Desmontar el poder desde abajo

El título utiliza palabras del comunicado conjunto del Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) con motivo de su sesión y de su 20 aniversario para llamarse a consulta sobre cómo responder al despojo, la violencia y la explotación que el capital realiza contra los pueblos originarios y contra los mexicanos en comunidades y barrios.

No es una receta ni un llamado iluso, sino una coincidencia de base que hallamos en muchas fuerzas organizadas del pueblo, independientes y combativas que existen fuera de los partidos (aunque haya algunas que luchan honestamente, pero se alían con ellos, hasta que aprendan que el sistema de partidos de dominación no va a suicidarse). El enemigo es común, sus actos nos llevaron a la catástrofe, a la que se resiste desde trincheras diversas y múltiples, pero dispersas.

Esta es la virtud y el problema que se busca resolver: cientos, si no ya miles de comunidades y barrios han emprendido a diversa escala la defensa frente al despojo que las empresas transnacionales o locales realizan. Viejas y nuevas organizaciones sindicales con bases, democráticas y contrarias a las burocracias que les traicionan, pelean diariamente contra la explotación y la destrucción de derechos sociales, con formas que rompen, poco apoco, el gremialismo y levantan voces surgidas de análisis propios, sin asesorías de expertos o abogados abusivos. En barrios y centros de convivencia y de cultura crecen los colectivos dirigidos por mujeres, jóvenes y hombres regenerados que luchan por una vida sin violencias, con proyectos autogestivos, con formas de democracia directa y con la creatividad para superar la exclusión, las opresiones y discriminaciones del sistema. Más servicios son asumidos comunitariamente, ahora encarecidos o desmantelados por una crisis que el capital y su gobierno manejan aumentando precios, impuestos, con el recorte al gasto social y con la expoliación financiera.


Pero todo este avance popular está disperso y el poder de los de arriba no por eso les responde ventajosamente con militarizada violencia de las fuerzas armadas oficiales y de los cárteles y bandas, ahí donde llega un megaproyecto minero, forestal, energético, de comunicación o inmobiliario. La defensa de derechos humanos se hace, pero se basa en su mayoría en expresiones bien intencionadas de la sociedad civil, aunque cada organismo tiene su política, sus preferencias y hasta sus costos. Defenderse de esa violencia por la vía legal se convierte en una ruta llena de obstáculos, y el mayor de ellos ha sido y es la dependencia de defensores externos.

Por eso son logros que debemos conocer con el intercambio de experiencias, las expresiones de autogobierno local o comunitario, las crecientes formas de autonomía económica y la solidaridad recíproca, y la fuerte respuesta organizada de quienes utilizan la defensa propia, se llame autodefensa, policía, guardia,  ronda comunitaria o de barrio. En muchos de esos lugares, no son los gobiernos municipales, menos el ejército y los marinos, pero mucho menos las instituciones de gobierno y los partidos, quienes hacen una defensa digna, propia, que liga la lucha por la paz con la lucha por la vida y el bien común.

Hacer esto realidad ha sido ya una forma de desmontar el poder  de los de arriba desde abajo y a la  izquierda, insistimos en que aún está dispersa en regiones y territorios. Crear un Concejo Indígena de Gobierno como lo plantean CNI y el EZLN, presenta una ruta más como para converger en la lucha. Consolidar otras redes más allá de las diferencias que caben en el desde abajo y a la izquierda, será otro paso para armonizar las fuerzas con orientaciones comunes contra el sistema de explotación, opresión y pensamiento que somete al pueblo trabajador en el campo y las ciudades. Las acciones tienen que ir más allá de la coyuntura electoral y de la respuesta urgente a la fábrica de pobres que los concentra en un miedo ambiente para mantener el poder de los de arriba. Hay que luchar y hacer balances por sus resultados, pero también por sus medios. Tenemos que atrevernos a vencer.

