Cuentan y cuentan mucho

Cartas a Gracia

Sin embargo, Gracia, al margen de las mujeres pertenecientes a la clase política o al gremio magisterial, cuando recupero los datos y las fuentes que consigno en esta carta, me salta a la memoria de frase “origen es destino” en la que tanto insiste Gil Antón, cuando explica el origen de las desigualdades sociales y sus consecuencias. Una de ellas la refieren a la escolaridad: a mayor escolaridad menor tasa de natalidad; las mujeres que no cuentan con escolaridad tendrían en promedio cuatro o más “hijos nacidos vivos”; las que cuentan con primaria solo 3.4; las que cursaron secundaria, 1.5, y las que tienen estudios superiores 1.Las mujeres también cuentan y tan cuentan, Gracia, que detentan casi 1 de cada dos posiciones en el Congreso de la Unión. El 48 por ciento de las diputaciones federales, y el 49 por ciento de las senadurías se encuentran en manos de mujeres (244 y 63, respectivamente). Lo mismo sucedería en 14 legislaturas locales que se encontrarían en igualdad numérica, pero detentarían la mayoría del Congreso local en nueve entidades (El Sol de México). En la docencia que es tu ámbito de trabajo, las mujeres también cuentan y cuentan mucho; de acuerdo al Inegi, seis de cada 10 docentes de educación básica son mujeres; el 62 por ciento de total y uno de cada dos en media superior también son mujeres (48 por ciento); aunque la situación sea inversa en educación superior, nivel en el que su participación alcanzaría a dos mujeres de cada cinco personas. “En México, en el cuarto trimestre de 2014, la población ocupada en la enseñanza ascendió a 1, 599, 727 personas, de las cuales 998 957 son mujeres y 600 770 hombres, siendo su distribución 62.4 y 37.6%, respectivamente” (http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/maestro0.pdf.).

Otra causa que origina la desigualdad se referiría a la calidad con la que se prestan los servicios educativos. En nueve de cada 10 escuelas de educación preescolar indígena, la directora o el director se desempeñan también como maestro de grupo; sucede lo mismo con ocho de cada 10 escuelas primarias de educación indígena. De los 10 102 “Centros de Primaria Indígena” en, por lo menos, 7 855 de ellos, las maestras y maestros atienden entre 2 y 6 grados escolares diferentes cada uno. Otro botón de la calidad con la que el Estado presta el servicio en las escuelas de las zonas indígenas, Gracia, se reflejaría en que 22 por ciento de los preescolares  (Centros de Preescolar Indígena) y 32 por ciento de las primarias de referencia cuenta con equipo de cómputo, de los que en el primer caso, 20.46 por ciento de las existentes se encuentra descompuesto y en el segundo la cifra en el mismo rubro, asciende a 28.32 por ciento del total.


Retomaré los datos que te carteara la semana pasada, cuya fuente nos remite en un tema que nos es común –el de la educación–, a estudios elaborados por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y por el Consejo Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CNDPI). Del total de personas que habitan en algún pueblo originario de México (12 250 947), 51.1 por ciento son mujeres (6 146 4799), proporción que se reproduce ligeramente al alza, entre los hablantes de lenguas indígenas y que les ubica dos décimas arriba (51.3 por ciento), porcentaje que equivaldría a 3 786 673 (Mujeres indígenas, datos estadísticos en el México actual, CNDPI). El CNDPI nos recuerda Gracia, que “existen 7 millones 382 mil 785 personas mayores de tres años de edad hablantes de lenguas indígenas HLI” y de ellas 3 786 673 son mujeres, 51.3 por ciento de ese total.

Los números de referencia establecen que del total de la población etiquetada como indígena, deberían asistir a la escuela uno de cada tres personas menores de 17 años, 31.8 por ciento del total (3 900 000 en números cerrados). Sin embargo, no sucede así. Las cuentas oficiales muestran que, aunque asisten al preescolar poco más de seis niñas y niños de cada 10 de quienes deberían cursarlo (753 000), 272 686 aún no lo hacen. Al preescolar indígena asiste un 63.8 por ciento de niñas por un 63.2 por cientode niños con un predominio de tan solo 6 décimas a favor de las primeras. El índice de asistencia al preescolar indígena –obligatorio desde 2002– es inferior en un 2 por ciento al de la asistencia de niños y niñas de las zonas urbanas.

El 94.4 por ciento de los 2 362 809 niñas y niños “indígenas” que deberían cursar estudios de educación básica (primaria y secundaria), asisten a la escuela poco más de 9 niñas y niños de cada 10 (2 362 809); empero acuden 0.2% menos niñas que niños (94.3 por ciento y 94.5 por ciento), porcentajes ligeramente inferiores (en casi 2.5 por ciento) frente al comportamiento de niñas y niños en zonas urbanas. A mayor edad, la tasa de escolaridad disminuye, Gracia como lo demuestran las publicaciones de referencia. No obstante, datos proporcionados por el estudio Niñas y Niños fuera de la Escuela de Unicef señalan que en 2015 “538,920 niños, niñas y adolescentes en edad de cursar la educación secundaria (12 a 14 años) no asistía a la escuela, lo que constituía 8.3 por ciento del grupo de edad respectivo”; cuestión  que se agrava al cursar la educación media superior de la que se encuentran excluidos “casi 2.2 millones de adolescentes”  (https://www.unicef.org/mexico/spa nish/UNICEF_NFE_MEX.pdf).

La UNICEF–INEE destacan que mientras que el porcentaje de asistencia de la población total a la educación media superior equivaldría al 74.8 por ciento (tres de cada cuatro), la de los pueblos originarios y hablantes de lenguas indígenas, se establecería en 65.2 por ciento y 58.2 por ciento, poco más y poco menos de tres de cada cinco, respectivamente. Otro de los rubros que habría abordado en la carta que te escribiera la semana pasada Gracia, se refería a la tasa de analfabetismo que aquejaría a quienes siendo mayores de 15 años, no saben leer y escribir. Te recordarás que, mientras que las estadística oficiales establecen que 4.2 por ciento del total guarda esta condición a nivel nacional, en los pueblos originarios afectaría a 17.8 por ciento de sus habitantes, porcentaje que se incrementa en 4.4 puntos porcentuales más para alcanzar una tasa de 22.2 por ciento en mujeres; cuestión que significaría que en promedio, uno de cada 5 mujeres no sabe leer ni escribir en español.

Agradezco que hayas sugerido el tema de la educación indígena en general, y de las mujeres en particular para aderezar nuestras conversaciones escritas.