De jueces a magistrados… ¡un clamor!

Para los y las juezas poblanas.

Ustedes saben para quienes no.

 


Quien no recuerda que en la campaña para la gubernatura del estado, RMV anunció con bombo y platillo que, haría de nuestro poder judicial un poder de vanguardia, en el que el justiciable tendría la certeza y garantías de que, específicamente los magistrados del TSJ no solo gozarían de probidad[m1] y honradez, su moral y ética profesionales serían intachables y para ello  presentaría ternas debidamente escogidas con los nombres de quienes serían dignos magistrados del TSJ, para que el Poder Legislativo (lamentablemente subordinado y sometido a sus órdenes y mandatos), eligiera al mejor de aquellos que las integraran, juristas incuestionables. ¡Flaco favor nos hizo! El pago de favores, las prebendas y las sucias manos y opinión de Juan Pablo Piña (encargado de examinar a los aspirantes), dieron al traste con la esperanza de los poblanos, y así entronizaron a teleñecos, lelos, e ignorantes en la ciencia del derecho con las manos manchadas por la corrupción dado sus precedentes en otros cargos públicos, con el agregado de convertirse en personeros del mal vendiendo su alma y dignidad.

Por ejemplo, resulta increíble que haya sido propuesto y posteriormente ocupado la noble tarea de magistrado el ex juez, significado por corrupto e ignorante Alberto Miranda Guerra, como pago a cambio de su docilidad en favor de sus nuevos amos (los Piña señor y junior y el gordo Márquez), qué decir de Roberto Grajales Espina, quien estuvo inmerso en el negocio de MMA junto con Paredes Moctezuma, y se convirtió en el impulsor del voto en favor de esta grosera concesión que repudié en voz alta una y otra vez frente a mis compañeros diputados en la LV Legislatura del Congreso del estado, en la que el sicalíptico, otrora secretario de Gobernación, Carlos Arredondo, negoció con la mayoría de los diputados el voto de marras por “tres melones de pesos per cápita” (los reporteros que cubrían el congreso lo saben). Finalmente, el que el que esto escribe y mi hermano Ernesto Ramírez, con el apoyo de Enrique Doger, entonces presidente municipal de esta capital, litigamos y ganamos el juicio contra la empresa francesa (Citelum), disfrazada de nacional, y con ello evitamos que los capitalinos tuvieran que pagar 7 por ciento en el alumbrado público, escondido subrepticiamente en el recibo del predial.

Cómo olvidar “el regalo navideño” que consistía en una camioneta de lujo por parte del gobernador Melquiades Morales a todos los diputados de la LV. ¿Testigos? Los periodistas y reporteros del congreso a quienes les comuniqué lo antes narrado y ante quienes di una rueda de prensa en el salón privado donde se hacían las reuniones, lugar en donde a más de uno se le escapó una lágrima al ver frustrada la maniobra gubernamental para doblar sus conciencias, entonces, ningún diputado pudo gozar del generoso “gift” adquirido con el dinero de los poblanos. ¡Qué asquito!

Siguiendo con el tema, y mencionando a estos dos mindundis que despachan como magistrados sin merecerlo, por ser los más relevantes de la atrocidad cometida por el anterior gobernador RMV y que culminó con la prostitución de la justicia en este Estado.

Debo recordarles como una anécdota chusca, que el entonces diputado Roberto Grajales Espina, digno integrante del P.U.P. de Hermenegildo Torres, de naturaleza esférica, apoyó el proyecto de ley del amor y la amistad; la creación de una ley para producir moneda en Puebla. ¡Increíble!, ¿no les parece? Este hombre del cuchillón judicial despacha como magistrado del TSJ, ¡cosas veredes Mio Cid que farán fablar las piedras!

Hoy se retiran dos magistrados, el uno excelente jurista de reconocida probidad ética y moral, me refiero a David López Muñoz, el otro totalmente lo contrario, me refiero Manuel Ríos Torres, compañero de Sala de dos damas a quienes respeto, pero de la ciencia del derecho están igual que los dos primeros, también propuestas al Congreso en pago de facturas y sin ningún merecimiento.

Señor gobernador, no cometa las mismas atrocidades que su predecesor, respete al Poder Judicial, usted sabe del afecto, cariño y amistad que une a nuestras familias, por el bien de Puebla, la justicia y los justiciables, voltee su mirada a jueces y juezas con merecimientos de sobra para ocupar tan noble tarea, no entronice en su terna futura que próximamente habrá de dirigir al Congreso a pseudos juristas cuya divisa sea la recomendación, el compromiso o el pago de favores. No menciono a quienes merecen ser incluidos en sus respectivas ternas y que con el pico y pala de la honestidad y sus vastos conocimientos en materia jurídica han trazado un camino para alcanzar una legítima aspiración, la de integrar una sala del tribunal superior de justicia.

No necesita usted buscar con lupa a quienes como juzgadores de muchos años han dado muestra de ética valentía, honradez, y capacidad jurídica in extremis. De hacerlo, créame que las improntas de nuestra carta magna en materia de tutela judicial y de la prontitud y expedites al darla, nivelará un poquito a algunos de los que se quedan, muy malitos por cierto, basta con decir que tres magistrados de Sala Penal a quienes aprecio como personas –que no como juristas– recientemente confundieron un auto de formal prisión con un fallo que decreta a la extinción de la acción penal por prescripción, las constancias hablan por sí solas, ¿corrupción?, ¿ignorancia?, ¿consigna? Yo me inclino por la segunda.

Para finalizar, quiero decirle al amigo, no al gobernador, que esta entrega no es gratuita, no lo es, sólo responde al clamor de abogados postulantes indignados por la panda de magistrados a los que hice referencia en esta entrega. Lo digo sin acritud, ¡pero lo digo!