Desatiende RMV problemática del Sida en Puebla; prefiere invertir en la remodelación del estadio: activistas

Inaugura Rafael Moreno Valle el estadio Cuauhtémoc

Si hay recursos para remodelar el estadio Cuauhtémoc, exigimos al gobierno federal y del estado que se construya un segundo Centro Ambulatorio para la Atención y Prevención de VIH, Sida y otras Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits) en Puebla, ante la sobresaturación e intento de privatización del servicio en la entidad.

Así lo reclamaron vocales del Consejo Estatal para la Prevención y Control del VIH/Sida del estado, quienes señalaron que el mandatario Rafael Moreno Valle Rosas desatiende la problemática en la entidad.

En rueda de prensa, denunciaron que el Capasits de Puebla, a cargo del gobierno federal, es el segundo con mayor número de usuarios con tratamiento retroviral en el país, después de la Clínica Condesa, en la Ciudad de México.


Refirieron que de acuerdo con cifras de Censida, de septiembre de 2015, está rebasado en un 200 por ciento la atención que emite el único Centro Ambulatorio en Puebla, que otorga servicio médico a 2 mil 727 personas con el virus.

La demanda se hizo pública este martes, a propósito de la conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra el VIH/Sida, donde pidieron una reunión con el secretario de Salud del estado, Salvador Escobedo, para que conozca a fondo las necesidad y problemáticas que presentan a diario.

En específico, solicitaron que el presupuesto estatal no disminuya y se amplíen los servicios, pues se está violentando el derecho de la protección a la salud.

Además que el segundo Capasits se edifique en la Jurisdicción Sanitaria número 10, ubicada en el municipio de Tehuacán, donde se concentra después de la capital poblana y Huejotzingo el mayor número de portadores de VIH.

Los declarantes son representantes de las asociaciones No dejarse es incluirse, el Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos, Poblanos Positivos de la ciudad de Puebla y Amigos de Cleto “Tejuat Yolitoke”, de la ciudad de Tehuacán.

Expusieron que una persona con sida que radica en Tehuacán tiene que gastar más de 400 pesos en su traslado a la ciudad de Puebla para recibir la atención médica, aunado ­destacaron­– que en esta región es donde se concentra una importante población indígena seropositivo.

Precisaron que un solo Capasits en el estado dificulta el acceso al servicio integral, a la consulta médica y a la adherencia al tratamiento por la lejanía, además de los costos por transporte para trasladarse, la alimentación y hasta conseguir hospedaje.

Todos estos obstáculos –arguyeron– han derivado que las personas con VIH abandonen el tratamiento y derive en una muerte temprana.

Mariano Correo Martínez, de la asociación Amigos de Cleto, reveló que esta falta de acceso a los servicios acabó con una generación de homosexuales en San Gabriel Chilac, hace un lustro.

“Han muerto entre 70 y 80 personas de Chilac, de la comunidad gay, por la apatía de las autoridades en los últimos cinco años”, informó.

Juan Corona, de la asociación No dejarse es incluirse, exigió también al gobierno de Rafael Moreno Valle mayor recurso y contratación de personal para el Capasits de Puebla, pues quedó rebasado en el servicio.

“Pedimos que el presupuesto estatal para la atención del VIH y el sida no disminuya y se amplíen los servicios del Centro Ambulatorio, pues vamos rumbo a la privatización de la atención”, advirtió.

Asimismo, demandó al Congreso del estado que se emita la Ley contra la Discriminación, en apoyo a esta comunidad que ha sido excluido por su condición de salud.

Actualmente, el inmueble del Capasits de Puebla cuenta con tres consultorios para adultos y un pediátrico, pero ha sufrido una serie de remodelaciones para mejorar el servicio sin lograrlo.

En ese sentido, compararon que el estado de Tabasco, con la misma población que Puebla, cuenta con cuatro Capasits.

Finalmente, el activista Onán Vázquez cuestionó qué harán las autoridades para detectar 90 por ciento de personas con VIH en el país, cuando no cuentan con la infraestructura básica.

Dijo que aunque Censida maneja datos alentadores, existen áreas que están en el olvido, aunado a los excesivos trámites burocráticos para programar una cita, lo cual termina cansando a los interesados.

El reto, sostuvo, es contar con un presupuesto suficiente que mejore la calidad de la atención médica.




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