleado bancario y sin rendirse concluye su preparatoria descubriendo a la par las filosofías existencialistas francesas que serán la base de su pensamiento, así como el jazz, la que sería su música para toda la vida.

De los 18 a los 26 años es miembro del Partido Socialista suizo, tiempo en el que escribió crítica de teatro y artes plásticas para un periódico. En la universidad probó con arte y se decepcionó, por lo que cursó la carrera de Ciencias Sociales y Economía, así como dos doctorados para ser docente universitario en Suiza, Alemania y Estados Unidos.

En 1969 visitó México y lo recorrió en auto. En 1985, después de divorciarse, Urs decide retomar su vocación primera: las artes visuales. Nuevamente autodidacta, sabe qué quiere hacer pero no cómo hacerlo por lo que asiste durante años a un taller donde artesanos lo asesoran sobre los materiales que entonces le interesan para realizar esculturas y comienza a exponer.

En 1992 se jubila y se dedica por completo al arte, retomando la escritura, primero la poesía, luego novelas y ensayos. Además, letras, palabras y versos ocupan un lugar en sus pinturas e instalaciones. En 1996 comienza a viajar a México, donde reside varios meses cada año y donde se casa por segunda vez. El país lo deslumbra en sus aspectos más profundos. Varias exposiciones importantes se suceden, los afectos y las afinidades se consolidan. Cumple el viejo sueño de vivir en otro mundo, inmenso, flexible, abierto.

Parte de su obra puede leerse en su libro de ensayos www.issuu.com Urs Jaeggi. Arte por todos lados.