Corrupción y politización en el centro de los problemas en desastres: Cupreder

Los desastres no deben ser entendidos como episodios que ocurren en un momento y un lugar determinados, sino que se trata de procesos complejos, señaló Aurelio Fernández, director del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP. Añadió que la idea de que los desastres son “naturales” viene del pensamiento mágico de la antigüedad, –“estar mal con los astros” significa en griego la palabra desastre–, pero resulta muy conveniente para los funcionarios públicos a la hora de fincar responsabilidades.

Presentada como la conferencia magistral en el Primer Foro Ambiental Automotriz, organizado por el Cuerpo Académico De Investigación en Biodiversidad Alimentación y Cambio Climático, del Instituto de Ciencias de la UAP, y la empresa Volkswagen, Fernández explicó que un riesgo está configurado por la relación entre una amenaza –un sismo, una erupción, un ducto de gasolina defectuoso—y la vulnerabilidad de la comunidad frente a ese peligro. “Todos corremos riesgos siempre; en Puebla, hoy en día se corren muchos riesgos por salir a la calle”, dijo, porque la violencia ha crecido en los últimos años “como no lo han visto las generaciones presentes”.  Pero los riesgos más impactantes son los que se ven de manera súbita y con muchos daños, como el sismo del 19 de septiembre de este año.

Es posible reducir la vulnerabilidad social y los peligros de origen humano, y esto tiene que ver con el avance social que implica disposiciones legales adecuadas, pero sobre todo el cumplimiento de las mismas, y eso en México no ocurre, subrayó.


Fernández hizo un recuento de los desastres más importantes en nuestro país desde el de San Juanico en 1984, hasta el que actualmente se vive, y señaló que en un país como el nuestro, la posibilidad de disminuir la vulnerabilidad o las amenazas antrópicas tiene como obstáculo “los mismos lastres: la corrupción, la politización de las acciones, la desarticulación de los cuerpos sociales, la desconfianza hacia los gobernantes, y la inconmensurable codicia de buena parte de los empresarios y funcionarios públicos”.

El director del Cupreder ejemplificó esto con dos casos, el gasoducto que han construido al lado del volcán Popocatépetl y la instalación de la planta de Audi. En cuanto a lo primero, presentó un mapa con el trayecto del ducto y la intensidad del sismo pasado, demostrando la enorme afectación que este sufrió el 19 de septiembre, y preguntó cuándo dirá la Comisión Federal de Electricidad los daños que seguramente sufrió. “Menos mal que hay dos amparos que impiden que el gasoducto haga pasar el gas, porque hubiéramos tenido un desastre mayor”. Sobre la construcción de Audi mencionó que no es posible creer que con su edificación no se hayan creado condiciones de riesgo si se destruyó un cerro para llevar tierra en cantidades desmedidas a un terreno inadecuado, que posiblemente se hundirá más a pesar del relleno, y la extracción de agua en un acuífero vedado tendrá necesariamente repercusiones en la región.