Desiste el Congreso de vender el ex hospicio de Puebla ante las protestas

FOTO: esimagen / Ramón Sienra

Los diputados en funciones del Congreso de Puebla desistieron de autorizar la enajenación de la Casa del Niño y ex hospicio del estado, catalogada como monumento histórico, tras las múltiples protestas que se registraron esta semana contra la privatización del patrimonio público de la entidad.

Francisco Rodríguez Álvarez, integrante de la Comisión de Hacienda y Patrimonio Municipal, corroboró que será la próxima Legislatura –con mayoría de Morena— la que determine si procede la venta.

El inmueble en cuestión se ubica en el número 710 de la Avenida Reforma y de acuerdo con el diputado electo de Morena, Héctor Alonso Granados, el gobierno de Puebla invirtió 40.4 millones de pesos en su rehabilitación y remodelación durante la administración pasada de Rafael Moreno Valle Rosas.


La solicitud para la enajenación de esa propiedad la presentó el gobernador Antonio Gali Fayad el lunes pasado, en medio de acusaciones de que se pretendía favorecer con la venta a una cadena hotelera.

“Aquí argumentan que sale muy caro restaurarlo y que es mejor venderlo a alguien, a algún empresario, la idea es construir un hotel boutique”, denunció la diputada Nayeli Salvatori Bojalil en conferencia de medios en el Senado de la República, minutos antes de que Franco Rodríguez confirmara que no aprobaría la enajenación.

El reclamo por la venta de la casona también provino de la planilla de regidores electos del municipio de Puebla, perteneciente a la coalición Morena-PT-PES, quienes demandaron al gobierno del estado retirar de inmediato el proyecto de decreto que presentó al Congreso para su enajenación.

Los regidores amagaron con iniciar un proceso jurídico para revertir la venta, en caso de que el mandatario local y los diputados en funciones insistieran en desincorporar ese inmueble del patrimonio público de la entidad.

Restaurar el inmueble sería oneroso, arguyó Antonio Gali 

En la iniciativa de decreto que envió al Congreso para la enajenación de la casona, Antonio Gali argumentó que el inmueble no está en condiciones para que preste servicio público, toda vez que su deterioro representa una amenaza para los ocupantes y su rehabilitación sería muy costosa.

Al estar catalogado como un monumento histórico, agregó en el documento, requiere para su conservación y restauración previa autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

“Lo que conllevaría a que la restauración se elabore con la intervención de un especialista en estructuras o restaurador autorizado por el INAH, tomando en cuenta la época de su construcción y conservando sus elementos arquitectónicos, así como los respectivos refuerzos estructurales al haber perdido parte de su significado o características originales”, abundó.

De haberse concretado la aprobación del Congreso de Puebla a la enajenación del ex hospicio del estado, se habría convertido en el inmueble público número 50 en ser sometido a un proceso de venta por las administraciones públicas de Acción Nacional.