Delegado de Sedatu, responsable de que Lastiri esté atorado en el tercer lugar de la lucha por el Senado

Alguien que en los últimos días la está pasando muy mal es el delegado de la Sedatu en Puebla, Juan Manuel López Arroyo, pues en el PRI todos lo voltean a ver como el principal responsable que la campaña de su jefe, amigo, cómplice, Juan Carlos Lastiri Quirós, simplemente no despega y se encuentra en un penoso tercer lugar de la contienda por el Senado.

López Arroyo llegó a Puebla a principios de 2017, a hacerse cargo de la delegación de Sedatu, con el propósito de crear una coordinación de representaciones del gobierno federal que tendrían como tarea prioritaria el construir a favor de Juan Carlos Lastiri una base de comités de apoyo electoral, que en ese entonces se pensaba que serviría para convertir al segundo de ellos en candidato a la gubernatura.

Cuando a medidos de ese año surgió el Movimiento Decisión Puebla 2018, mediante el cual Lastiri exigía que el candidato del PRI a la gubernatura se eligiera por consulta a la población abierta, los eventos masivos que encabezó el entonces subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Sedatu fueron armados fundamentalmente con beneficiarios de los programas federales.


Por eso dicho movimiento nunca fue captado por el Comité Ejecutivo Nacional del PRI como una rebelión de las bases priistas contra la imposición de candidatos, porque su estructuración era artificial, no había militantes priistas verdaderamente pidiendo el cambio de reglas en el tricolor, sino en realidad eran mujeres y hombres de estratos pobres que acudían a esas convocatorias para no ser excluidos de la ayuda social.

A eso se debió que el Movimiento Decisión Puebla 2018 –en el que siempre estuvo presente como orquestador Juan Manuel López Arroyo– pasó sin pena ni gloria.

Sin embargo, le sirvió a Juan Carlos Lastiri para venderse ante la dirigencia nacional del PRI y el ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, como quien podía en el estado de Puebla movilizar a favor de los intereses del tricolor a las familias beneficiadas por la política social de la federación. Esa condición fue la que finalmente le permitió alcanzar la candidatura al Senado.

Como parte de esa idea, se le encomendó a Lastiri ser el encargado de movilizar a los beneficiarios de los programas de vivienda, de apoyo alimentario, de becas escolares, de atención a las personas de la tercera edad, de aumento de la producción de granos  y de mejorar el desarrollo en comunidades indígenas a favor de la campaña de Enrique Doger, el candidato priista a la gubernatura.

El problema de esa comisión es que en los 22 días de campaña que lleva la contienda federal por el Congreso de la Unión, los índices de popularidad de Juan Carlos Lastiri simplemente no despegan y no se nota el apoyo de la gente, que supuestamente se obtendría por la manipulación de los ciudadanos que reciben beneficios económicos, alimenticios o de otra índole de parte del gobierno federal.

Se dice que la mayoría de los actos de Lastiri se siguen llenado con los beneficiarios de la política social federal, sobre todo de Prospera, pero eso no significa que los asistentes vayan convencidos de que el priista es la mejor opción para ganar una senaduría o simplemente ya no creen en el PRI.

Más allá de que los malos números de Lastiri se expliquen por el antipriismo galopante que se registra en todos los rincones del país, muchos voltean a ver como responsable de que el aspirante al Senado no avance al delegado de la Sedatu.

Ya que en varios municipios se ha detectado que son los panistas los que estarían lucrando con los programas federales para condicionar el voto a favor de los candidatos de Acción Nacional.

Hace unos días, en las páginas de La Jornada de Oriente se documentó que en Cuetzalan, un municipio gobernado por el panista Óscar Paula Cruz, unos 3 mil paquetes de ayuda para vivienda, de los llamados Cuartos adicionales, se están utilizando para condicionar a cientos de familias indígenas que si no gana el blanquiazul les van a quitar los recursos de dicho programa o que no se los van a entregar.

Ese programa fue creado por la actual titular de la Sedatu, Rosario Robles Berlanga, con el propósito de combatir el hacinamiento entre familias pobres y con ello reducir la violencia sexual en el ámbito familiar.

Por eso se les dice “cuartos rosas”, pero en Cuetzalan y otras partes del estado, los ediles de plano los han pintado de azul y blanco, los colores emblemáticos de Acción Nacional.

Los pobres resultados que está obteniendo Juan Carlos Lastiri sin duda son resultado del rechazo generalizado que existe contra el PRI y que es un persona sin carisma, sin popularidad.

Pero también en el PRI se considera que fue malo el trabajo de Juan Manuel López Arroyo. Que su labor político–electoral deja mucho que desear. Que las familias que están anotadas en los padrones de la política social no están jalando con el tricolor.

Juan Manuel López Arroyo siempre ha acompañado a Juan Carlos Lastiri en empresas políticas y de negocios, desde que el segundo de ellos fue alcalde de Zacatlán.