¿DESAFÍO O PARAFERNALIA?

A pesar de que el INAH ha dejado claro que no existe un fallo judicial que permita a la administración de Rafael Moreno Valle continuar con las obras del teleférico suspendidas desde enero del presente año, la gestión morenovallista manifestó ayer, a través del secretario general de Gobierno, Luis Maldonado, que seguirá con los trabajos. Debe tomarse con las reservas necesarias esta actitud del Poder Ejecutivo local, ya que no se trata de un asunto de mera hermenéutica sobre las leyes, sino que parece haber una actitud deliberada de transgredir los mandatos del Poder Judicial de la Federación o desafiar la autoridad del INAH en materia de patrimonio. De no ser así, entonces nos encontraríamos nuevamente ante una conducta simulada en la que el gobierno estatal persiste dar una imagen de fortaleza e infalibilidad que por mucho no tiene, para crear la percepción en los ciudadanos de que sus proyectos tienen pertinencia. Este intento de generar una imagen de omnipotencia es imposible por donde quiera que se le vea, porque lo primero que salta a la vista es que el proyecto del teleférico, como otros tantos de la actual administración no tienen ningún referente de necesidad o de desarrollo para la entidad, pues se trata de obras de oropel, que sólo pueden cautivar a quienes ven en la forma y no en el fondo las razones del progreso. Lo que sí queda claro es que el gobierno no presentó el proyecto de la obra, que pretendía usarla como un instrumento propagandístico en la presente elección y que hay pifias, tales como no explicar por qué la Secretaría del Transporte está a cargo de un medio tiene absolutamente una naturaleza lúdica.