Corrupción y torpezas

Tiene razón Peña Nieto, no todo es corrupción, también hay demasiadas torpezas. Hay reducción en el presupuesto de educación y ampliación en el de marina.

Por fin, en algo tiene razón el presidente Peña Nieto, no todos los problemas del país se deben atribuir a la corrupción, otro tanto, no menor, de nuestros problemas proviene de las torpezas de los funcionarios gubernamentales; por ejemplo, en el proyecto de presupuesto para 2018, elaborado por José Antonio Meade, puede observarse que el gasto destinado a la Secretaría de la Defensa Nacional tiene un aumento de 11.9 por ciento; a cambo a Educación se le reducen los recursos en 1.9 por ciento; por otra parte, mientras a la de Secretaría de Marina se le aumentan los recursos en 14.1 por ciento, los destinados a la salud disminuyen 4.7 por ciento; el caso de Cultura es dramático, pues se los recursos que se le asignan se reducen 10.5 por ciento, es decir, se perfila un país militarizado con poca educación, salud y cultura. (David Márquez Ayala, “Reporte Económico”, La Jornada, lunes 25–9–17, p. 32.).

Otros rubros que disminuyen son Medio Ambiente y Recursos Naturales (–2.1 por ciento); Desarrollo Social (–3.6 por ciento) y, una de las torpezas mayores, al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) se le reducen sus ya de por sí menguados recursos en 4.9 por ciento. Curiosamente, a los organismos reguladores, supuestamente encargados de frenar la voracidad del capital privado, como es el caso de la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, se les reducen los recursos públicos en 22.4 y 22 por ciento, respectivamente. Todo esto, sin duda, define el perfil de un gobierno de pesadilla del cual no podemos esperar más que ya concluya.

Son muchas las torpezas gubernamentales, pero no solo de la Federación; torpeza es, por llamarla de algún modo, la brutal represión emprendida por Silvano Aureoles, perredista que gobierna Michoacán por encargo de Peña Nieto contra los jóvenes estudiantes de la Normal de Tiripetío. Aureoles actúa como lo haría cualquier gobernador emanado del “nuevo PRI”.


Torpeza también es abrir de manera absurda las candidaturas “independientes”, que a nadie engañan y parecen más bien negocio privado. Imagínese si finalmente se acepta la participación de los 78 aspirantes que cumplieron los requisitos iniciales (fueron 86 quienes se inscribieron, pero la candidatura de 8 fue declarada “improcedente”), el INE autorizó un tope de gasto, tan solo para reunir las 866 mil firmas requeridas para el registro definitivo, de 33.6 millones de pesos a cada aspirante, es decir, se erogarían 2 mil 620 millones de pesos, cifra superior a los demonizados partidos políticas que, en conjunto recibirán, 2 mil 148 millones de pesos para su campaña electoral de 2018. En fin, kafkatitlán en pleno para lo que gusten y manden.

Para concluir, vale mencionar como torpeza haber nombrado a Luis Videgaray “aprendiz de canciller”, cuya curva de aprendizaje se prolonga y no ha podido aprender que pueblos como el catalán tienen derecho a la autodeterminación; como también lo es, la propuesta del PRI de eliminar el subsidio público a los partidos políticos. De concretarse esta barbaridad, que tanto gasta a la derecha y al capital privado, se estaría permitiendo la intromisión de intereses privados en las decisiones legislativas y de gobierno.

Tiene razón Peña Nieto, no todo es corrupción, también hay demasiadas torpezas.