Confrontación con Anaya le cierra a RMV y a su esposa todos los espacios del panismo nacional

La confrontación que Rafael Moreno Valle Rosas mantiene con Ricardo Anaya Cortés le ha dejado al ex gobernador de Puebla una larga estela de derrotas, que le impiden avanzar en la política nacional, y ninguna victoria. Ese saldo negativo ya alcanza a su esposa Martha Érika Alonso Hidalgo, quien hasta ahora ha logrado un magro apoyo de la cúpula panista en el litigio electoral que enfrenta con Morena y para conseguir un acercamiento con el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Casi rebasando la mitad de la pasada campaña electoral, Rafael Moreno Valle calculó no solamente que era imposible que Ricardo Anaya repuntara como candidato presidencial, sino que el abanderado albiazul enfrentaría una derrota de tal magnitud que, a mediados de agosto, perdería también el control del PAN nacional, que para ese momento era encabezado por Damián Zepeda.

Por eso Moreno Valle empezó a preparar una rebelión para sacar a Anaya y a todo su grupo del control del PAN.


Ese cálculo le falló del todo al ex mandatario poblano. Luego de la derrota del 1 de julio, el grupo de Ricardo Anaya mantiene el control de la dirigencia del PAN, de los grupos parlamentarios y de una buena parte de la militancia en todo el país.

Y por esa razón, en el círculo de confianza de Anaya se ha decidido que no se le cederá espacio alguno a Moreno Valle, luego de que el segundo de ellos saboteó en Puebla la campaña presidencial del albiazul.

El primer paso de la confrontación de Anaya contra Moreno Valle se reflejó en la conformación del grupo parlamentario del PAN en el Senado, en donde el ex gobernador, con el apoyo de otros dos integrantes de la bancada, se autopromovió como coordinador de la fracción.

La propuesta no siquiera fue tomada en cuenta, y al final esa posición fue para Damián Zepeda, quien dejó la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional panista para ser el líder albiazul en la Cámara Alta.

Un segundo fracaso morenovallista se percibió cuando el ex mandatario, durante la última sesión del Consejo Nacional del PAN, llegó con la propuesta de construir una candidatura de unidad para renovar la dirigencia del partido.

No solamente en el Consejo Nacional se ignoró el proyecto de Moreno Valle, sino que desde esa reunión se empezó a perfilar a Marko Cortés Mendoza como el candidato fuerte del grupo de Anaya para arribar –a finales del año– como presidente nacional del PAN.

Dicho sea de paso, entre Marko Cortés y Rafael Moreno Valle la relación es de desconfianza mutua.

El tercer fracaso que ha enfrentado Moreno Valle es que él mismo se promovió como candidato “natural” a la dirección nacional del PAN, bajo la idea de que podía aglutinar a todos los sectores inconformes con Ricardo Anaya.

Nada de eso sucedió; al final lo único que consiguió fue ser tomado en cuenta por Héctor Larios, quien ayer anunció su postulación como candidato a la presidencia del PAN y presentó a Moreno Valle como aspirante a la secretaria general.

Tal como Moreno Valle fue con los panistas tradicionales de Puebla a lo largo de los últimos ocho años, en que no les cedió espacio alguno, ahora Anaya se ha propuesto cerrarle el paso a Moreno Valle en todo lo que se pueda.

Ese revanchismo de Anaya parece estar alcanzando a Martha Érika Alonso, situación que se refleja de dos maneras:

Después del 1 de julio, hasta ahora es notoria la ausencia de la dirigencia nacional del PAN en Puebla.

La candidata de la coalición “Por Puebla al Frente” a la gubernatura ha difundido imágenes de reuniones que ha sostenido en la Ciudad de México con miembros de la dirección nacional del PAN, pero nadie del CEN ha encabezado actos públicos en Puebla para apoyar a la panista en la lucha legal que enfrenta con Morena en los tribunales electorales.

Y la segunda situación es que fue notoria la ausencia de Martha Érika Alonso –ayer– en la segunda reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores con Andrés Manuel López Obrador.

Al encuentro llegaron todos los gobernadores en funciones y los que están en condiciones de electos.

La única ausencia importante fue la de Martha Érika Alonso, que al parecer enfrenta el rechazo de López Obrador, quien a medidos del mes pasado expresó que para él quien ganó la elección de gobernador en Puebla fue Luis Miguel Barbosa Huerta, el aspirante de Morena.

Más allá de estar impugnado el resultado oficial que la da el triunfo en la elección de gobernador, el CEN del PAN pudo haber gestionado la participación de Martha Érika Alonso en la reunión de la Conago. Eso no sucedió porque Ricardo Anaya decidió no ofrecer esa cortesía al morenovallismo.