Deja actividad minera en Ahuazotepec y Zacatlán polución y deforestación

La actividad extractiva de feldespatos en los municipios de Ahuazotepec y Zacatlán está causando problemas de contaminación de mantos acuíferos y la deforestación de más de 800 hectáreas de bosque en los últimos 10 años, denunciaron integrantes de organizaciones civiles de estos lugares, como el Comité de Protección Patrimonial y Preservación Ambiental.
Las empresas señaladas como responsables de esta actividad son Feldmex, de capital italiano, así como la filial del Grupo Monterrey, Materiales y Materias Primas de Ahuazotepec, que carecen de permisos de operación municipales, pero cuentan con un Manifiesto de Impacto Ambiental otorgado hace un año por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), indicó Daniel Cuevas, uno de los integrantes de este comité.
A un año de que la Semarnat autorizó este manifiesto a Felmex con el número 21PU2011FD009, para la extracción de feldespato durante los próximos 15 años en un predio de 5 hectáreas del rancho Velázquez, en Zacatlán, la empresa ya dejó un hoyo de casi 2 kilómetros de largo y unos 50 metros de profundidad.
Esta mina a cielo abierto está a un costado de la laguna de Atexca, así como de la carretera Tlaxco–Tejocotal, y de acuerdo con las quejas que han expresado varios pobladores de comunidades como La Estación, existe contaminación de suelos, campos agrícolas y manantiales con los desechos de feldespato y sílice.
En el caso de los manantiales que surten los ríos subterráneos Tenejac y Chula Vista, éstos ya están tapados por arena.
De acuerdo con el documento “Panorama Minero en Puebla”, elaborado en 2010, en Puebla se producen anualmente unas 371 mil toneladas de feldespatos, con un valor en el mercado superior a los 194 millones de pesos, y tan sólo 25 por ciento de esa producción fue procesado por Materiales y Materias Primas de Ahuazotepec.
El feldespato, tanto potásico como sódico, se compone de minerales comúnmente usados en la industria para la producción de vidrio y cerámica, y los principales productores del mundo son Italia, EU, Turquía y Tailandia. En España y Perú han surgido movimientos sociales de rechazo a esta industria extractiva, debido a los daños que ocasiona a los ecosistemas y a la agricultura, principalmente por el manejo de desechos.
En esta mina a cielo abierto de Zacatlán, según las estimaciones del comité ambientalista de este municipio, se estarían produciendo unas 5 mil toneladas de feldespato al mes; el trabajo de esta mina es de 24 horas al día.
Una tonelada de feldespato se extrae a partir de dos toneladas de rocas, por lo que el resto es desechado en los predios cercanos, lo mismo que los materiales químicos para la pulverizar y lavar la roca de donde se obtiene el producto.
El Manifiesto de Impacto Ambiental prevé que la empresa aplique un plan de reforestación en la zona, que durará cinco años a partir de que culmine el periodo de extracción, pero los pobladores se preguntan dónde podrán ser plantados los árboles si la mina está dejando estos enormes cráteres.
De acuerdo con los datos periodísticos del portal Radio Expresión, de Huauchinango, el ayuntamiento de Zacatlán ignora que estas empresas tengan permisos de funcionamiento y cambio de uso de suelo para la extracción del material.
El ayuntamiento de este lugar reconoce que donde se realiza el lavado del feldespato están ubicados los manantiales que abastecen a las comunidades de Nanacamilpa, Metepec y Las Lajas, así como a la propia ciudad de Zacatlán, que han visto reducida la cantidad de agua que las abastece.
La laguna de Atexca ahora luce de color café y gris por la presencia de la arcilla de desecho de la mina, mientras que en esas comunidades los pobladores han comenzado a presentar problemas respiratorios que antes no tenían, culpando a la actividad minera de esta situación.