De las jaulas de infantes al genocidio en Centroamérica

Pocas regiones del mundo han estado tan dominadas por una gran potencia como Centroamérica

Noam Chomsky

Las noticias de las últimas semanas respecto a la separación de los menores de edad migrantes de sus padres también migrantes ilegales en Estados Unidos de América pudiera ser la punta del iceberg de la triste, dramática, terrorífica historia de los últimos sesenta años de Centroamérica. En tanto los medios de comunicación ponen atención a la inhumana separación que se hace de los menores de edad, nadie voltea a lo que está sucediendo todos los días en los países de Centroamérica –en particular, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua–. Para los interesados de estos hechos basta con leer las obras de Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, y de Noam Chomsky, Cómo Funciona el Mundo, como para tener un conocimiento claro de lo que ha sucedido al Sur de nuestro país, pues desafortunadamente (atendiendo a la instrucción oficial y a las políticas públicas) estamos educados a no mirar hacia el sur, sino únicamente al norte. Por ello, hemos olvidado y, más que eso, despreciado a los países de Centroamérica.


Y prueba de este despreció es lo que está sucediendo con estas separaciones y puestas en jaula a los infantes en Estados Unidos de América, pues solamente nos preocupamos por esos hechos atroces, pero no vemos los hechos que originan esta situación inhumana, a saber, todo lo que sucede en los países de Centroamérica que han sido verdaderamente el patio trasero de nuestro vecino del norte. Basta con dar un repaso a los hechos que se han suscitado en estos últimos años en esos países centroamericanos, en donde observaos ejemplos vivos de desplazamiento forzado y desaparición de personas, genocidios, pérdida de grupos indígenas –basta saber lo que sucedió en la región de donde es originaria la guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nóbel de la paz–, así como el deterioro y contaminación a las selvas, tierras, lagos en esta región de América por la permisión de la explotación, hecha, principalmente, por las empresas estadounidenses que se han situado en esos lugares. Una irrupción a tal grado que hemos observado cómo esas empresas, auspiciadas por las embajadas de Estados Unidos de América, han incluso organizado golpes de estado derrocando presidentes cuando estos no acatan los mandatos que les permita seguir explotando y deteriorando el medio ambiente de esos países. Extrañamente, por todos estos hechos, nadie se pregunta ¿cómo hay migración? Si es que no hay oportunidades, digamos ya no de trabajo en esos países, sino, por lo menos, de mantener la vida.

Ejemplos de esa desgracia son muchos. A causa a esa situación en esos países, asociaciones de campesinos, maestros, sindicatos, organizaciones parroquiales terminaron en grupos armados y guerrilleros; lo que, entre otros sucesos, provocó la muerte de dos mil personas en El Salvador en la región denominada el Mozote, caso que llegó a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos y que condenó a dicho país por la muerte de tantas personas, con la supuestamente justificación de combatir a guerrilleros. También está lo que permitió Violeta Barrios vda. de Chamorro, presidenta de 1990 a 1996 en Nicaragua, que perdonó la deuda que tenia Estados Unidos de América con el gobierno de ese país, debido a la indemnización que tenía que pagar por la contaminación que provocó en esas tierras o, bien, la contaminación con sosa cáustica en el lago de Managua por la empresa estadounidense Penwalt que produce cloro, como también todo lo que provocó la empresa agrícola estadounidense United Fruit Company en Guatemala, que incluso auspicio golpes de Estado en contra de presidentes que no permitían el libertinaje que requerían en los campos guatemaltecos para sembrar principalmente plátano. Otro ejemplo es la implementación de granjas en Guatemala en las décadas de los 70 y 80 donde posteriormente exportaban a menores de edad que en esos lugares eran “esterilizados” para los trasplantes de órganos que se requerían en Estados Unidos de América. Con todos estos sucesos que se han presentado en tierras de Centroamérica, desde luego que –con el respeto que se merece la situación– la separación de los menores de edad de sus padres migrantes no es nada en comparación con todo lo que ha ocasionado ese país y sus empresas en esa región tan afectada, explotada y dominada. Por ello es que sería conveniente, ahora que tantas voces se levantaron en contra de esas medidas del gobierno estadounidense, que se aproveche la oportunidad para reclamar lo que sigue sucediendo en Centroamérica. Ahora bien, la forma en que se puede resolver no es con buenos propósitos, sino con un cambio radical en este sistema liberal para las empresas y de opresión para el ciudadano centroamericano. Así, ¿él problema es Estados Unidos de América en Estados Unidos de América o Estados Unidos de América en Centroamérica y en el resto del mundo?