CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO

El Concejo Indígena de Gobierno, CIG, a través de su vocera María de Jesús Patricio Martínez Marichuy denuncia las atrocidades del sistema capitalista.

Una nueva forma de gobernar a nivel nacional

La conformación del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) surge de una propuesta de las compañeras y compañeros zapatistas durante la celebración del veinte aniversario del Congreso Nacional Indígena en Octubre del 2016.

El 1ero de Enero de 1994, en Chiapas, nuestras hermanas y hermanos zapatistas se levantaron en armas para exigir al gobierno mexicano el cumplimiento de sus 13 demandas: tierra, trabajo, salud, educación, vivienda, paz, libertad, justicia, democracia, información, independencia, cultura y alimentación. Después, invitaron a todos los pueblos indígenas y a la sociedad civil organizada del país a participar en los diálogos de paz que culminaron en Febrero de 1996 con la firma de los acuerdos de San Andrés, nunca cumplidos por el gobierno y que planteaban reformar la Constitución del país para reconocer el derecho a la autonomía y al territorio para nuestros pueblos.


 El 12 de Octubre de 1996 conformamos el Congreso Nacional Indígena, donde nos articulamos los pueblos indígenas que queremos luchar para defender nuestros derechos y nuestros territorios y que queremos construir nuestra autonomía anticapitalista.

A partir de 1996, las y los zapatistas organizaron sus gobiernos autónomos sin partidos políticos, con cargos rotativos de servicio; sus propios sistemas de salud, de educación, de justicia y de vigilancia, mejores que los delos malos gobiernos; su producción y economía que buscan ser sustentables, sus medios de comunicación, su arte y su inquietud por una ciencia al servicio del pueblo y no de las empresas.

Y nunca dejaron de invitarnos a los pueblos indígenas y a la sociedad civil nacional e internacional a organizarnos para construir otro mundo posible, fuera del control de los malos gobiernos y de los poderosos.

Veinte años después, en el 2016, en medio del desastre, del empobrecimiento y de la explotación, del despojo de nuestros territorios y de la violencia e inseguridad que nos aqueja a las mexicanas y mexicanos nuevamente nos invitan a organizarnos colectivamente, a seguir su ejemplo, a hacer nuestro propio gobierno, independiente de partidos políticos, como Concejo Indígena de Gobierno.

Y después de consultar a nuestros pueblos; lo empezamos a constituir en Mayo del 2017, con el nombramiento en asambleas, de concejalas y concejales para cada lengua en cada región indígena del país, integradas en el Congreso Nacional Indígena (CIG).

La tarea principal del CIG es denunciar las maldades del sistema capitalista que nos domina, invitar a organizarnos para defendernos contra los poderosos y para construir nuestros espacios de autonomía en el campo y en la ciudad, sin el control del Estado, fuera de los partidos políticos, fuera de la pudrición de este sistema.

El Concejo Indígena de Gobierno es colectivo, o sea que no manda uno sólo sino que los acuerdos se toman entre todas y todos, escuchando lo que dicen los pueblos de todo México: es el “Mandar Obedeciendo”.

Se rige por los siete principios del Congreso Nacional Indígena: Obedecer y no mandar, Representar y no suplantar, Servir y no servirse, Convencer y no vencer, Bajar y no subir…

Tiene como voz a una mujer del CNI, que es de sangre indígena, habla su lengua y conoce su cultura. Y ¿Por qué una mujer? Porque en este sistema capitalista, sabemos que si somos pobres o indígenas, somos vulnerables, explotados, despreciados, reprimidos, violentados; pero si somos mujeres, somos todavía más vulnerables, más explotadas, más despreciadas, más reprimidas y más violentadas.

Por eso, estamos dispuestas y dispuestos a desafiar a esta sociedad capitalista, racista pero también patriarcal y machista. Por ello, nombramos como nuestra vocera a la compañera María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, de la comunidad nahua de Tuxpan, Jalisco.

La primera tarea del Concejo Indígena de Gobierno, junto con Marichuy, será recorrer México para hablar y explicar cómo está la situación en que estamos como indígenas y no indígenas, reconocer nuestros dolores, invitar a organizarnos para resistir y construir otra forma de vida para nosotros los pueblos y todo México.

