De manera positiva, el DocsPuebla obliga al espectador a encontrarse con el cine documental

La segunda edición del festival se realiza hasta el 18 de agosto en el Tea-tro de la Ciudad, el CCU, el Teatro Universitario Ignacio Ibarra Mazari y la Casa Presno de la UAP ■ Abraham Paredes

En un sentido positivo, el DocsPuebla es una manera de “forzar” y “obligar” a los espectadores a encontrarse con el cine documental, el cual no solo es un reflejo de la realidad, sino que se apuesta a ser también una interpretación de ella, a través de los ojos de cada realizador.

En ello, reparó Iván Contreras, programador y co director de esta muestra que, en su segunda edición se realiza hasta el 18 de agosto en el Teatro de la Ciudad, el Complejo Cultural Universitario (CCU), el Teatro Universitario Ignacio Ibarra Mazari y la Casa Presno de la UAP.

Integrado por una selección de 25 proyecciones de entrada libre, dos funciones especiales y 11 documentales, el DocsPuebla comprende las secciones Miradas de nuestro mundo, con temáticas como la crisis de inmigración, derechos LGBTTTI y narcocorridos en Honduras, entre otros, además de Hecho en México, donde competirán seis documentales mexicanos por el Premio del público, con historias como Las Patronas, el movimiento chicano, la sobrevivencia de un hombre en el desierto mexicano y la reconstrucción de una comunidad mexicana a raíz de la guerra contra el narcotráfico.


La noche del lunes 13 comenzó este esfuerzo coordinado por Inti Cordera, con la proyección de Donkeyote (España, 2017) de Chico Pereira, una historia sobre Manolo, un hombre que, sin obedecer las advertencias de su doctor, realizará una caminata en Estados Unidos de 3 mil 500 kilómetros por el Sendero de las lágrimas, al lado de su inseparable burro.

En Puebla, la versión del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsMX) constituye un esfuerzo de mostrar cine documental mexicano contemporáneo y cine iberoamericano. Con ello, como expuso Iván Contreras, se apuesta a la descentralización de los proyectos culturales a la par de dar impulso a la formación de nuevos públicos más reflexivos y críticos.

“El documental mexicano está en una etapa interesante que crece a nivel de lenguaje y de la forma de contar historias”, mencionó el director del programa Cinefilia, un área de difusión del cine del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla.

Agregó que el documental, como género cinematográfico, ha servido para encontrar nuevas herramientas de narración: lo mismo presentándose como una suerte de ensayo o aquel que es más formal en el sentido estricto, basado en la entrevista. Contreras abundó que, precisamente, entre uno y otro lugar los realizadores del cine documental están “jugando con el lenguaje”.

En ese sentido, señaló que Rodolfo Castillo, programador del DocsPuebla, buscó mostrar esa manera lúdica que tiene el cine documental contemporáneo.

“Lo que nos interesa es que el espectador se vaya acostumbrando a ver documental, enterándose de estas nuevas narrativas para que éstas se vuelvan parte de un cine cotidiano”, confió Iván Contreras.

Ello, completó el funcionario municipal, porque la mayoría del público afín al cine solamente están acostumbrados a un solo género y a un solo lenguaje: aquel dictado desde los “blockbuster”, es decir, aquel que es considerado el cine “taquillero” que es resultado de un alto presupuesto y de grandes producciones.

Comparó, por tanto, que el cine documental “es un riesgo y a una invitación a que intelectualmente nos atrevamos a entrar en el juego del realizador y a ver nuestro cine que va más allá a la cartelera comercial”.

Destaca que la segunda edición de DocsPuebla incluye, en el renglón de Proyecciones especiales, a la cinta Los niños (Chile, 2016) de Maite Alberti, sobre la historia de un grupo de personas con Síndrome de Down que, ya en su edad adulta, buscan ser reconocidos en su independencia. Dicho filme será proyectado en la función de clausura el sábado 18 de agosto a las 20 horas, en el Teatro de la Ciudad.

En la sección Hecho en México, en cambio, se han seleccionados los filmes Juan Perros, de Rodrigo Imaz, sobre la historia de este hombre que decide vivir con su propia filosofía humilde y radical; La cocina de Las Patronas de Javier García, quien narra el quehacer de estas mujeres que cocinan para regalar comida a los migrantes que viajan en La Bestia; y Los ojos del mar (2017) de José Álvarez, sobre Hortencia, una mujer de Tuxpan que, de viaje por el mar, busca recuperar los recuerdos de un naufragio.

Asimismo, se incluyen Me llamaban King Tiger de Ángel Estrada, Recuperando el paraíso de José Arteada y Un exilio: película familiar de Juan Francisco Urrusti; la primera sobre Reies López Tijerina, un hombre que sobrevivió a varios intentos de asesinato como líder del movimiento chicano; la segunda en torno a la forma en que una comunidad indígena trata de sobrevivir a la violencia provocada por el narcotráfico; y la tercera en torno a las historias de familia del realizador, cercano al exilio español.

Mientras que en Miradas de nuestro mundo, un “collage de culturas, lenguas, costumbres y razas”, la programación incluye los documentales El cuerno (Bélgica, 2017) de Frederik Jan Depickere; Entre los hombres de bien (Brasil, 2016), de Caio Cavechini y Carlos Juliano; Olancho (Honduras, 2017) de Chris Valdes y Ted Griswold; Pizzaro (Colombia, 2016) de Simón Hernández; y Radio Kobani (Países Bajos, 2016) de Reber Dosky.

La programación puede consultarse en http://docsmx.org/puebla/programacion/