Delincuentes, cerrados y resentidos: Avelina Lésper sobre grafiteros tras debate en la CDMX

Este fin de semana el Museo de la Ciudad de México fue sede del debate que se llevó a cabo entre grafiteros y críticos de arte que desencadenó una gran discusión en medios de comunicación y redes sociales por la confrontación de ideas dentro y fuera del museo.

Al terminar la charla, Lésper recibió un pastelazo en la cara como parte de un performance (acción artística) que fue justificado por el gremio como una respuesta a sus críticas mordaces, discriminación, clasismo y a calificar como “nacada” a los artistas urbanos que se dedican al graffiti.

El pasado 11 de julio, la también historiadora encontró un graffiti en el cual se leía: Avelina Lésper me la pelas. A través de su blog personal, publicó una imagen posando junto al mismo y convocó al autor a manifestarse para abrir un diálogo, posteriormente lanzó la convocatoria públicamente a través de la radio y en conjunto con el Museo de la Ciudad de México.


“Se busca al autor de este graffiti ubicado en la calle 4 Poniente esquina Periférico Sur en la Ciudad de México, a unos metros de la sala de conciertos Ollin Yoliztli. La calle y el área en general están intervenidas por distintos graffitis, invito a los autores que tengamos un diálogo acerca de cuál es la finalidad de estas pinturas y sobre las diferencias de calidad entre ellas, en qué limite esto puede ser arte urbano o simple vandalismo. Si se ponen en contacto podemos ver en dónde mantenemos esta conversación abierta con todos los que pintan en los muros de la ciudad.”

José Saúl Eduardo López, alías Neon, fue el primer grafitero en responder a la convocatoria de Lésper diciendo que estaba dispuesto a dialogar, no para defender el graffiti como arte, sino para dignificarlo y aclarar que no es un delito ni una “nacada”.

El 31 de julio varios grafiteros lanzaron un comunicado a la opinión pública, firmando anónimamente como Escritores de graffiti, rechazando el diálogo por varias razones, entre ellas relataron que la crítica de arte desde un principio había menospreciado el graffiti denominándolo como “un acto vandálico, de sub normales y sub pensantes”, demeritando el análisis artístico de un graffiti y así cerrándose al verdadero diálogo.

A través de un enlace telefónico para el programa radiofónico “Dispara, Margot”, la historiadora reveló el viernes pasado que los verdaderos autores del proyecto para pintar ese muro fueron estudiantes de antropología y sociología de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, ejecutado a través de los grafiteros Mufu y Neón, quienes tampoco asistieron al encuentro. Asimismo, aseguró que el diálogo se realizaría de igual forma en el museo, a pesar de que estos personajes en un principio habían confirmado su asistencia y luego se retractaron.

Tras varias semanas de una guerra de declaraciones que se hizo viral en redes sociales y que tuvo difusión en los programas de radio en los que Lésper colabora, el sábado 4 de agosto se realizó el diálogo con el auditorio del Museo de la CDMX abarrotado. Al encuentro asistieron la crítica de arte, Eblem Santana y Guillermo Heredia (conocido como S.R Niuk en el mundo urbano). Durante más de una hora se llevó a cabo el intento de un diálogo que terminó por ser ríspido y lleno de interrupciones; durante las intervenciones de Lésper se escuchaban chiflidos y gritos.

Al finalizar la charla, Avelina Lésper se dirigió inmediatamente a las cámaras de Milenio Televisión, quienes la aguardaban para obtener una declaración de lo sucedido minutos antes, al mismo tiempo dos mujeres cuya identidad se desconoce, la enfrentaron preguntándole “¿a qué le tienes miedo?” mientras le jalaban el cabello. Sin concluir la entrevista salió por la puerta principal del museo y mientras buscaba su auto se acercó un performancer y le aventó un pastel en la cara. Ante lo sucedido, un hombre la escoltó al baño del estacionamiento donde esperarían a que la gente se dispersara para posteriormente reitarse.

Esa misma tarde, a través de un enlace telefónico para el mismo portal de noticias –Milenio TV-, Lésper relató su versión de los hechos y atizó nuevamente a los artistas urbanos descalificándolos y catalogándolos de delincuentes, cerrados y resentidos. “Ese es el resultado de hablar de graffiti en esta ciudad […] nada que implique esta violencia puede llamarse arte”, afirmó.

“¡Fui a demostrarle a todos esos gritones que yo, Avelina Lésper, no se la pela a nadie!”

Ese mismo día por la tarde, el hashtag #AvelinaLesper se hizo tendencia nacional en Twitter. Con opiniones polarizadas sobre el acto del que fue protagonista la crítica de arte, algunos usuarios defendieron a Lésper y otros defendieron el acto; algunos otros usuarios la criticaron por haberse convertido en lo que ella más aborrecía, una figura popular, un ícono pop y la protagonista de un performance.