Además proponemos que nuestra vocera sea candidata independiente a la presidencia de México, no de partido político, porque la ley electoral no permite que se pongan todos los nombres del Concejo como candidatos. No buscamos ganar la presidencia de un sistema podrido sino que a través de la candidatura logremos difundir ampliamente esta propuesta de otra forma de organizarnos fuera de los malos gobiernos y sus cómplices jodidos. Después la tarea del Concejo Indígena de Gobierno será recuperar nuestra capacidad de autogobernarnos como pueblos indígenas y no indígenas que son explotados, despreciados, robados y reprimidos, fortaleciendo nuestras resistencias y rebeldías.

Para lograr el registro de Marichuy como candidata reconocida por la ley y que nuestras voces sean escuchadas, tenemos que juntar casi un millón de firmas de gente con credencial de elector. Si logramos juntar estas firmas, cada quien sabrá si vota por ella o no, según su pensamiento.

No buscamos que nuestra vocera del Concejo Indígena de Gobierno sea presidenta, sino que es un pretexto para hablar y organizar a la gente explotada de todo México, a los pobres del campo y de la ciudad, y echar a andar nuestra propia forma de gobierno, nuestras autonomías y formas de organización no capitalistas y no patriarcales.

Nosotros defendemos proyectos de vida y ellos imponen proyectos de muerte

Javier Hernández Alpízar

¿Sabían que el primer estado de la república en el cual se despenalizó el aborto fue Chiapas (1990)?

No fue una medida progresista ni obedeció a una presión de sectores progres de la sociedad coleta (que no existen), sino una medida de “eugenesia” o de control poblacional forzado; esterilizaciones forzadas de mujeres indígenas en varios estados de la república han sido denunciadas desde hace muchos años, e incluso medidas de control natal forzado contra mujeres indígenas o no, de diversas condiciones sociales, forzadas a usar DIU u otro método de contracepción. Práctica que forma parte de una sistemática violencia obstétrica, como la imposición de las operaciones cesáreas como modo de “industrialización” de los partos, una de cuyas consecuencias es disminuir el número de embarazos.

Por eso las indígenas zapatistas han dicho que su lucha es por evitar abortos indeseados, por lograr tener a sus hijas e hijos sanos, por la continuidad de la vida y la comunidad indígena.

Al revés de la vieja consigna de “gobernar es poblar”, ahora es lo contrario, despoblar, disminuir la cantidad de mexicanos y sobre todo de indígenas y de pobres (la familia Peña es numerosa y eso no le escandaliza a Chayo Robles).

La población disminuye por emigración a Estados Unidos, por muertes y desapariciones en la guerra “contra las drogas”, por el desmantelamiento del sistema de salud y la proliferación de enfermedades como la diabetes, etc., por “desastres naturales” que son más bien socioambientales y afectan más a los más pobres.

Las medidas “eugenésicas” y fascistas que le habrían recomendado a Velasco sus fachos asesores, según reportaje de Proceso, se inscriben en este racismo histórico no exclusivo de los coletos de Sancris o de la casta divina yucateca, sino un racismo y clasismo y misoginia que tienen podrido al país (basta ver el racismo, clasismo y misoginia en la TV y cine mexicanos).

Contra esos cacicazgos del priismo metapartidario se han organizado los indígenas desde tiempos inmemoriales, entre ellos las comunidades zapatistas y sus JBG, así como otras organizaciones indígenas en todo el país.

Parte de la tormenta que han anunciado los zapatistas es el agudizamiento de las políticas de guerra de exterminio del capital contra los de abajo.

Y contra todo eso va la propuesta del CIG, con los concejales del CNI y su vocera Marichuy, apoyados por el EZLN, la Sexta la Escuelita Zapatista y por simpatizantes y militantes de hace pocos y de hace muchos años.

Esta lucha es contra el despojo, el desprecio, la explotación y la represión; es por un proyecto de vida y contra los proyectos de muerte del capital (como el TLC o los extractivismos, minero, petrolero y demás) y de su clase político empresarial metapartidaria.

Nosotros defendemos proyectos de vida y ellos imponen proyectos de muerte.

zenzontle@elzenzontle.org

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