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Quinto Congreso Nacional Indígena en Oventic, Chiapas. Foto: Víctor Camacho

EL CNI crea Concejo Indígena de Gobierno y elegirá en mayo candidata a la presidencia

La segunda etapa del quinto Congreso Nacional Indígena se efectuó del 29 al 31 de julio para informar de los resultados de la consulta interna y evaluar sus resultados en mesas de trabajo. Además definieron estrategias de lucha contra el despojo y la explotación y los pasos para la constitución de un concejo indígena de gobierno para México con la idea de elegir una vocera y candidata indígena del CNI para la presidencia del país. Piensan que es un camino viable de reivindicarse como pueblos originarios y pueblo organizado que recorra el país con  propuestas precisas de lucha.

Se reunieron en el Centro Indígena de Capacitación Integral-Unitierra, en San Cristóbal de las Casas, lugar donde se daba el encuentro de bases zapatistas con científicos: Los Zapatistas y las ConCiencias por la Humanidad.

Esta iniciativa que se desprendió del EZLN, fue debatida en sesiones cerradas y abiertas en la primera fase del CNI y plantea la necesidad de desmontar el poder de los de arriba con acciones e ideas que surjan de las comunidades y barrios indígenas y populares como medida de resistencia y rebeldía, como autogobierno y construcción de autonomía contra el sistema capitalista, racista, patriarcal y depredador de la vida.

Para entender cómo los zapatistas y, en su contexto, más comunidades y barrios en el país experimentan el autogobierno, el pensar con cabeza propia y cambiar la vida, veamos lo dicho por el subcomandante Moisés el 28 de diciembre en el encuentro con científicos:

“…las compañeras y los compañeros ya lo vivieron durante 23 años, ellas y ellos lo construyeron, como bien dijo el Sub Galeano, nosotros mismos quedamos sorprendidos, porque eso no soñábamos, eso no veíamos, entonces, todo lo que han logrado los compañeros y las compañeras es a través de su pensar, a través de ver sus necesidades y pensar qué hacer después que se haya logrado algo, cómo mejorar o cómo seguir los pasos para hacer el bien de nuestros pueblos.

(…) Por ejemplo hay compañeras que ya son, no sé cómo se dice, de esos que ayudan a los doctores a pasar los instrumentos, como los mecánicos que “ahí va tu pinza, ahí va tu martillo, ahí va tu marro”, como se llamen, pues, pero las compañeras ahora ya le ayudan al médico, le pasan lo que necesita a la hora de que está haciendo la cirugía, ya saben manejar aparatos de ultrasonido, los médicos ya les dijeron, entonces ya pueden decir, o sea, diagnosticar, porque ya saben leer lo que muestra la placa o la foto de lo que saca el ultrasonido, y así muchos otros tipos de aparatos las compañeras y compañeros ya saben manejar, de dentistas, de Papanicolaou y de muchas otras cosas de la salud, del área de salud, de laboratoristas, pues.

No imaginábamos eso, y entonces ahora nosotros pensamos y decimos: ¿en 23 años de balazos hubiéramos construido eso?, y nuestra respuesta es que no estaríamos hablando aquí con ustedes ahora ¬hermanos, hermanas, compañeros, compañeras, científicos, científicas.

(…) Tanto que así fue el avance de nuestros compañeros y compañeras, claro, se tuvo que separar de su modo del explotador, del capitalismo pues, o del mal gobierno, para ir creando la forma en que piensan su libertad pues, que la conquistamos y que empezamos a construir a nuestra manera de entenderlo pues.”

Así, el 31 de diciembre en Oventic, Chiapas, el EZLN y el CNI, que agrupa a 66 etnias, acordaron conformar un Concejo Indígena de Gobierno “ante la grave crisis que atraviesa el país, que tendrá como funciones, gobernar la República Mexicana”.

Además, el Quinto Congreso Nacional Indígena, a 20 años de su creación, anunció que será hasta mayo de 2017 cuando se nombre a la candidata mujer indígena que contendrá por la Presidencia de la República en los comicios de 2018. El EZLN acompañará esta decisión.

Otro gran acuerdo es el desterrar como pueblos originarios de sus territorios a los partidos políticos, así como a los programas de gobierno que los dividen y los confrontan.

Gran ejemplo de audacia, el del CNI y el EZLN.

5 CNI
Quinto Congreso Nacional Indígena

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